Brujas, misterios y leyendas: así es Altafulla un pequeño pueblo de Tarragona cuya historia gira en torno a un núcleo medieval amurallado
La tradición sobre las hechiceras del peublo convive con las huellas romanas como la "Villa dels Munts" y un casco medieval con el Castillo de Montserrat
La celebración llena el casco histórico amurallado durante el último fin de semana de junio con mercados esotéricos, rituales ancestrales y recreaciones folclóricas
Cuando las hojas empiezan a caer con las primeras brisas de viento, las bebidas y los caldos calientes son cada vez más apetecibles, cogemos las primeras chaquetas y "La Castanyera" empieza a entonar su canción, los catalanes saben que el otoño está a la vuelta de la esquina. Y con esta nueva estación, las brujas, los misterios y las leyendas de los pueblos y de tantas ciudades en el mundo vuelven a celebrarse.
Sin embargo, en Altafulla, un pequeño pueblo de a penas 5.000 habitantes de Tarragona, las brujas no se esconden y celebran su noche más mágica cada año, durante los últimos viernes y sábado de junio. Su casco antiguo se transforma en un lugar de misterio mediante la celebración de su tradicional "Nit de Bruixes", un evento que busca reencontrarse con el espíritu de las brujas locales a través de las calles del pueblo. Durante las noches, las calles empedradas de la Villa Closa albergan un mercado esotérico donde se venden talismanes, aceites esenciales, productos artesanales y minerales, acompañados de talleres para la elaboración de pociones, la lectura del tarot y la recreación de ritos antiguos guiados por maestros artesanos. La programación también incluye espectáculos de teatro, danzas y muestras de fuego ambientadas en el folclore de Tarragona. Las representaciones adaptan relatos inspirados en las leyendas del municipio en puntos como la Plaza del Pou, el entorno de la iglesia o el propio mar.
El pueblo más embrujado, entre mar y montaña
El refrán popular "Altafulla, tres mujeres, tres brujas" simboliza el mito de que varias hechiceras habitaban en las proximidades de la iglesia para dirigirse al anochecer hacia la playa a realizar sus rituales. La vinculación del municipio con el esoterismo, se refleja en características del municipio: desde las vasijas invertidas en los tejados de las viviendas más antiguas (diseñadas para impedir la entrada de los espíritus) hasta explicaciones de leyenda sobre algunas partes del pueblo, como el campanario de la iglesia, que no está acabado "porque las brujas no lo permiten".
Más allá de su mitología, Altafulla destaca por una historia que gira en torno al núcleo medieval amurallado de la Villa Closa, declarado Bien Cultural de Interés Nacional. El conjunto alberga casas solariegas alrededor del Castillo de Montserrat (cuyos orígenes datan de 1059) y la Iglesia de Sant Martí, construida en 1705 bajo el poder de los marqueses de Tamarit. En tan solo un mes, muchos países empiezan a preparase para celebrar Halloween, el Día de los Muertos o Samhain pero en Altafulla, las brujas ya han salido al inicio del verano.