Enric, con un trastorno de la conducta alimentaria durante 36 años: "Antes se decía que eran manías"
Enric acaba de recibir el alta de UIR-TCA de Fundació Hospitalàries Martorell y el Hospital Universitari de Bellvitge
Lleva 36 años conviviendo con un trastorno de la conducta alimentaria marcado por el deporte y las calorías
BarcelonaEnric acaba de recibir el alta tras cuatro meses ingresado. Tiene un trastorno de la conducta alimentaria (TCA). "Ahora sé conocerme y también a la enfermedad. No es una curación. Es crónico. Llevo casi toda la vida. Las compensaciones entre el deporte y las calorías son diarias. Si no consumo calorías, me da ansiedad. He frenado sí o sí. No podía más. Esta enfermedad tiene muchos altibajos. Cada día me exigía más. Estaba hundido por la ansiedad y las depresiones. No podía aguantar más y he dado un paso adelante", afirma.
Un trastorno de la conducta alimentaria se considera crónico cuando supera los siete años y afecta, en un alto porcentaje, a mujeres. Enric lleva 36 años conviviendo con un TCA no especificado que "es como un lastre que se arrastra. La vida no es vida". Se lo diagnosticaron hace solo cuatro años. "Antes se decía que eran manías. Era consciente de que tenía problemas con la alimentación, pero no sabía lo que era una compensación y tenía que quemar entre comida y comida. Esa obsesión tan estricta se acabó convirtiendo en TCA, en un esclavismo. He aguantado lo que he podido pensando que era mi culpa. He pasado un desierto por el colapso de los servicios de salud mental. Hacen falta más recursos. El tiempo avanza y empeoras porque te aíslas más. Empeora la salud y te rompe la vida porque volver a buscar trabajo con mi edad no es fácil", señala.
Ahora Enric ha decidido también dar otro paso más en su camino: contar su testimonio en primera persona. "Seré de los primeros hombres que den el paso. Somos muy pocos. Y hombres mayores, somos menos. Nos cuesta reconocerlo. Es mejor hacerlo. Hay que ir al especialista lo antes posible porque los años no vuelven. Si alguien lo lee y se puede sentir identificado, que acuda al médico de cabecera. Esta enfermedad, cuando eres mayor, es como que da vergüenza tenerla. Y tal vez no es tanta la vergüenza".
"Mi vida se ha parado desde hace 36 años"
Echando la mirada atrás, recuerda que "a los 17 años empecé a aislarme y a dejar de tener amigos. Corría, iba en bici y nadaba. Hacía mucho deporte y con muchas restricciones en la comida. Fue el inicio de un infierno del que no he salido". Un aislamiento social que desembocó en una depresión, en la que recayó durante la pandemia. "Fue el desencadenante de un empeoramiento. Me hundí. Mi mente estalló con el encierro. La depresión, la ansiedad y la tristeza me podían. Intenté suicidarme. Mi vida se ha parado desde hace 36 años. Vivo con mi madre. No he tenido el objetivo de ir a vivir solo porque creo que la enfermedad me ha consumido poco a poco. Es como si siempre hubiera vivido con 17 años. Mi principal fuente de preocupación es tener el cuerpo que dicta el TCA".
Su ingreso en la Unidad Integral de Recuperación de los Trastornos de la Conducta Alimentaria de Fundació Hospitalàries Martorell y el Hospital Universitari de Bellvitge le ha dado aire. Un centro pionero en Europa para adultos con TCA de alta complejidad y larga duración. El tratamiento en la UIR-TCA no solo se centra en el peso o la alimentación, sino también en los factores emocionales, familiares y sociales. "Me han inflado un poco de vida con terapias día sí y día también. Sale un Enric, de 53 años, más consciente y con más ganas de vivir. Iba hacia el pozo. Ahora intento limitar el tiempo del deporte".
Enric considera que ha llegado el momento de tener "una vida con más calma, descansar y buscar una salida laboral tras cuatro años de baja. Es frenar el control de lo que como y lo que hago. Soy más consciente de lo que estoy sufriendo y de cómo ha de ser mi día a día. Antes era como una rueda que no paraba y me he dado cuenta de que tengo que parar. En la vida se ha de buscar un equilibrio. Estoy activo, más presente y con el propósito de hacer más vida social. Te planteas otro estilo de vida con otra mentalidad con la sabiduría de los cuatro meses del ingreso en la unidad de TCA y después de 36 años".