La exposición que reivindica el frontón de pueblo como símbolo de la España vaciada

'Frontones en pueblos de España' reúne en Soria una selección del trabajo desarrollado por el fotógrafo alemán Gunnar Knechtel entre 2022 y 2024
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Hay elementos del paisaje rural español que pasan tan desapercibidos para quienes conviven con ellos que casi se vuelven invisibles. El frontón de pueblo es uno de ellos. Levantado junto a la iglesia, presidiendo la plaza o apoyado en un edificio municipal, este sencillo muro pintado de verde ha sido durante generaciones mucho más que una instalación deportiva.
El frontón funcionado como punto de encuentro, escenario de celebraciones, espacio de convivencia y símbolo silencioso de una forma de entender la vida en los pueblos. En buena parte de la llamada España vacía, donde el cierre de escuelas, comercios y servicios ha ido transformando el territorio, este elemento continúa siendo uno de los más reconocibles y singulares del paisaje.
Ese patrimonio cotidiano centra la exposición 'Frontones en pueblos de España', que presenta el Centro Nacional de Fotografía, en colaboración con el Ayuntamiento de Soria, en el Centro Cultural Palacio de la Audiencia. La muestra reúne una selección del trabajo desarrollado por el fotógrafo alemán Gunnar Knechtel entre 2022 y 2024 en diferentes localidades de Soria, Zaragoza, Salamanca, Zamora, Navarra y Ávila. Puede visitarse hasta el 31 de agosto.
Una mirada arquitectónica y emocional
Knechtel aborda el frontón como una pieza de arquitectura popular. Sus fotografías, realizadas con encuadres frontales y una iluminación uniforme, convierten estos muros en auténticas esculturas del paisaje. En ellas aparecen las marcas del tiempo, los impactos de la pelota, las sucesivas capas de pintura, las grietas, las reparaciones y las huellas del abandono o del uso continuado.
La exposición incluye trece fotografías de gran formato y se completa con una proyección que amplía el recorrido por cerca de ochenta frontones repartidos por distintos territorios del interior peninsular, mostrando cómo una misma tipología arquitectónica adopta formas distintas según el lugar donde se encuentre.
El origen del proyecto resultó casi fortuito. El propio Knechtel ha explicado que todo comenzó durante un viaje profesional a la provincia de Soria para realizar un reportaje gastronómico sobre el torrezno destinado a una revista alemana.
Según cuenta en una entrevista en 'Soria Noticias', al atravesar la localidad de Valderrueda quedó sorprendido al descubrir "un muro verde adosado a una iglesia", una construcción que nunca había visto en Alemania. Aquel hallazgo despertó una investigación fotográfica que terminaría recorriendo buena parte de la España rural.
En esa misma entrevista, el fotógrafo reconoce que los frontones forman parte del paisaje cotidiano para muchos españoles hasta el punto de hacerse casi invisibles. "Para mucha gente en España forman parte de la vida cotidiana. Están tan integrados en el paisaje que casi dejan de verse. Para mí, en cambio, cada frontón era un descubrimiento", afirma Knechtel.
Más allá del deporte
El interés de la exposición está en que entiende el frontón como una pieza de memoria colectiva. Durante décadas estos espacios acogieron partidos improvisados, fiestas patronales, reuniones vecinales o simplemente conversaciones al caer la tarde. La arquitectura permanecía mientras cambiaban las generaciones.
Las imágenes de Knechtel documentan precisamente esa convivencia entre permanencia y transformación. Algunas muestran frontones plenamente integrados en la vida de los pueblos; otras reflejan espacios donde el paso del tiempo y la despoblación han dejado una huella visible. Sin necesidad de incluir figuras humanas, las fotografías hablan de quienes jugaron, se reunieron o crecieron alrededor de esos muros.
