Tecnología

Apps, domótica, citas médicas: cómo servirte fácil de la IA para cuidar a tus padres

Los robot asistentes se abren camino como complemento al cuidado de los mayores.. Magnific
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La nueva revolución tecnológica impulsada por la Inteligencia Artificial está transformando el mundo de los cuidados. Los nuevos dispositivos ya permiten detectar caídas en el hogar sin cámaras, administrar medicamentos automáticamente, abrir la puerta de la casa a distancia y combatir la esclavitud insana de pasarse horas sentados frente al televisor a través de robots que conversan y proponen ejercicios. Son los primeros pasos hacia una forma de cuidar muy distinta a la que conocemos. Una especie de campo de pruebas de aparatos y de tecnologías que hará que cuando los boomers necesiten cuidados el día de mañana, dispondrán de los apoyos que ahora asoman la cabeza.

Según datos del Ministerio de Derechos Sociales, en España la población de más de 80 años se duplicará de aquí a 2050, pasando de unos tres millones a casi seis millones. Y también aumentará considerablemente el número de dependientes, y los recursos ya escasean. El ministerio calcula que se necesita incorporar entre 261.000 y 640.000 profesionales al sistema de atención a la dependencia antes de 2030. Y los boomers que ahora están entrando en el sistema de pensiones, necesitarán cuidados en 20 años. ¿Quién los cuidará? La tecnología llega al rescate. Recientemente se ha celebrado en España Adinberri, un encuentro de expertos en tecnología geriátrica donde se han presentado las últimas innovaciones en este campo.

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Casas inteligentes

El botón de emergencia ha sido durante décadas uno de los grandes avances de la teleasistencia. Pero tiene una limitación evidente, debemos llevarlo puesto y estar en condiciones de pulsarlo.

¿Qué ocurre si nos caemos en la ducha, perdemos el conocimiento o no alcanzamos el dispositivo? La empresa española Ingevital ha desarrollado sensores basados en tecnología de radar que detectan movimientos y posibles caídas sin utilizar cámaras ni obligar a la persona a llevar ningún aparato encima.

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Pueden instalarse en dormitorios, baños o salones. Cuando el sistema identifica una posible caída, genera una alerta para que familiares o profesionales puedan intervenir. También dispone de sensores específicos que monitorizan durante la noche la respiración, la frecuencia cardíaca y los movimientos en la cama.

Esta tecnología permite analizar patrones de actividad y generar información que podría ayudar a reconocer situaciones de riesgo. La ventaja de este sistema es que no requiere de cámaras que violen la intimidad de tus padres.

La tele como aliada

La televisión da la vida a muchas personas mayores, pero a la vez se la quita poco a poco. Es un entretenimiento que no requiere esfuerzo, pero para muchas personas, especialmente si tienen algún grado de deterioro cognitivo, puede ser un veneno que las fije a un sillón durante la mayor parte del día impidiéndoles realizar otras actividades más saludables.

La tele siempre ha funcionado en una dirección, la pantalla habla y el espectador escucha, pero ahora, la plataforma española Vera, propone transformar esa relación. Mediante un dispositivo conectado al televisor, la persona mayor puede participar en sesiones individuales y actividades grupales por videoconferencia utilizando el mando a distancia. Al otro lado de la pantalla hay trabajadores sociales, psicólogos, fisioterapeutas y profesionales de animación sociocultural que organizan ejercicios físicos, actividades de estimulación cognitiva y encuentros destinados a combatir el aislamiento. El servicio se adapta a las necesidades de cada usuario, desde personas que sufren soledad hasta mayores con movilidad reducida o cierto deterioro cognitivo.

Lo interesante es que no obliga a nuestros padres a familiarizarse con complicadas aplicaciones ni salir de casa si tienen problemas de movilidad. El mando a distancia les abre las puertas a un uso más sano de la tele.

Un amigo de wasap

La inteligencia artificial también empieza a combatir la soledad sin necesidad de sofisticados robots. Celia, una asistente virtual desarrollada a partir de investigaciones del centro atlanTTic de la Universidad de Vigo, puede conversar con las personas mayores a través de wasap, mediante mensajes escritos o de voz. Además de responder a tus preguntas, puede iniciar conversaciones, proponer juegos de memoria, acertijos y otras actividades de estimulación cognitiva, además de ofrecer recordatorios. Sus desarrolladores han incorporado herramientas para identificar posibles señales de deterioro cognitivo, ansiedad o depresión a partir de las interacciones, aunque estas alertas no equivalen a un diagnóstico médico.

