La pasión del divulgador aernáutico Ramon Vallès por la aviación, los pasajeros y la seguridad en ‘¡Bienvenidos a bordo! Les escribe su comandante'

Ramon Vallès es el autor de '¡Bienvenidos a bordo! Les escibre su comandante'
Ramon Vallès es el autor de '¡Bienvenidos a bordo! Les escribe su comandante'. Cedida
  • Ramon Vallès, comandante de líneas aéreas, es un divulgador aeronáutico de éxito

  • En su debut literario repasa su trayectoria personal, la seguridad y el lado humano de su profesión

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BarcelonaCon 28.000 horas de vuelo y tras 30 años de experiencia, Ramon Vallès, comandante de líneas aéreas, acaba de publicar su primer libro que ha despegado por el éxito de su divulgación en los medios de comunicación y en las redes sociales como Instagram donde cuenta con 360.000 seguidores y explica desde cómo funciona un avión hasta su seguridad. Su título es un guiño al clásico mensaje de megafonía: ‘¡Bienvenidos a bordo! Les escribe su comandante'. "Pretende ser una expresión de cómo soy como profesional. Lo que más me satisface de mi trabajo no es solo el pilotaje, sino el trato con los pasajeros", destaca Vallès.

El sueño de este comandante viral siempre fue volar. "Yo quería ser piloto porque mi padre me llevaba a los aeropuertos. Me hablaba de aviación porque quería ser mecánico de avión pero no pudo ser. Siempre he pensado que mi ejercicio profesional ha sido el sueño de mi padre. A los 18 años, mi madre se opuso a mi carrera y quería que continuara en el negocio familiar de la automoción y empecé ingeniería. A los 21 años ya decidí que sí o sí quería ser piloto. Fue una suma de ver aviones, viajar y conocer la cabina", recuerda.

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En el Aeroclub de Sabadell fue su primer vuelo. "Es uno de los más importantes de tu vida porque ahí empiezas tu aprendizaje. Fue muy ilusionante porque llevaba años esperando ese momento", asegura. La siguiente meta: "A mis 21 años, tenía la ilusión de ser piloto de Iberia". Hasta conseguirlo, pasaron once años de formación. De Sabadell voló hasta Miami, donde aterrizó con mal pie tras perder un vuelo de conexión y que el primer día le robaran todo el dinero. Estuvo a punto de volver a casa pero sus padres le animaron a perseguir su sueño: "Ya verás cómo todo irá bien, y a partir de ese día todo fue como la seda".

Ramon Vallès es piloto de Iberia desde 1998
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Accidente en Oporto

Y así fue, con la experiencia americana y el título convalidado en la mano dio el salto a dos aerolíneas regionales hasta que llegó la convocatoria de Iberia. Era 1998. "Son once largos años de mi vida pero aguanté y lo conseguí. Cuando entré lo hice como copiloto que se sienta a la derecha de la cabina", señala. Y un día, por antigüedad, llegó su momento esperado: "La compañía me dice que ahora me toca ser comandante. Es el punto culminante de la vida profesional de un piloto, que es ser el máximo responsable del avión". Ahí cambió de asiento y pasó a sentarse a la izquierda como comandante. Su primer vuelo fue el 9 de abril de 2016 entre Madrid y Múnich.

Además de su trayectoria, tiene un recuerdo para Germanwings, el accidente en los Andes y también el suyo propio. Fue el 14 de mayo de 1997 en Oporto. "Era un vuelo regional de 35 plazas y aterricé sin tener conocimiento de que había agujeros en la pista por obras. Era el copiloto pero lo aterricé yo. Vi unas banderas rojas que no me cuadraron. Y tuve el instinto, con la influencia de la Virgen de Loreto, de dar un golpe de pedal a la izquierda y salvé que entrara de morro en el primer agujero. Si hubiera pasado, no estaría aquí. El acto reflejo nos salvó la vida a todos. El avión perdió todo el tren de aterrizaje y acabó arrastrándose por la pista sin ruedas. Pasó en segundos y el avión acabó destruido".

Seguridad a bordo

La seguridad es precisamente uno de los pilares de su divulgación y remarca que "es cosa de todos". De entrada, deja claro que las turbulencias "nunca derriban un avión porque si no caerían como moscas. Si llevas el cinturón siempre abrochado no tendrás ningún problema más allá del miedo o los movimientos bruscos". Vallès insiste en que los pasajeros deben seguir las instrucciones como en el caso de una evacuación en la que recuerda que "no se lleven consigo los objetos personales" y añade que "una evacuación ordenada salva vidas".

También destaca el papel de los cinturones de seguridad y se pregunta: "Si en un coche, todo el mundo lo lleva ¿por qué no pasa lo mismo en un avión?". Reconoce que sale de la cabina para ver quién lo lleva puesto con las luces de aviso y pide que se lo pongan porque el cinturón tiene que estar abrochado "siempre que se está sentado".

Petición de mano

Una carrera profesional de la que destaca que lo mejor es el lado humano. "Es hacerme míos todos los proyectos que puedan tener mis pasajeros dentro de un avión porque mi obligación es que lleguen a destino y los lleven a cabo". Y ahí se incluye participar en una petición de matrimonio en pleno vuelo de una pareja catalana: "Él vino a pedirme que le ayudara porque le daba vergüenza. Y tras el mensaje de presentación y anunciar que había una pareja en la fila 35 dije: ¿Olga, quieres casarte con Marc? mientras él estaba de rodillas en el pasillo con el anillo. Son momentos que marcan la diferencia", confiesa.

"Llevo a pasajeros y los tengo a todos en la máxima consideración. Mi lado más humano son mis pasajeros y mi tripulación. Me niego a encerrarme en mi cabina blindada 14 horas y olvidarme de ellos. Les recibo a la entrada y la salida. Me hacen fotos, me piden dedicatorias o que les haga un vídeo desde la cabina", cuenta Ramon. Y esa dedicación tiene recompensa porque son los mismos pasajeros los que han escrito el último capítulo de su libro.