El culturista italiano Andrea Lorini, conocido como 'El Coloso', muere a los 48 años de forma repentina

El culturista italiano Andrea Lorini. RRSS
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El mundo del culturismo está de luto por el fallecimiento del italiano Andrea Lorini, atleta de alto nivel y referente del fitness, que murió el pasado martes de forma repentina a los 48 años en su domicilio de Chiari, en la provincia de Brescia. Fue su madre, Nadia, quien lo encontró inconsciente en la cama tras no recibir respuesta a sus llamadas y avisó de inmediato a los servicios de emergencia, que no pudieron hacer nada por salvarle la vida. La familia ha decidido no practicarle la autopsia al considerar que la muerte se produjo a causa de una enfermedad súbita que derivó en un paro cardíaco.

Lorini, padre de dos hijos, Gaia y Edoardo, era una persona muy querida tanto en su entorno personal como deportivo. La noticia ha causado una profunda conmoción en su ciudad natal, donde el alcalde, Gabriele Zotti, expresó públicamente el pesar de toda la comunidad por la pérdida de "un padre joven y muy apreciado, con innumerables amigos que hoy lloran su fallecimiento". Las redes sociales se han llenado de mensajes de condolencia de compañeros, alumnos y amigos que destacan su cercanía y calidad humana.

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Conocido en el mundo del culturismo como ‘El Coloso’, apodo inspirado en el personaje de Marvel por su imponente físico, Andrea Lorini fue uno de los nombres más destacados del panorama nacional italiano. Compitió en la Federación Internacional de Fisicoculturismo y Fitness (IFBB), donde logró dos medallas de bronce en los Campeonatos Nacionales de 2017 y 2019, ambos en la categoría de 90 kilogramos, consolidándose como uno de los atletas más constantes y competitivos del país antes de la pandemia.

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Tras retirarse de la alta competición, Lorini continuó vinculado al deporte que marcó su vida, colaborando en la gestión de un gimnasio en Coccaglio, cerca de Chiari, donde ejercía como instructor y mentor de nuevas generaciones de culturistas. Anteriormente había trabajado también en el sector de los seguros, compaginando su carrera profesional con su pasión por el fitness y la halterofilia.

Su fallecimiento vuelve a poner el foco en los riesgos asociados al culturismo de alto nivel, una disciplina que exige someter el cuerpo a límites extremos y que, sin un adecuado control médico, puede conllevar graves consecuencias para la salud, especialmente a nivel cardiovascular. Expertos y federaciones insisten en la necesidad de chequeos médicos periódicos, supervisión especializada y prácticas responsables para prevenir tragedias como la de Andrea Lorini, cuyo legado deportivo y humano deja una huella imborrable en el culturismo italiano.