'Locos por los relojes' en Barcelona: "No es el valor sino lo que transmiten. Puedes ser James Bond"

El grupo Kronos BCN son 30 coleccionistas apasionados por los relojes de pulsera
Cada día comparten conocimientos y una fotografía del reloj que se ponen
BarcelonaHernán y Pedro, cada mañana, al levantarse, fotografían el reloj del día y lo comparten en un grupo de WhatsApp, que gira alrededor de los relojes de pulsera: "Salen comentarios sobre novedades, sobre descuentos, averías, modificación de piezas o los vendemos entre nosotros. Incluso yo me casé hace un mes y pregunté qué reloj me tenía que poner", confiesa, entre risas, Hernán de Rivera, portavoz del grupo de aficionados coleccionistas KRONOS BCN (KBCN). Son 29 hombres y una mujer que se conocieron en un foro de internet y han creado un grupo en el que los relojes han tejido lazos de amistad. Su pasión es tal que están pensando en tener el lema 'Bojos pels rellotges' ('Locos por los relojes').
Hernán se declara como "un acaparador compulsivo" de libros, CD, cómics o belenes, a los que ha sumado los relojes por la afición que le transmitió un amigo. Su colección permanente es de unos 40 relojes, nada que ver con los 500 de otro integrante del grupo. Tiene clásicos, vintage, deportivos de submarinismo y una línea de franceses.
El valor económico no importa, apunta: "Los relojes no solo son lo que son, sino lo que transmiten y la historia en la que te meten. Son los intangibles. Eso es muy importante en la relojería". Y revela cuáles son: "El fundamental es demostrar que entiendes de relojes. Si tienes el primero que utilizó un tipo de agujas, en llegar a 300 metros de profundidad o el primero automático. Hay otros intangibles: si llevas el primer reloj que llegó a la Luna o el que usa James Bond, te puedes convertir en un astronauta o en un agente secreto".

Los relojes de pulsera para hombre partieron de los de bolsillo, a los que aplicaron unas asas, unas piezas que considera que son "un gran compañero de la vida cotidiana". Cada noche, Hernán los mima y decide cuál va a lucir al día siguiente: "Se tienen que mover una vez al mes, y cada noche muevo los relojes automáticos y ya elijo el que me pondré al día siguiente pensando en cómo quiero que me vaya: de aventurero o de vestir. Me da ánimos y me da seguridad". Un reloj que puede ir cambiando durante el día varias veces y que se cambia al llegar a casa. Incluso duerme con uno para admirarlo iluminado en la oscuridad. Según el coleccionista, se trata de "cuidarlos, atesorarlos y enseñarlos. No es por presumir si no para adquirir y compartir conocimientos".
La afición de Pedro, otro coleccionista fascinado por los relojes
Pedro Guirado es otro coleccionista fascinado por los relojes: "Es una maquinaria tan pequeña y tan difícil de hacer, porque todo es minúsculo, que mide el tiempo. Oír el tic-tac y saber el porqué, hace de la relojería algo muy exclusivo". Ese misterio le atrapó desde bien joven. Cuenta que, a los 14 años, ya tenía su primera colección porque recogía todos los que podía para desmontarlos, hasta que un día se dio cuenta de que tenía un cajón lleno. Un cajón que ha continuado llenándose con el tiempo porque nunca los ha vendido. Eso sí, asegura que no son caros ni de grandes marcas. Lo suyo son los rusos de la Segunda Guerra Mundial, procedentes de China, con maquinaria japonesa y de buceo.

Mecánico de joven y dedicado durante años a reparar máquinas, Pedro sigue montando y desmontando sus relojes en casa. Ha remodelado una habitación para convertir un armario en su taller particular: "Arreglo mis propios relojes. Los desmonto, los engraso y los limpio de forma autodidacta".
La afición también la cultivan en encuentros presenciales del grupo, por ejemplo, en mercadillos donde buscar tesoros como primeras ediciones de submarinismo o de relojes automáticos japoneses y también marcas americanas antiguas. Son momentos en los que comparten tiempo, conocimientos y mucho más. "Nos enseñamos los relojes, hacemos fotografías, los intercambiamos o se hacen sorteos. Hace mucha comunidad", asegura Hernán de Rivera. Y desvela: "El interés es la relación humana y, para sellar esa amistad, está en proyecto que una empresa nos haga un reloj especial para nosotros, que estamos diseñando de forma colectiva".
