Curioso

Detectan un objeto en el espacio que emite señales cada 18 minutos con una regularidad inexplicable para la ciencia actual

Cada 18 minutos, este objeto emitía pulsos de radio
Cada 18 minutos, este objeto emitía pulsos de radio. ESO/L. Calçada
Compartir

MadridDurante varios meses, los astrónomos pudieron detectar una señal que no encajaba del todo con lo que se esperaba encontrar. Esa fuente se encendía aproximadamente cada 18 minutos, brillaba intensamente durante 30-60 segundos, y volvía a apagarse.

El objeto, conocido como GLEAM-X J162759.5-523504.3, fue identificado en datos del radiotelescopio Murchison Widefield Array, en Australia Occidental. El hallazgo fue publicado en Nature en 2022 y desde entonces se ha convertido en uno de los ejemplos más llamativos de una categoría astronómica relativamente nueva: los transitorios de radio de largo periodo, fuentes que emiten señales repetitivas con intervalos de minutos u horas, mucho más lentos de lo habitual en los púlsares conocidos.

PUEDE INTERESARTE

La señal no era débil ni caótica. Según el estudio original, la fuente emitía pulsos cada 18,18 minutos, con una emisión brillante, muy polarizada y visible en un rango de frecuencias. Cada episodio duraba entre medio minuto y un minuto, aunque en algunos momentos los pulsos aparecían divididos en ráfagas mucho más breves.

Un faro cósmico que se enciende demasiado lento

Para entender por qué este objeto resultaba tan extraño hay que hablar de los púlsares. Un púlsar es una estrella de neutrones, el núcleo ultradenso que queda después de la explosión de una estrella masiva. Estos objetos giran a enorme velocidad y emiten haces de radiación desde sus polos magnéticos. Si uno de esos haces apunta hacia la Tierra, lo que se ve es una señal periódica, parecida al destello de un faro.

PUEDE INTERESARTE

El problema es que los púlsares conocidos suelen girar muy rápido. Muchos pueden completar una rotación en apenas unos segundos, o incluso milisegundos. Por eso, que una señal aparezca cada 18 minutos resulta extraño. De hecho, las teorías actuales indican que un púlsar que gira solo una vez cada 18 minutos no debería producir ondas de radio de esa manera.

No es una señal extraterrestre, es un problema de física estelar

Inevitablemente, cuando se habla de señales repetitivas desde el espacio, suele aparecer la misma pregunta: ¿podrían ser artificiales? En este caso, no hay duda: no existe ninguna evidencia de origen tecnológico o extraterrestre. Se trata de un fenómeno natural, posiblemente relacionado con estrellas muertas, campos magnéticos extremos o sistemas binarios.

Lo interesante no es que parezca un mensaje, sino que obliga a revisar cómo se entienden algunos objetos estelares. La emisión estaba muy polarizada, lo que podría indicar la presencia de un campo magnético intenso. Algo que es una pista importante, porque tanto las estrellas de neutrones como las enanas blancas magnéticas pueden generar radiación de radio en ciertas condiciones.

Lo complejo es explicar todos los datos a la vez: el periodo de 18 minutos, la potencia de los pulsos, su duración, su desaparición posterior y la ausencia de señales claras en otros rangos del espectro.

Una de las primeras hipótesis planteadas fue que GLEAM-X J162759.5-523504.3 fuera un magnetar de periodo ultralargo. Los magnetares son estrellas de neutrones con campos magnéticos extremadamente intensos, capaces de liberar enormes cantidades de energía. Son conocidos por producir emisiones de alta energía, como rayos X y gamma, y por tener comportamientos violentos e impredecibles.

Según el estudio “A radio transient with unusually slow periodic emission” publicado en Nature, este objeto podría ser un magnetar de periodo ultralargo, una clase teórica de fuente que hasta entonces no se había observado de forma clara. La localización de la fuente dentro de la Vía Láctea, obtenida a partir de la dispersión de los pulsos de radio, reforzaba la idea de que se podía tratar de un objeto galáctico y no de una señal procedente de una galaxia lejana.

Pero, esta explicación tiene problemas. Si fuera un magnetar, cabría esperar cierta emisión en rayos X, sobre todo si el objeto conserva una actividad magnética intensa. Pero no se detectaron. Tampoco se detectó nueva emisión de radio durante esas observaciones de seguimiento.

Otra posibilidad es que el objeto no sea una estrella de neutrones, sino una enana blanca. Las enanas blancas son los restos compactos de estrellas como el Sol cuando agotan su combustible nuclear. Son menos densas que las estrellas de neutrones, pero pueden tener campos magnéticos potentes y girar de una forma relativamente lenta.

Por eso, algunos modelos han sugerido que GLEAM-X J162759.5-523504.3 podría ser una especie de “púlsar de enana blanca”. Esta idea intenta explicar la razón por la que el periodo es tan largo: una enana blanca tiene un momento de inercia mucho mayor que una estrella de neutrones, lo que permitiría una rotación mucho más lenta manteniendo ciertos mecanismos de emisión. Esta hipótesis tampoco está cerrada.

Aparecen más objetos parecidos

Lo más interesante es que GLEAM-X J162759.5-523504.3 no es un caso aislado. Desde su descubrimiento, los astrónomos han identificado otros objetos con comportamientos parecidos, aunque no iguales. Uno de los casos más recientes es GLEAM-X J0704-37, una fuente que produce pulsos de radio de aproximadamente un minuto, pero repetidos cada 2,9 horas, lo que la convierte en uno de los transitorios de largo periodos más lentos que se han encontrado hasta ahora.

Otro caso es el de ASKAP J1832–0911, anunciado en 2025, que ha añadido otra pieza más al misterio. Este objeto emite señales de radio y rayos X sincronizadas cada 44 minutos, algo que, según el Instituto de Astrofísica de Andalucía, no encaja en las categorías tradicionales de estrellas de neutrones o enanas blancas.