Actores

Melani Olivares y su nueva faceta de asesora de actores: "En mi época ibas con una cinta VHS, una foto y el curriculum"

Melanie Olivares
Melani Olivares, acompañando a los actores. Getty Images
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Durante décadas, para un actor que quisiera abrirse camino en cine y televisión el mundo de los casting era un proceso artesanal. Había que saber dónde estaba el director de casting, conseguir que alguien recibiera el material y, si llegaba la oportunidad, acudir físicamente a una sala para demostrar en pocos minutos que aquel rostro podía ser el que buscaban. Melani Olivares conoce bien aquella época porque comenzó su carrera cuando ese era todavía el funcionamiento habitual de la profesión. Hoy la actriz de 53 años ha puesto en marcha La LanzaderAct, un proyecto que parte de la constatación de que el oficio de actor ha cambiado profundamente pero muchas personas siguen llegando a la industria sin saber cómo moverse dentro de ella.

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El objetivo no era crear una agencia de representación al uso, sino ofrecer acompañamiento y herramientas para que actores y actrices puedan construir su carrera y presentarse profesionalmente. La propia LanzaderAct explica que no promete castings, trabajo ni representación. Su propuesta pasa por asesorar en la creación del material actoral y facilitar que este pueda incorporarse a las bases de datos de directores y directoras de casting.

En octubre se cumplirá un año desde que la iniciativa se puso en marcha y ya roza los 600 alumnos. La célebre Paz de 'Aída' ha explicado que la idea partió de la desprotección que sufren los actores, el gremio con más paro de España, pero también de lo mucho que ha cambiado la profesión. En los 80 y 90 el casting era mucho más físico y también más lento. El actor necesitaba preparar fotografías, currículum y material audiovisual en soportes que hoy parecen prehistóricos.

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Cuando el VHS era la puerta de entrada

"En mi época ibas con una cinta de VHS y te presentabas con una foto y el curriculum. Pero ha cambiado mucho. Antes los castings se hacían presenciales y empezaron a aparecer los self tape, que son grabados. Por otro lado, emergía el videobook, pero mi representante de esa época (muy mal aconsejada), me dijo que a no me hacía falta porque yo era ya conocida, pero, claro, era conocida por una serie, y llevaba muchos años haciendo muchísimas otras cosas. Los directores de casting no me conocían por mis diversos trabajos", explica la actriz en una entrevista con '20 minutos'.

Efectivamente, décadas atrás el actor necesitaba desplazarse hasta el lugar indicado, enfrentarse a la cámara y trabajar con las instrucciones del equipo de casting en ese momento. Aquello hacía que la relación entre el intérprete y director de casting fuera mucho más directa, pero también que el acceso dependiera en mayor medida de los contactos, los representantes y de conocer los circuitos profesionales.

Una lección aprendida en primera persona

El videobook empezó a ganar importancia con el desarrollo de los formatos digitales. Poco a poco, la industria dejó de necesitar las cintas físicas y comenzó a incorporar nuevas formas de presentar a los actores. Para un joven que empezaba ya no bastaba con interpretar bien, también había que saber presentarse. Olivares aprendió en primera persona que la popularidad puede hacer reconocible un rostro, pero eso no significa que los profesionales de casting lo imaginen en registros diferentes. Un buen material profesional puede ampliar esa mirada.

"Uno de los mayores errores como actriz es que te despreocupas cuando tienes agente, y es ahí, precisamente cuando te tienes que preocupar porque el representante tiene muchos actores, pero tú solo tienes tu trabajo", añade Olivares en la mencionada entrevista. Su propuesta intenta abordar precisamente esa zona que queda entre la formación interpretativa y el mercado profesional.

La LanzaderAct ofrece mentorías online, acompañamiento personalizado y formación sobre cuestiones como videobook, fotografía, currículum, self-tape, casting, marca personal y visibilidad. También cuenta con profesionales procedentes de distintos ámbitos de la industria. La idea resulta especialmente significativa para quienes han estudiado interpretación pero se encuentran después con una pregunta para la que ninguna escuela siempre tiene una respuesta sencilla: ¿Y ahora qué?