Los docentes valencianos, indignados por la agresión de un policía a una profesora y la falta de acuerdo con la Generalitat

La Generalitat acusa a los sindicatos docentes de filtrar datos personales y de crispar a la sociedad
Denuncian la "brutal agresión" de un policía a una profesora durante las protestas frente a la Consellería de Educación en Valencia
Las protestas del profesorado valenciano han vuelto a salir a la calle en protesta por falta de acuerdo con la Generalitat. Desde primera hora de la mañana, las marchas lentas organizadas por los docentes han provocado importantes retenciones de tráfico en Valencia. A su paso, los manifestantes han recibido aplausos tanto de conductores como de vecinos que seguían la protesta desde los balcones. Algunos profesores han expresado públicamente su malestar, asegurando que “ahora mismo estamos muy fuertes por la indignación que tenemos”.

Expediente a un agente
El tono de las movilizaciones se ha endurecido en las últimas horas. Los profesores insisten en que solo son “docentes y no delincuentes”, un mensaje que se ha repetido tras el encierro en la Conselleria de Educación que se prolongó hasta las dos de la madrugada. La tensión se ha disparado especialmente después del empujón por la espalda que sufrió una profesora y que la hizo caer al suelo, golpeándose la cara contra el asfalto. La docente ha presentado una denuncia por agresión y se ha abierto un expediente al agente implicado.
La imagen ha sido calificada de “inaceptable” por la delegada del Gobierno, Pilar Bernabé, que esta mañana se ha reunido con los sindicatos convocantes. Estas organizaciones reclaman la dimisión de la responsable valenciana de Educación, Carmen Ortiz, quien acusa a los sindicatos de haber filtrado datos de su familia y sostiene que “ha habido violencia contra gente que no pensaba como yo”.
El presidente de la Generalitat, Juan Francisco Pérez Llorca, también ha denunciado la existencia de episodios de violencia y ha defendido que “lo más fácil es llegar a un acuerdo y no intentar crispar ni convulsionar”. Sin embargo, las negociaciones entre la administración y los sindicatos permanecen más estancadas que nunca, según coinciden ambas partes.
