Mateo y Nicolás, dos niños que han encontrado en el ring el camino a la autoconfianza: "Me hace mucho más fuerte"
El boxeo sirve a los pequeños como terapia para controlar la frustración, mejorar la autoestima y la concentración.
Síndrome de Angelman, cómo es vivir con esta enfermedad rara: “No sabes dónde empieza el día ni cuándo termina”
El boxeo para los niños es mucho más que hacer ejercicio. Sirve como terapia para controlar la frustración, para mejorar la autoestima y también la concentración. Un ejemplo lo encontramos, por ejemplo, en Mateo y Nicolás, de 11 y 13 años. El boxeo les ayuda a superar todos los obstáculos.
Mateo y Nicolás están cambiando las reglas del juegos. Este pequeño, a sus 11 años, ha encontrado aquí su mejor altavoz. "El boxeo es un deporte que te lleva por el camino de la autoconfianza", explica Jesús Irurozqui, director de Iru Team.
Y Nico, de 13, ha decidido correr por él a pasos de gigante. "Me ha ayudado a ser más fuerte". Su batalla es el síndrome de deleción. "Le afecta a lo que es el aprendizaje cognitivamente y a la lengua oral", cuenta Conchi Santos, madre de Nicolás.
Dos realidades distintas con una misma terapia
La de Mateo, el trastorno del habla. "