El antropólogo de origen español que defiende que "el sexo humano no es binario"

joaquín fuentes
Agustín Fuentes, antropólogo y zoólogo, profesor en la Universidad de Notre Dame (EE.UU.).. NIUS
  • Agustín Fuentes rechaza la "visión simplista" de que si una persona produce espermatozoides es hombre y si produce óvulos, es mujer

  • Defiende que aunque los gametos pueden describirse como binarios (de dos tipos distintos), los sistemas fisiológicos, los comportamientos y los individuos que los producen no lo son

  • Denuncia que el esfuerzo por representar el sexo humano de esta forna no tiene que ver con la biología, sino con tratar de restringir quién cuenta como humano completo en la sociedad

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MadridAgustín Fuentes está acostumbrado a que su trabajo genere controversia. Este antropólogo estadounidense, hijo de madrileño y neoyorkina, ya provocó una enorme polémica con su libro La chispa creativa (Ariel), en el que afirmaba que lo que hace únicos a los humanos es su imaginación, y que gracias a ésta hemos forjado la sociedad tal y como la conocemos. Un planteamiento que chocaba con otras teorías.

Ahora ha vuelto a causar un enorme revuelo con varios artículos, uno publicado en la revista Scientific American y otro en Sapiens, en los que argumenta por qué el sexo humano no es binario.

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Razones biológicas

Hay muchos expertos e incluso algunos científicos que sostienen que los hombres y las mujeres se definen por su producción de gametos. Es decir, si producen espermatozoides son hombres, si producen óvulos, son mujeres. Así de simple.

Para Fuentes, profesor de antropología en la Universidad de Notre Dame, esto es mala ciencia. Ya que, según su punto de vista, la producción de gametos no describe suficientemente la biología sexual en los animales, ni es la definición de una mujer o un hombre.

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Defiende el científico que, comenzando en el nivel más básico de la biología animal, hay multitud de formas de ser hembra, macho o ambos. "Los océanos están llenos de especies de peces que cambian de un sexo a otro a mitad de la vida, y algunos que vuelven a cambiar. Hay invertebrados hermafroditas y lagartijas solo hembras que se reproducen recombinando sus propios cromosomas. En algunos mamíferos, las hembras están llenas de testosterona y tienen penes grandes. En varios peces y mamíferos, los machos hacen todo el cuidado de los bebés. Y en una variedad de especies, las hembras son autoritarias, promiscuas y belicosas", detalla.

Reconoce que existe un patrón binario de hembras y machos en muchas especies. Pero también que hay mucha más diversidad, complejidad y colaboración de lo que a priori se cree. "El sexo, biológicamente, no se define simplemente ni se representa de manera uniforme. En los humanos, tener dos cromosomas X o un cromosoma X y uno Y no crea cuerpos binarios, destinos o vidas", argumenta Fuentes. "Si pudiéramos arrastrarnos hasta el útero con un feto de entre seis y ocho semanas de edad, veríamos algunos grupos de células en el cuerpo emergente recibir impulso de la actividad del ADN y comenzar a generar nuevos órganos, incluidos el clítoris y el pene, labios y escroto, ovarios y testículos. Todos los genitales están hechos exactamente del mismo material. Dado que tienen algunas funciones finales diferentes, su forma final es diferente. Pero hay mucha superposición", defiende también en la revista Sapiens.

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"De hecho, de los 140 millones de bebés nacidos el año pasado, al menos 280.000 no encajaban en un modelo claro de determinación del sexo entre pene y labios. Los genitales, los niveles hormonales y los cromosomas no son determinantes fiables del sexo. Hay, por ejemplo, personas con cromosomas XY que tienen características femeninas, personas con genitales ambiguos y mujeres con niveles de testosterona fuera del rango típico femenino", asegura.

"Biológicamente, no existe una dicotomía simple entre hembra y macho". Fuentes ya explicó en su libro Race, Monogamy, and Other Lies They Told You (Raza, monogamia y otras mentiras que te contaron), que los cerebros no están más sexuados al nacer que los riñones y el hígado. Más bien, los cerebros son mosaicos de características femeninas y masculinas.

