Ibrahim habló con su hijo Adán, de 17 años, diez minutos antes de su muerte en el trastero de Manlleu: "Era la primera vez que iba"
Ibrahim habló con Adan, su hijo de 17 años, solo diez minutos antes de que se produjera la tragedia.
Así avisaron, puerta por puerta, los vecinos del incendio de un trastero en Manlleu, Barcelona: “Picaron gritando 'fuego, fuego', y salimos a la calle”
Ya se saben las causas del incendio en Manlleu. Un colchón y, al parecer, una colilla mal apagada provocaron una tragedia que se llevó por delante la vida de cinco jóvenes de entre 14 y 17 años que usabam ese trastero para reunirse, hablar y fumar. Esta es la principal hipótesis en la que trabaja la policía tras interrogar a los supervivientes.
Informativos Telecinco ha podido hablar con el padre de uno de los cinco fallecidos. informa Alberto García. Y sus palabras duelen. Ibrahim habló con Adan, su hijo de 17 años, solo diez minutos antes de que se produjera la tragedia. Era la primera vez que iba a esa reunión con sus amigos. El pueblo se encuentra totalmente devastado por los hechos.
Un trastero sin ventilación, iluminación y lleno de trastos viejos
Los cinco jóvenes fallecidos en el incendio en Manlleu, alumnos de instituto de entre 14 y 18 años, quedaron atrapados por la gran cantidad de humo que se propagó rápidamente en un trastero sin ventilación, lleno de trastos viejos, que usaban para reunirse en sus ratos libres. El trastero está situado en la azotea de un edificio de familias vulnerables y con algunos pisos ocupados.
Los tratos y colchones que se amontonaban en el recinto incendiado, pequeño y sin ventilación alguna, aceleró la combustión, originada presuntamente por un cigarro mal apagado y provocada una gran humareda en la que los adolescentes quedaron atrapados, sin poder encontrar la salida posiblemente por encontrarse aturdidos por la inhalación tóxica en un recinto que, además, carecía de iluminación, han señalado fuentes cercanas a la investigación.
El incendio causó heridas leves a otras cinco personas, cuatro de ellas policías locales y un joven que rechazó ser trasladado a un centro sanitario.
Pese a que los servicios de emergencia barajaron inicialmente que el trastero estuviera habilitado como vivienda, fuentes cercanas a la investigación han confirmado este martes que se trataba de una pequeña construcción donde se reunían grupos de adolescentes de la zona a pasar sus ratos libres tras salir del instituto. Los fallecidos, de hecho, eran alumnos de tercero y cuarto de ESO de los institutos Antoni Pous i Argila -donde estudiaban cuatro de los cinco- y Ter de Manlleu.
El Ayuntamiento de Manlleu mantiene que desconocía que el trastero era utilizado por jóvenes de la población como lugar de encuentro, aunque el edificio, entre otros de la población, iba a incluirse en un plan de rehabilitación de inmuebles de la localidad, según fuentes municipales.
Se trata de un edificio donde residen familias de inmigrantes, algunas en situación de vulnerabilidad, y que cuenta con pisos ocupados.
Cada vivienda dispone de un trastero de ladrillo en la azotea del edificio, que siempre tenía el portal abierto, por lo que era habitual que accedieran a él jóvenes ajenos a edificio, como se cree pasó con las víctimas.
El consistorio ha puesto a disposición de las familias de las víctimas equipos de apoyo psicológico, que también han actuado en los dos institutos en los que estudiaban los fallecidos, que hoy han suspendido las clases, y ha facilitado alojamiento en hoteles a algunos de los afectados.