Adiós al pastillero de los domingos

Preparar la medicación semanal constituye otro ritual de miles de familias. Una pastilla antes del desayuno, dos después de comer y otras tres por la noche. Cuantos más tratamientos necesita una persona, mayor es el riesgo de confusiones y olvidos.

La empresa Evondos ha desarrollado un dispensador automático que administra las dosis programadas y permite supervisar determinadas incidencias a distancia.

La medicación se introduce previamente en pequeñas bolsas preparadas por el familiar o el cuidador. Cuando llega la hora, el dispositivo avisa mediante señales luminosas y sonoras. La persona pulsa un botón y recibe exclusivamente la dosis correspondiente de la medicina que le toca.

Si después de varios avisos no se recoge el medicamento, el sistema alerta al cuidador o al familiar. El sistema puede ser muy útil para personas con problemas de visión, y para aquellas con problemas de memoria o deterioro cognitivo. Ya no tienes que acordarte de tomar la pastilla, el aparato te avisará cuando te toque.

Ajustar el teléfono

Los móviles han traído muchos adelantos que mejoran la vida de los más mayores, pero su uso no siempre es sencillo. ¿Cuántas veces hemos tenido que ir a casa de los padres porque habían desconfigurado alguna función, bajado el volumen o activado sin querer el desvío de llamadas?  La empresa española SPC ha desarrollado una herramienta que gestiona a distancia determinadas funciones de móviles adaptados a personas mayores.

Mediante esta aplicación, un familiar autorizado puede vincular dispositivos compatibles, configurar funciones de emergencia y consultar información como la localización o la actividad registrada. Según el modelo, también existen herramientas para gestionar contactos, recordatorios y determinados ajustes.

También se puede modificar a distancia el volumen, añadir contactos o configurar números de emergencia mediante mensajes enviados desde teléfonos autorizados.

Llaves siempre a mano

Las llaves de casa también son motivo de preocupación. A veces se pierden, otras veces se dejan dentro de casa, y en ocasiones tú no tienes las llaves de repuesto y tu madre o padre no te puede abrir por que se ha caído. ¿Qué haces?

La empresa española Salto ofrece sistemas de acceso inteligentes que permiten autorizar la entrada de cuidadores y profesionales mediante contraseñas, tarjetas o teléfonos móviles.

Los permisos pueden configurarse para determinados días y horarios, modificarse cuando cambia el profesional y cancelarse cuando dejan de ser necesarios. Algunos sistemas permiten registrar los accesos y efectuar aperturas remotas.

El robot que nos anima a movernos y nos hace compañía

La transformación más llamativa llegará de la mano de los robots sociales. Estos son los que cuidarán de los boomers con toda seguridad, y ahora se están dando los primeros pasos en su desarrollo.

La compañía española Inrobics, surgida del entorno de la Universidad Carlos III de Madrid, ha desarrollado un sistema que combina robótica e inteligencia artificial para realizar actividades de rehabilitación y estimulación física y cognitiva.

Su inteligencia artificial, llamada Alma, puede interactuar con los usuarios mediante robots físicos o avatares virtuales. Propone ejercicios, ofrece instrucciones, anima a continuar y permite que los profesionales adapten las sesiones a las capacidades de cada persona. El sistema incluye conversaciones mediante voz, recordatorios, actividades y estimulación emocional.

Hay más iniciativas en esta dirección. En Barcelona el ayuntamiento ha puesto en marcha un programa que ha introducido 400 robots ARI en hogares de mayores dependientes. Los robots están concebidos como asistentes sociales inteligentes capaces de acompañar, recordar tareas y detectar incidencias en el hogar. Entre sus funciones destacan los recordatorios de medicación o de citas médicas, el aviso de posibles caídas o accidentes domésticos y la interacción básica para hacer seguimiento del estado de la persona usuaria. Estos dispositivos se desplazan de forma autónoma, se conectan con los servicios de teleasistencia y permiten una supervisión más constante sin necesidad de tener al cuidador en casa en todo momento. A finales de año tendremos una valoración de cómo ha funcionado el experimento.

Una revolución con dudas

Un informe de la OCDE publicado en abril de este año calcula que el gasto público en cuidados de larga duración casi se duplicará de aquí a 2050, hasta alcanzar el 2,8% del PIB de media en los países de la organización.

La tecnología puede ayudar a responder a esa presión, pero también plantea preguntas importantes. ¿Quién pagará estos dispositivos? ¿Quién atenderá las alertas? ¿Cómo protegeremos la intimidad de las personas mayores? ¿Y qué ocurrirá con quienes no puedan acceder a estos servicios?