El Bowie más íntimo: el fotógrafo que lo siguió desde los años 80 expone sus 800 mejores imágenes

La instalación 'Bowie: Unseen / Unheard', presentada en el Festival de Venecia, es fruto del archivo de más de 10.000 fotografías que Denis O'Regan acumuló durante su relación profesional con el artista
Las cinco veces que Bowie esquivó callejones sin salida vitales y mudó de piel
Aunque David Bowie nos dejó físicamente hace diez años, nunca se ha marchado del todo. Sigue estando entre nosotros a través de sus discos, sus videoclips o la imaginería visual que ayudaron a construir su mitología. 'Bowie: Unseen / Unheard', presentada en la sección Venice Immersive de la 83ª edición del Festival Internacional de Cine de Venecia, propone no solo mirar las fotografías del duque blanco, sino entrar en ellas.
La instalación, concebida por el fotógrafo Denis O'Regan junto a Nick Ryan y Joe Crossley, reúne unas 800 imágenes procedentes del archivo de O'Regan, algunas célebres, otras poco conocidas y otras inéditas. El resultado es una experiencia audiovisual de unos 25 minutos que convierte el archivo fotográfico en un espacio narrativo. La propuesta estará disponible en el Lazzaretto Vecchio hasta el 12 de septiembre de 2026, pero la intención es llevarla a futuros destinos y formatos de visualización.
La relación profesional de O'Regan con Bowie comenzó en 1983, cuando fue elegido fotógrafo oficial de 'Serious Moonlight Tour', la gigantesca gira del álbum 'Let's Dance' con la que el artista alcanzó su cumbre comercial. A partir de entonces, O’Regan tuvo un acceso excepcional al artista, tanto sobre el escenario como lejos de él. “Se me permitía hacer todo lo que quisiera, donde quisiera. David insistía en que yo tomara más fotografías”, cuenta O'Regan en Artnet. Durante los años siguientes acumuló un archivo de más de 10.000 fotografías, siguiéndole por conciertos, camerinos, viajes y encuentros con otras figuras de la cultura popular.
El Bowie fuera del escenario
Buena parte del atractivo de 'Unseen / Unherad' procede del interés de O'Regan por el hombre que existe entre una imagen pública y la siguiente. En sus fotografías aparece el hombre que dio vida a Ziggy Stardust con músicos y celebridades como Mick Jagger, Madonna, Michael Jackson o Prince, pero también momentos más cotidianos y menos calculados. Recostado en un barco en Bangkok, posando junto al Muro de Berlín o de compras en un centro comercial de Singapur. Un Bowie menos pendiente de la transformación escénica y más cercano a la persona que había detrás del personaje.
La cámara documenta al hombre que espera, conversa, viaja, se prepara para salir al escenario o simplemente existe durante los intervalos de una gira. El archivo permite observar cómo se construía el espectáculo desde dentro. Y eso transforma también nuestra percepción de las imágenes más conocidas del artista. “Las imágenes adquieren una nueva vida. Muchas de ellas tienen valor histórico y cultural, algo que no tenían en otro tiempo”, ha explicado el fotógrafo.
No es un museo de la nostalgia
Las instantáneas de O’Regan sobre Bowie ya habían sido reunidas en libros como 'Ricochet: David Bowie 1983', publicado en 2018, cuya edición en caja integra la colección del Victoria and Albert Museum, y 'David Bowie by Denis O’Regan', aparecido el año pasado, pero esta exposición va un paso más allá. Las imágenes se despliegan sobre ocho pantallas, mientras un sistema de sonido espacializado las rodea. La tecnología L-ISA de L-Acoustics permite distribuir el sonido alrededor del espectador mediante decenas de altavoces ocultos.
De hecho, la música desempeña un papel fundamental. Doce canciones de Bowie (entre ellas 'Let's Dance', 'Modern Love', 'Loving the Alien', 'Absolute Beginners' y 'Where Are We Now?') dialogan con las fotografías, mientras O’Regan aporta su propia narración y recuerdos. El pianista Mike Garson, uno de los colaboradores musicales más estrechos y longevos de Bowie, también participa en el proyecto.
En lugar de presentar una colección de fotografías como objetos estáticos, O’Regan las convierte en materia viva. Bowie no aparece como una estatua inmóvil, sino como una presencia que continúa cambiando según cambia nuestra manera de mirar. Y hay un detalle importante: no hay inteligencia artificial ni visor de realidad virtual. La inmersión se produce físicamente, mediante la combinación de imagen, arquitectura, música y sonido espacial. Es una decisión significativa en un momento en que buena parte de la innovación audiovisual pasa precisamente por generar mundos digitales.

