Música

'Queen Rock Montreal' vuelve a los cines: el concierto que la banda odiaba pero hoy define su leyenda

Queen Rock Montreal
Freddie Mercury en 'Queen Rock Montreal'. Uppers
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En noviembre de 1981, Queen tocó en el Forum de Montreal dos noches consecutivas que acabarían convertidas en una de las piezas audiovisuales más influyentes de la historia del rock. 'We Will Rock You', rebautizada décadas después como 'Queen Rock Montreal', retrataba a un banda uno de sus mejores momentos, en tránsito entre el exceso setentero y la modernidad audiovisual de los 80. Ahora la película vuelve a los cines españoles, por tiempo limitado, en una versión remasterizada con mejoras tanto en la imagen como el sonido.

Publican una canción inédita de Queen con la voz de Freddie Mercury
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La idea partía de la obsesión por capturar a Queen en celuloide cuando el grupo estaba en su pico de magnificencia escénica. El director Saul Swimmer, proveniente del mundo del cine más que del rock, apostó por un dispositivo técnico inusual para la época: 35 mm, múltiples cámaras, iluminación de estudio y una planificación casi quirúrgica de cada plano. Sin embargo, las tensiones entre el cineasta y la banda fueron constantes.

Para empezar, los creadores de 'Bohemian Rhapsody' ni siquiera quería hacer estos conciertos. Venían del gran éxito de su álbum 'The Game' (1980), que los consolidó como el grupo más grande del mundo en ese momento. Habían roto definitivamente con el dogma rockista incorporando sintetizadores y códigos del pop y la música disco ('Another One Bites The Dust', 'Crazy Little Thing Called Love'), y el público había respondido. De hecho, en aquellos días de noviembre el sencillo 'Under Pressure', junto a David Bowie, reinaba en las listas de éxitos.

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Acababan de terminar una gira multitudinaria por Sudamérica, donde rompieron récords de asistencia en países como Argentina y Brasil, demostrando que eran una fuerza imparable en vivo, y entre sus planes figuraba tomarse unas merecidas vacaciones antes de acometer la grabación de su siguiente álbum, 'Hot Space' (1982). "Desafortunadamente, nuestro mánager Jim Beach firmó un acuerdo por el que tocaríamos en Montreal. Fue complicado para nosotros", lamentaría el guitarrista Brian May años después.

El día que Freddie saboteó su propia película

El grupo tuvo que volver a reunirse y ensayar específicamente para estas grabaciones, lo que generó una presión adicional por sonar perfectos tras un periodo de descanso. Pero lo peor fue que Freddie Mercury y los demás no conectaron con Swimmer. Este quería control, autonomía autoral. Freddie sentía que las cámaras y la iluminación especial para el cine estorbaban su movilidad y conexión con el público. Brian estaba obsesionado con la fidelidad musical; y Roger Taylor y John Deacon pedían fluidez y naturalidad.

Freddie se empeñó en ponerle las cosas difíciles al director. Como la filmación duró dos noches -24 y 25 de noviembre-, Swimmer le exigió que usara la misma ropa ambos días para poder editar las tomas. Pero el cantante decidió cambiar su outfit a propósito, usando sus famosos pantalones blancos la primera noche y unos ajustadísimos shorts la segunda, para dificultar el trabajo del cineasta.

Con todo, ese malestar latente revertió positivamente en el show. En Montreal, la banda está en ese punto exacto de equilibrio entre la épica hard rock y la mutación pop. Conviven 'We Will Rock You' o 'Somebody To Love' con piezas más funk y minimalistas como 'Dragon Attack'. Esa transición es visible en el propio lenguaje corporal del grupo, que funciona como una maquinaria perfectamente calibrada. Mercury abandona parte del barroquismo glam y se convierte en un frontman atlético, preciso, casi coreográfico.

Esa brillantez es también lo que hace singular al film. A diferencia de otros conciertos filmados de la época -más crudos, más documentales-, 'Queen Rock Montreal' propone una experiencia cinematográfica. El grano del 35 mm, la iluminación frontal, los primeros planos milimétricos y el montaje preciso anticipan el lenguaje del videoclip moderno. No es casual que la MTV naciera apenas un año después.

Una circulación errática

Paradójicamente, la película tuvo una circulación errática. Problemas legales, disputas de derechos y desacuerdos creativos retrasaron su difusión y fragmentaron su legado. Y el grupo nunca estuvo conforme con el resultado. Para May, la mezcla de sonido era seca y sin alma. Para colmo, el material se transfirió mal a cinta de vídeo, perdiendo toda la nitidez y el color que hoy sí vemos en la versión restaurada.

En realidad no fue hasta su reedición en el siglo XXI cuando pudo valorarse plenamente su dimensión histórica y estética. Aunque no tenga el aura mítica de su actuación en 'Live Aid' o el carácter icónico del 'Live At Wembley'', la pieza funciona como el retrato de una banda en uno de sus momentos más sólidos y es testimonio de una transformación mayor en la industria.

Su influencia se extendería a toda una generación de films musicales posteriores, desde los grandes shows de U2 hasta los conciertos conceptuales de artistas pop contemporáneos. Y ahí reside su verdadero valor. Como demostración de que el rock, cuando se piensa a sí mismo desde la estética y no solo desde la energía, puede convertirse en lenguaje audiovisual total.