Así se forjó el famoso mito de la momia: una supuesta maldición tras descubrir la tumba de Tutankamón y una película clave
Con el motivo del estreno de 'La Momia' de Lee Cronin, repasamos el origen del mito y de su maldición
"La maldición de Tutankamón existe": hay datos científicos detrás de una historia cuya realidad da más miedo que el mito
Egipto se asocia a tierra de faraones, momias y maldiciones. La cultura y, en especial, el cine, se ha nutrido mucho de las leyendas egipcias para crear mitos propios como el de la momia vengativa dispuesta a sumir el mundo en una oscuridad eterna. Pero, a diferencia de otros monstruos clásicos del cine de terror, como Drácula o Frankenstein, este no proviene de la literatura sino del propio Hollywood, que tomó la base para crear al mito de varios hechos históricos y de la locura colectiva que se adueñó del mundo tras el descubrimiento de la tumba de Tutankamon. Pero vayamos por partes. Volvamos al principio de todo.
La obsesión por el Antiguo Egipto ha estado presente desde hace mucho tiempo. De hecho, cuando uno es pequeño, siempre suele agarrarse al fandom de la arqueología, al de los dinosaurios o al espacial. Son tres temas que todo niño admira en algún momento de su infancia. Pero este gusto por la tierra de los faraones no es nueva de este siglo, y se remonta al siglo XVIII. En esa época, era una práctica común en las casas de los nobles y familias adineradas el hacer 'unboxing' de momias egipcias.
De fiestas privadas para descubrir momias al gran descubrimiento de Tutankamón
El tráfico de momias estaba en alza y, aunque ninguna era documentada (no se sabía si eran faraones importantes o de qué dinastía procedían), se hacían fiestas privadas en las que, durante la cena o el cóctel nocturno, se retiraban las vendas a momias de miles de años de antigüedad ante el deleite de los invitados. Lamentablemente, la gran mayoría de las momias acababan en la basura al terminar la fiesta (no así las joyas que se encontraban entre las vendas).
Aunque ya a comienzos del siglo XX, Margaret Murray organizó en Manchester un grupo pluridisciplinar para estudiar científicamente dos grupos de momias, no fue hasta 1922 que se descubrió la gran momia conocida por todos. Estamos hablando de Tutankamón, por supuesto. El equipo del arqueólogo británico Howard Carter, financiado por el aristócrata Lord Carnarvon, llevaba seis años excavando en el Valle de los Reyes sin éxito. Estaban a punto de rendirse cuando un niño que trabajaba como aguador para los excavadores encontró, casi por accidente, el borde de un escalón de piedra cortado en la roca bajo los restos de unas antiguas chozas de obreros.
Cuando la excavación consiguió despejar la escalera, Carter hizo un pequeño agujero en la puerta sellada de la cámara real. Lord Carnarvon le preguntó: "¿Puede ver algo?", a lo que Carter respondió con su famosa frase: "Sí, cosas maravillosas”.
Así se forjó el origen de la maldición
Pero si hay algo que nos ha fascinado es, sin duda, toda la leyenda negra que hay alrededor de ese descubrimiento. Porque, pocos meses después de desvelar al mundo a Tutankamón, Lord Carnarvon murió repentinamente, y eso inició ríos de tinta. Curiosamente todo iniciado por sir Arthur Conan Doyle, padre de Sherlock Holmes, que declaró a la prensa que la muerte había sido propiciada por una maldición creada por ‘elementales’ convocados por los sacerdotes egipcios.
Conan Doyle se había interesado por el ocultismo tras el estallido de la Primera Guerra Mundial, sobre todo tras el fallecimiento en la contienda de su hijo, así que cuando la prensa recurrió a él para hablar sobre el hallazgo arqueológico, el escritor dejó claro que creía que los egipcios tenían mucho más conocimiento sobre “lo oculto” que nosotros, y que esa extraña maldición estaba detrás de las extrañas muertes del equipo del descubrimiento.
Aunque todas se han explicado científicamente, esta supuesta maldición sirvió de base para crear ese mito moderno de la momia, sobre todo gracias a la película de 1932 ‘La momia’, dirigida por Karl Freund y protagonizada por Boris Karloff, que llegaba de deslumbrar con ‘El doctor Frankenstein’ justo un año antes.
Gracias a esta película, las momias egipcias empezaron a verse más como amenaza que como documentación histórica. El cine lo aprovechó mejor que nadie y, en estos casi 100 años desde su estreno, multitud de directores se han apuntado a la moda del antiguo Egipto. Ahí tenemos otras momias célebres como la que dio vida Christopher Lee en 1959, junto a Peter Cushing; u otros acercamientos al mundo egipcio con la olvidada pero entretenida ‘La esfinge’, dirigida por Franklin J. Schaffner, director de ‘El planeta de los simios’ o ‘Platoon’; ‘El secreto de la gran pirámide’, con un joven Sherlock Holmes descubriendo una secta egipcia o, incluso, esfuerzos un tanto menos notables como ‘La sombra del faraón’, en la que Jason Scott Lee era perseguido por unas vendas poseídas que sacaban órganos a sus víctimas.
Eso sí, si pensamos en momias, no podemos pasar por alto, por supuesto, la saga de ‘La Momia’, protagonizada por Brendan Fraser y Rachel Weisz. Este último ejemplo, del que veremos una esperadísima cuarta parte, sentó las bases del mito moderno, pasado por el filtro de Indiana Jones, con ese aire a cine de aventuras clásico. Más tarde llegaría ‘The Mummy’, con Tom Cruise, aunque fue un fracaso en taquilla. Uno de los pocos del actor, llevando al traste el universo compartido con otros monstruos como Frankenstein, el doctor Jeckyll y Mr. Hyde, o el Hombre Invisible, que contaba con Johnny Depp o Javier Bardem entre su plantel de actores.
El último ejemplo es ‘La momia de Lee Cronin’, que viene de dirigir la secuela ‘Evil Dead: El despertar’, inferior a su anterior entrega, pero muy divertida y gore. Y las críticas ya han dicho que esta nueva momia es sangrienta y con un terror que nunca habíamos visto en este monstruo clásico. Lo cierto es que el interés por Egipto y todas sus leyendas sigue más vivo que nunca.