Un asteroide “potencialmente peligroso” ha pasado cerca de la Tierra: los astrónomos ya han hablado al respecto

El asteroide 2026 JH2 pasó cerca de la Tierra el pasado 18 de mayo y llegó a situarse a unos 85.125 kilómetros del planeta, una distancia menor que la que separa nuestro planeta de la Luna
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MadridEl asteroide 2026 JH2 ha pasado cerca de la Tierra estos últimos días. Realizó uno de los acercamientos más llamativos del año al pasar cerca de la Tierra el pasado lunes 18 de mayo de 2026. El objeto, catalogado como “potencialmente peligroso” por los sistemas de vigilancia astronómica, llegó a situarse a unos 85.215 kilómetros de nuestro planeta, una distancia inferior a la de muchos satélites y notablemente menor que la que separa la Tierra de la Luna. Los astrónomos aclararon desde el principio que no existía ningún tipo de riesgo de impacto.
La cercanía del paso de este asteroide ha vuelto a despertar el interés por los llamados objetos cercanos a la Tierra(NEO, por sus siglas en inglés) y por cómo funcionan los sistemas internacionales de vigilancia espacial. Aunque titulares como “asteroide potencialmente peligroso” suelen generar alarma, simplemente es una clasificación técnica y no implica una amenaza real.
Qué es exactamente el asteroide 2026 JH2
Este es un asteroide descubierto 8 días antes de su paso cerca de la Tierra. Las estimaciones realizadas por los astrónomos indican que el objeto tendría un tamaño aproximado de entre 15 y 35 metros de diámetro, comparable con el tamaño de una ballena azul o de un edificio pequeño.
Aunque pueda parecer modesto comparado con los grandes asteroides del sistema solar, sigue siendo lo suficientemente grande como para ser monitorizado cuidadosamente. Objetos de este tamaño podrían producir daños regionales si llegaran a entrar en la atmósfera terrestre y explotar cerca de zonas pobladas, algo que explica por qué los programas de defensa planetaria siguen este tipo de trayectorias con atención.
El interés por este asteroide aumentó especialmente porque su máxima aproximación se produjo a una distancia relativamente pequeña en términos astronómicos. Para hacerse una idea, la Luna se encuentra a una distancia media de unos 384.000 kilómetros de la Tierra, mientras que este asteroide pasó a menos de una cuarta parte de esa separación.
¿Qué quiere decir “potencialmente peligroso” para la NASA?
Uno de los aspectos que más confusión puede generar es precisamente la etiqueta de “potencialmente peligroso”. En lenguaje cotidiano, puede sonar alarmante, pero en astronomía es una clasificación técnica utilizada por organismos como la NASA o la Agencia Espacial Europea.
Un objeto potencialmente peligroso es aquel que tiene una órbita que pasa relativamente cerca de la Tierra y tiene un tamaño suficiente como para poder causar daños importantes en caso de colisión. Esto no quiere decir que vaya a impactar ni que tampoco exista una amenaza inmediata. De hecho, la mayoría de los asteroides incluidos en esta categoría no presentan ningún tipo de riesgo.
En el caso de 2026 JH2, los cálculos orbitales descartaron rápidamente cualquier posibilidad de choque con nuestro planeta. Los astrónomos pudieron seguir su trayectoria con precisión y confirmar que el paso sería completamente seguro.
Cómo fue el acercamiento del 18 de mayo
La máxima aproximación se produjo el pasado 18 de mayo de 2026, cuando el asteroide alcanzó una distancia mínima estimada de unos 85.215 kilómetros de la Tierra. En términos espaciales, se trata de un acercamiento muy próximo. Algunos satélites de comunicaciones geoestacionarios orbitan a unos 36.000 kilómetros, lo que quiere decir que el asteroide pasó relativamente cerca del entorno orbital terrestre. Sin embargo, siguió estando muy lejos de la atmósfera.
Los astrónomos explicaron que este tipo de acercamientos no son tan raros como puede parecer. De hecho, cada año, numerosos objetos pequeños pasan cerca de la Tierra sin representar ningún peligro. La diferencia es que actualmente los sistemas de observación son mucho más avanzados y permiten detectar asteroides que hace unas décadas habrían pasado completamente desapercibidos.
Qué es lo que preocupa a los astrónomos
Más allá de la ausencia de peligro, el caso de este asteroide ha servido para recordar uno de los grandes desafíos actuales de la defensa planetaria: detectar con suficiente antelación objetos pequeños y rápidos. Aunque los grandes asteroides cercanos a la Tierra están bastante bien catalogados, los más pequeños siguen siendo difíciles de localizar porque reflejan poca luz, se desplazan rápidamente y, a veces, se aproximan desde zonas del cielo complicadas de observar, sobre todo cerca del Sol. Por ello, algunos cuerpos celestes se descubren apenas días antes de sus acercamientos más próximos. Lejos de generar alarma, los astrónomos consideran que este tipo de detecciones demuestran que los sistemas actuales funcionan cada vez mejor y permiten identificar objetos que hace apenas unos años habría sido imposible.
Actualmente, existen varios programas internacionales dedicados exclusivamente a monitorizar objetos cercanos a la Tierra, entre ellos NASA CNEOS, Pan-STARTS, Catalina Sky Survey o ESA NEOCC. Estos sistemas rastrean constantemente el cielo en busca de puntos luminosos que cambian de posición y utilizan telescopios cada vez más sensibles, además de inteligencia artificial y procesamiento automático de datos para analizar miles de trayectorias posibles. Cuando aparece un nuevo asteroide, los científicos recalculan continuamente su órbita para poder determinar si existe algún riesgo futuro. En la mayoría de los casos, esta incertidumbre desaparece rápidamente gracias a nuevas observaciones, lo que permite confirmar si el objeto representa una amenaza real o si simplemente es un paso cercano pero seguro.
