Tras cuatro años, el centro ha triplicado el préstamo de libros en su biblioteca e impulsado la velocidad lectora y la comprensión
Cada mediodía el centro se detiene durante 30 minutos para que alumnado y profesorado lean en una biblioteca
Si algo ha dejado claro el informe PISA es que la rapidez de la sociedad se ve reflejada en los hábitos y la capacidad de los más pequeños y en muchos centros, ya han empezado a tomar acción. El colegio Aula Escola Europea creó hace ya 6 años una iniciativa que no busca hacer la lectura más rápida, interactiva o estimulante, sino reservarle un espacio diario: media hora diaria sin tareas y sin la obligación de leer un libro específico.
Tal como destaca Laia Pemán, directora de Aula Escola Europea, "anualmente, nuestro centro ofrece la posibilidad a los docentes de dedicar un tiempo a la investigación pedagógica". Fue en el curso 2021-2022 cuando el equipo confirmó que "los alumnos de los primeros cursos, que en un inicio estaban entusiasmados con la lectura, perdían interés a medida que se hacían mayores". Según detalla la directora, "la propuesta consta de tres vectores principales: la mediación lectora, la educación literaria y el establecimiento de buenos hábitos de lectura". Pemán subraya que la iniciativa "nace con el objetivo de que los alumnos no asocien la lectura únicamente a una obligación escolar, sino que la incorporen como una opción de ocio y de placer", para que los estudiantes vayan "construyendo su propia identidad lectora y descubran qué les gusta leer".
Un ritual diario
Para conseguir este objetivo, el colegio se para entre las 14:00 h y las 14:30 h, para que estudiantes de Infantil y Primaria, junto a docentes, bajen a la biblioteca (un espacio reconvertido y acogedor equipado con sillas, colchonetas y cojines). En Primaria dedican 30 minutos específicamente a la lectura: 20 minutos de lectura individual y 10 minutos en los que un maestro lee en voz alta. La directora explica: "Como cada maestro lo hace en su lengua, los alumnos pueden escuchar narraciones en catalán, castellano, inglés y francés".
Además, la escuela prioriza títulos elegidos por los propios alumnos y a la "conversación y mediación literaria": los alumnos se recomiendan libros, hablan de lo que han leído, analizan las historias y comparten sus interpretaciones.
Lectura en familia
Participan todos los alumnos de Primaria y Secundaria (con una hora a la semana) y adelantan que este año "se construirá una nueva biblioteca en el Parvulario". Cuatro cursos después de su puesta en marcha, la biblioteca ha triplicado el préstamo de libros y se observan mejoras en velocidad y comprensión lectora. Pemán resume los logros señalando que ven "más alumnos leyendo, más libros leídos y, sobre todo, más niños que han descubierto qué les gusta leer y que incorporan la lectura como una opción de disfrute, dentro y fuera de la escuela".
Todo esto también se muestra en el rendimiento académico pues "los lectores tienen más facilidad para comprender todo tipo de textos" y animan a las familias a "que den motivos para leer a los niños, que les acerquen libros, que lean juntos, que compartan lecturas, que se acerquen a la biblioteca del barrio". La directora concluye que "hablar de libros, tocarlos, mirarlos con alguien al lado, siempre es estimulante y despierta curiosidad y ganas".

