Premios Oscar

La metedura de pata de Chalamet no es un caso aislado: cuando eres el favorito para el Oscar y lo acabas perdiendo

Marty Supreme
Timothée Chalamet en 'Marty Supreme'. Uppers
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En la carrera hacia el Oscar hay una regla no escrita que los veteranos de Hollywood conocen bien: ser el favorito demasiado pronto es peligroso. Cada temporada suele tener un ganador 'cantado' hasta que llega la noche de la ceremonia y ocurre el giro final. En ocasiones es totalmente inesperado y otras veces el cambio de tendencia se empieza a oler días antes.

El caso de Timothée Chalamet es el ejemplo más reciente de cómo una campaña que parecía imparable descarrilla a última hora. Había ganado el Globo de Oro y el Critics Choice por 'Marty Supreme', pero en cuestión de semanas sus acciones para llevarse la dorada estatuilla han ido cayendo poco a poco, hasta llegar a unas inoportunas declaraciones en las que calificaba al ballet y la ópera como disciplinas que "ya no le interesan a nadie", provocando un fuerte rechazo en la comunidad artística justo antes de la ceremonia.

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No sería ni mucho menos el primer caso en que un candidato aparentemente imbatible ve evaporarse su premio en cuestión de semanas, porque la historia de los Oscar está llena de favoritos que se quedaron a un paso del escenario. A continuación, algunos de los casos más celebres:

Judy Garland 'Ha nacido una estrella'
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Judy Garland por 'Ha nacido una estrella' (1955)

La actuación de Judy Garland en 'Ha nacido una estrella' fue considerada por muchos críticos como la mejor de su carrera. Venía, además, de varios años de turbulencias personales y profesionales que quedaban atrás con un regreso espectacular que olía a Oscar. Su victoria se daba por segura hasta que se pronunció el nombre de Grace Kelly por 'The Country Girl'. La sorpresa fue tal que la cadena NBC había enviado cámaras al hospital donde Garland acababa de dar a luz, convencidos de que ganaría. Nunca llegó la conexión.

Ellen Burstyn en 'El exorcista'

Ellen Burstyn por 'El exorcista' (1974)

En 'El exorcista', Ellen Burstyn ofreció una interpretación emocionalmente devastadora como madre de la niña poseída. La película fue un todo fenómeno social y todo el mundo daba por sentado que su protagonista capitalizaría ese impacto en la gran noche de los Oscar. Pero la estatuilla terminó en el regazo de Glenda Jackson por 'Un toque de distinción', una buena interpretación pero en una comedia romántica convencional que no ha envejecido con el mismo peso cultural. Pero por entonces la Academia todavía miraba con bastante recelo al cine de terror, incluso cuando era tan prestigioso como el de William Friedlin.

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Al Pacino por 'El padrino II' (1975)

Pocas derrotas fueron tan sonadas como la de Al Pacino por la segunda parte de 'El padrino'. Su retrato de Michael Corleone, frío y trágico, se considera hoy uno de los más grandes trabajos de la historia del cine. Sin embargo, el Óscar fue para Art Carney por 'Harry y Tonto'. Típico error de la Academia, el de premiar a un veterano querido en lugar del trabajo más icónico del año. Pacino tendría que esperar hasta 1993 para ganar, irónicamente, por su actuación en una película tan menor como 'Perfume de mujer'.

Robert De Niro en 'Taxi Driver'

Robert De Niro por 'Taxi Driver' (1977)

De Niro llegaba con el cartel de favorito tras su incendiaria actuación como Travis Bickle en 'Taxi Driver', que hoy podemos calificar como una de las mejores de la historia. Pero en este caso su derrota se debió a una combinación de tragedia real y un cambio de sensibilidad en los votantes de la Academia. Peter Finch ('Network. Un mundo implacable') murió de un ataque al corazón apenas dos meses antes de la ceremonia, lo que generó una ola de simpatía que condujo al primer Oscar póstumo en la categoría. Pero además, el retrato oscuro, nihilista y violento de la película de Scorsese fue demasiado para muchos académicos de la 'vieja guardia' que prefirieron la propuesta inspiracional de 'Rocky'.

Glenn Close en 'Atracción fatal'

Glenn Close por 'Atracción fatal' (1988)

'Atracción fatal' convirtió a Glenn Close en un icono cultural gracias a su perturbadora Alex Forrest. Durante meses fue considerada la favorita, incluso sabiendo que la Academia rara vez premiaba interpretaciones en "thrillers psicosexuales" o papeles de villanas extremas en la categoría de Mejor Actriz. Finalmente se impuso Cher por 'Hechizo de luna' tras haber sido ignorada injustamente en años anteriores. Su comedia romántica ligera encajaba mejor con el gusto tradicional del votante medio de la época.

Lauren Bacall en 'El espejo tiene dos caras'

Lauren Bacall por 'El espejo tiene dos caras' (1997)

Cuando la legendaria Lauren Bacall fue nominada por 'El espejo tiene dos caras' muchos interpretaron su candidatura a los 72 años como un reconocimiento tardío a toda su carrera. Teniendo en cuenta que la icónica actriz de cine negro nunca había sido nominada, todo hacía indicar que era la ocasión perfecta para saldar una deuda histórica. Llegó a la ceremonia con un favoritismo absoluto tras haber ganado el Globo de Oro y el SAG Award. Sin embargo, la estatuilla fue para Juliette Binoche por 'El paciente inglés', dejando a Bacall y a toda la industria en un estado de shock total, incluso provocando algunos abucheos en la platea.

Burt Reynolds en 'Boogie nights'

Burt Reynolds por 'Boogie Nights' (1998)

Burt Reynolds, actor muy popular en los años 70 pero poco premiable, vivió un espectacular renacimiento profesional gracias a 'Boogie Nights'. Durante mucho tiempo fue el favorito claro al Oscar al actor de reparto por su papel como director de cine porno, pero él mismo fue el responsable de su propia caída. Manifestó en público su odio hacia la película de Paul Thomas Anderson, desprecio que no sentó muy bien a los académicos, y proyectó una actitud de arrogancia distante durante la campaña. Finalmente los votantes se decantaron por Robin Williams, el actor más querido de Hollywood, por su papel en 'Good Will Hunting'.

Bill Murray en 'Lost in Translation'

Bill Murray por 'Lost in Translation' (2004)

El protagonista de 'Atrapado en el tiempo' protagonizó uno de los regresos más celebrados de Hollywood con su melancólico papel en 'Lost in Translation'. Llegó a la ceremonia habiendo arrasado en la temporada de premios (el BAFTA, el Globo de Oro y el Independent Spirit Award), pero durante la campaña mantuvo su habitual aire de desapego, lo que quizás contribuyó a que la Academia se decantara en última instancia por la actuación más dramática visceral de Sean Penn en 'Mystic River', actor al que ya le 'tocaba' tras haber sido nominado tres veces antes. La cara de decepción absoluta de Murray al abrirse el sobre es historia de los Oscar.

Stallone en 'Creed'

Sylvester Stallone por 'Creed' (2016)

El regreso de Sylvester Stallone como Rocky Balboa en el spin off centrado en el hijo de su gran rival en la saga clásica, 'Creed', generó una narrativa irresistible. Cuarenta años después, el actor volvía al personaje que lanzó su carrera (y volvía a ser nominado al Oscar). De hecho, ganó el Globo de Oro al mejor actor de reparto y parecía tener asegurada la estatuilla. Pero en uno de los finales más inesperados de la pasada década, el premio fue para Mark Rylance por 'El puente de los espías'.