Miguel Ángel Gallo, el alumno de 92 años que escribe una tesis sobre arte: "Las pantallas están disminuyendo el asombro"

Miguel Ángel Gallo es el estudiante más veterano de UIC Barcelona
Este profesor emérito de IESE se graduó en Bellas Artes cuando tenía 90 años
BarcelonaMiguel Ángel Gallo sigue con ganas de seguir aprendiendo y asombrándose. A sus 92 años, es el estudiante más veterano de la Universitat Internacional de Catalunya (UIC) de Barcelona y puntualiza con una sonrisa: "Probablemente, de toda Cataluña. Nadie ha dicho que sea más viejo que yo". Este ingeniero industrial, profesor emérito de dirección estratégica de la escuela de negocios IESE y graduado en Bellas Artes desde hace dos años, ahora también es alumno de doctorado. "Gracias a Dios que me conserva la vida. A mí ya me gusta ser el más viejo de la casa porque estoy con jóvenes, que me dejan pasar y están dispuestos a ayudarme. Me ven tan mayor que se asustan", afirma con humor.
Activo en el consejo de administración de tres empresas, Miguel Ángel dedica el tiempo que le queda a escribir su tesis doctoral sobre la creación artística. Se titula 'Los juegos del asombro': "Se trata de estudiar el asombro que el pintor nota antes de decir: 'Esto lo voy a pintar'. Un asombro es una especie de luz que te lleva a querer verlo, entenderlo y, sobre todo, transmitirlo mejor. Cuando estás en el proceso de pintar, estás en una cadena sucesiva de asombros que tienes que ir manejando hasta llegar al momento en que el propio cuadro te dice: 'Esto está terminado' y lo dejas y no se te ocurre poner nada más. Y también trata el asombro final que puede tener un espectador que estudia detenidamente una obra, no un turista que dedica 15 segundos a un cuadro de un museo, sino el que está horas entendiendo qué es lo que hay ahí. Ese asombro es lo que forma parte de mi tesis".
Una tesis que está escribiendo a mano porque "no sé escribir a máquina. Uso un dedo de la mano derecha y otro de la mano izquierda. No se me da bien corregir en el ordenador. Tengo una secretaria que lo pasa todo a máquina". Calcula que le dedica siete horas al día: "Voy por la mitad de la tesis y tengo notas de un centenar de libros. Estoy acabando la primera parte y estoy leyendo libros para la segunda para saber lo que han dicho del asombro los pintores famosos. Todos coincidimos en lo que afirmó Platón: el asombro es el principio del conocimiento. Cuando te quedas asombrado por algo, tu pensamiento tiene el deseo de saber el porqué". Un asombro que cada vez cuesta más en una era digital. "Ha habido una gran evolución con la cantidad de imágenes que hay disponibles. El constante uso de las pantallas está disminuyendo la capacidad de asombro de las personas. Es lo que más me impacta de lo que he leído hasta ahora. Y procuro no caer en ese error", señala.
A los 90 años, graduado en Bellas Artes
Su carrera como estudiante empezó en Barcelona, donde llegó de Zaragoza enviado por su abuelo. Se doctoró como ingeniero industrial, trabajó en la empresa privada y en 1966 fue contratado por IESE. Con 13 hijos, 39 nietos y 16 bisnietos, Miguel Ángel confiesa que "los médicos dicen que querrían tener la analítica que tengo yo".
Y a los 83 años, Miguel Ángel se apuntó a Bellas Artes. "Mi mujer se puso enferma e ingresó en una residencia. Me puse a pintar y me hice un lío con los pinceles, los pigmentos y los lienzos y dije: '¡Se acabó! Me voy a la facultad, que son los que entienden y me sacarán del lío. Al principio no sabía ni agarrar un pincel", recuerda. Un graduado que consiguió en siete años porque "tenía mucho trabajo profesional y cada curso académico me costaba dos años solares y el último lo hice del tirón". Un título que recogió, a sus 90 años, entre una larga ovación de sus compañeros de clase de la Universidad de Barcelona: "Solo puedo hablar maravillas. Siempre me ayudaban. Si alguien tenía un problema, venía a verme y yo también le ayudaba", destaca.
Este profesor emérito y alumno de doctorado aprovecha los fines de semana para pintar porque "los directores de tesis solo me dejan pintar sábado y domingo". Un tiempo en el que Miguel Ángel siente que desconecta: "Cuando pintas tienes gran satisfacción porque siempre descubres algo. Además, disfruto viendo arte en un museo o en una exposición. Leer sobre arte es fascinante, como lo que escribían Vicent van Gogh o Henri Matisse sobre lo que les pasaba cuando pintaban". Y concluye: "Mientras Dios me dé vista y haya paisajes, me queda todo por asombrarme".
