Quitarnos la mascarilla en espacios exteriores nos hará ganar confianza
El anuncio del Gobierno del levantamiento de la obligatoriedad de llevar mascarilla en espacios abiertos crece la confusión y la controversia
Los médicos y virólogos se dividen ante la decisión de mantener el uso o no de las mascarillas
La evidencia científica disponible revela que la transmisión del covid al aire libre es insignificante
A medida que nos acercamos a la fecha anunciada por el presidente del Gobierno para “desenmascarar” el país (en exteriores), crece la confusión y la controversia. No es un fenómeno exclusivamente español, e incluso en el mundo científico y sanitario hay opiniones contrarias.
Algunas son favorables a mantener las mascarillas al aire libre. Además de un potencial temor a futuribles variantes de escape o la posible “desaparición” de la inmunidad alcanzada con la vacunación, los argumentos esenciales parecen ser:
Otras opiniones se muestran favorables a la retirada de las mascarillas. Se fundamentan en el bajo riesgo de transmisión al aire libre y la elevada proporción de vacunación entre las personas de alto riesgo de enfermedad grave (los de más edad).
En muchos sentidos, es una controversia menor, como buena parte de las que hemos tenido durante la pandemia. Avancemos que las mascarillas al aire libre, siempre que se pueda mantener la distancia de seguridad, son claramente innecesarias. Lo son en este momento y seguramente siempre lo han sido.
Muchos países no han aplicado nunca esta restricción en exteriores. Y en los que lo han hecho, el objetivo parecía más “psicológico” (habituar al uso), o una “demostración” de liderazgo político (hacer algo, no ser los últimos en hacer algo), que epidemiológico.