Científicos españoles detectan tormentas solares y ayudan a la NASA a proteger a los astronautas: “La NASA utiliza nuestros datos para estimar las dosis de radiación”

La misión Solar Orbiter revela los secretos de las tormentas solares clave para proteger a los astronautas de Artemis II
Javier Rodríguez Pacheco muestra los datos del detector que revelan las tormentas solares. Informativos Telecinco
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La misión Solar Orbiter lleva más de cinco años ofreciendo una visión cada vez más precisa del comportamiento del Sol gracias a una sonda equipada con diez instrumentos científicos. Entre ellos destaca el detector de partículas energéticas (EPD), un proyecto liderado por la Universidad de Alcalá que ha pasado del diseño sobre plano a operar actualmente en órbita, enviando datos directos de nuestra estrella

Tormentas solares bajo vigilancia

Esos datos permiten identificar fenómenos como las tormentas solares. En las imágenes, las zonas más intensas, representadas en rojo, reflejan episodios de partículas de alta energía, responsables de algunas de las radiaciones más peligrosas emitidas por el Sol. “Lo que vemos aquí es la señal directa del Sol; estas zonas rojas corresponden a tormentas solares con partículas de alta energía”, explica Javier Rodríguez Pacheco, investigador principal del EPD

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El análisis de esta información resulta fundamental para entender cómo se originan estas partículas, cómo se aceleran y cómo se propagan por el espacio, así como la intensidad que pueden alcanzar. “Queremos saber cómo se aceleran, cómo se propagan y qué intensidad pueden alcanzar, especialmente en zonas por donde volarán astronautas”, señala el investigador

Claves para proteger a los astronautas

Estos datos tienen además una aplicación directa en la seguridad de las misiones espaciales. La NASA los utiliza para estimar las dosis de radiación a las que podrían enfrentarse los astronautas en misiones como Artemis II y, en función de esos cálculos, tomar decisiones operativas. “Si esas dosis son altas, los astronautas pueden refugiarse en zonas más protegidas del módulo”, añade Rodríguez Pacheco

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De este modo, el trabajo de los científicos españoles se convierte en una pieza clave para anticipar los riesgos del entorno solar y reforzar la protección de las futuras misiones tripuladas