Apunta Fuentes que aunque "existen claras diferencias corporales en las capacidades para dar a luz y lactar, y rangos de patrones en el desarrollo y distribución del tamaño corporal, la fuerza y otros procesos. Tales patrones se superponen en su mayoría, y solo unos pocos se distribuyen en dicotomías claras o funcionales. Numerosos estudios han encontrado que las diferencias entre hombres y mujeres adultos están sobrevalorados y en gran medida influenciados por la dinámica de la biología y la cultura. Los seres humanos son una fusión entre naturaleza y crianza.

El sexo en los humanos: "Dinámico, biológico y cultural"

"Permítanme ser claro", dice Fuentes. "No estoy argumentando que las diferencias en la biología sexual no importen. Importan. Tampoco estoy afirmando que la fisiología reproductiva no sea un aspecto esencial de todas las vidas animales. Por ejemplo, los humanos son mamíferos, y las especificidades de la gestación y la lactancia requieren diferencias corporales que dan forma a las fisiologías, sociedades y experiencias humanas. Pero aun así, la mayoría de los sistemas corporales se superponen ampliamente entre los productores de óvulos y espermatozoides, y los patrones de fisiología y comportamiento en relación con el nacimiento y el cuidado de la descendencia no son universales en todas las especies. Por ejemplo, en muchas especies de mamíferos, los productores de óvulos se encargan de la mayor parte del cuidado de los bebés. Pero en algunas especies, son los productores de esperma los que lo hacen, y en algunas especies se da incluso la lactancia masculina. En otros, existe una inversión sustancial por parte de ambos sexos.

La conclusión de Fuentes es que si bien los gametos animales pueden describirse como binarios (de dos tipos distintos), los sistemas fisiológicos, los comportamientos y los individuos que los producen no lo son.

"Sabemos que los humanos exhiben una variedad de patrones biológicos y de comportamiento relacionados con la biología sexual que se superponen y divergen. Producir óvulos o espermatozoides no nos dice todo (ni siquiera la mayoría de las cosas) biológica o socialmente, sobre la capacidad de un individuo para cuidar a los niños, las tendencias hogareñas, las atracciones sexuales, el interés por la literatura, las capacidades de ingeniería y matemáticas o las tendencias hacia los chismes, la violencia, la compasión, el sentido de la identidad, o el amor y competencia por los deportes. Los gametos y la fisiología de la producción de gametos, por sí mismos, son solo una parte de la totalidad de la vida humana. Numerosos datos y análisis respaldan las afirmaciones de que el sexo es muy complejo en los humanos y que las explicaciones binarias y simplistas de la biología sexual humana son totalmente incorrectas o sustancialmente incompletas", defiende.

"Para los humanos, el sexo es dinámico, biológico, cultural y está enredado en ciclos de retroalimentación con nuestros entornos, ecologías y múltiples procesos fisiológicos y sociales".

Entonces, sigue Fuentes, cuando alguien afirma que “el sexo de un organismo se define por el tipo de gameto (esperma u óvulo) que tiene la función de producir” y argumenta que la política legal y social debe estar “arraigada en las propiedades de los cuerpos”, en realidad no está hablando sobre gametos y biología sexual, sino que se está abogando por una definición política específica y discriminatoria de lo que es "natural" y "correcto" para los humanos basada en una representación falsa de la biología. En los últimos siglos, este proceso de tergiversación de la biología fue, y sigue siendo, utilizado para negar los derechos de las mujeres y para justificar la misoginia y la inequidad legal y social, para justificar la esclavitud, la racialización, el racismo y para hacer cumplir múltiples formas de discriminación y prejuicio. Hoy en día, se están implementando atribuciones deshonestas de lo que es la biología para restringir la autonomía corporal de las mujeres, apuntar ampliamente a las personas LGBTQIA+ y, más recientemente, atacar los derechos de las personas transexuales y transgénero" .

"Dado lo que sabemos sobre la biología de los animales y los humanos, los esfuerzos por representar el sexo humano como binario basándose únicamente en los gametos que uno produce no tienen que ver con la biología, sino con tratar de restringir quién cuenta como humano completo en la sociedad", denuncia Fuentes.

"El simple binario masculino/femenino no expresa efectivamente el rango normal de ser humano. Comprender esto e incorporarlo a nuestra educación, vida y leyes ofrece mejores posibilidades, mayor equidad y más alegría para la sociedad humana", concluye.