La Reserva Federal (Fed) no modifica los tipos y opta por esperar ante los efectos de la guerra

La Reserva Federal (Fed) no modifica los tipos y opta por esperar ante los efectos de la guerra
La Reserva Federal mantiene los tipos a pesar de los efectos de la guerra. Europa Press
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El Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés) de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) ha optado por mantener los tipos de interés en el rango objetivo del 3,50% al 3,75%, evitando modificar el rumbo de su política monetaria ante unos efectos del conflicto en Oriente Próximo todavía inciertos.

Se trata de la tercera vez consecutiva que el banco central deja intactos los tipos de interés tras una racha de tres bajadas de 25 puntos básicos desde el mes septiembre, en la que podría ser la última decisión del instituto emisor con Jerome Powell a la cabeza, quien acaba su mandato el próximo 15 de mayo.

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Las consecuencias del conflicto de Oriente Próximo

"Los indicadores recientes sugieren que la actividad económica se ha expandido a un ritmo sólido. La creación de empleo se ha mantenido baja, en promedio, y la tasa de desempleo apenas ha variado en los últimos meses. La inflación es elevada, reflejando en parte el reciente aumento de los precios mundiales de la energía, ha explicado la Reserva Federal en un comunicado.

La nota de la Fed ha indicado las consecuencias por el conflicto en Oriente Próximo elevan la incertidumbre sobre las perspectivas económicas en el país norteamericano.

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Así afecta la guerra en la economía

Los precios comienzan a desbordarse y nos miramos los bolsillos incrédulos al ver lo que nos cuestan los huevos, el café, los combustibles. No es una crisis todavía, pero sí una señal de alarma sobre la salud de la economía, afectada por una guerra que se alarga. Aumenta el riesgo de estanflación en Europa con predicciones de crecimiento cada vez menos alentadoras para empresas y consumidores.

Los precios de los carburantes suben y suben cada día "¿Dónde está el límite? se preguntan los ciudadanos pero no tienen una respuesta cierta, porque nadie lo sabe, ni siquiera los analistas del mercado. La subida de la energía está presionando los precios y al mismo tiempo las previsiones económicas empiezan a revisarse a la baja en Europa. Es el riesgo de la estanflación, un fenómeno poco frecuente en los países desarrollados que se produce cuando coincide en una inflación elevada y un crecimiento económico estancado.