Ayudas y subvenciones públicas

Las ayudas para cambiar tuberías antiguas y evitar fugas de agua llegan a más municipios

La fuga de agua de la riera de Canyet, Badalona. Telecinco.es
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Cada año, aproximadamente el 23% del agua potable ya tratada que circula por las redes urbanas de distribución en España se pierde antes de llegar al grifo. Ese dato se descompone en dos tipos de pérdidas. Por una parte las aparentes, que responden a contadores defectuosos o consumos no autorizados, y por otra las reales, que son las derivadas de roturas, juntas deterioradas y tuberías envejecidas que filtran agua al subsuelo antes de que se consuma. 

Esta última parte, la de las pérdidas físicas, representa en torno al 14% del agua introducida en el sistema. Estas cifras se pueden considerar elevadas, y explican por qué se tienen en cuenta como una prioridad de reforma para España en sus propios planes hídricos, que exige, en la mayoría de los casos, renovar infraestructuras que llevan décadas sin tocarse.

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Ayudas para mejorar la eficiencia del ciclo del agua

El instrumento público de mayor alcance en este terreno es el PERTE de Digitalización del Ciclo del Agua. El balance cifra ya en 29.055.394 personas, el equivalente al 60% de la población española, el alcance de las actuaciones financiadas, y en 2.731 el número de municipios beneficiados, de los que 2.064 tienen menos de 5.000 habitantes. En total hay 469 proyectos en marcha. 

Las actuaciones comprometidas deben traducirse, cuando estén ejecutadas, en un recorte de las pérdidas en redes de suministro del 24% al 17%, una reducción del agua no registrada del 27% al 21%, y un ahorro total de 48,16 hectómetros cúbicos de agua. De los 1.200 millones, 550 se destinaron a operadores del ciclo urbano, 200 a municipios de menos de 20.000 habitantes a través de las comunidades autónomas, 170 a regantes y 280 a la administración hidráulica estatal. Para los ayuntamientos más pequeños, las convocatorias del PERTE llegaron a financiar hasta el 90% del coste elegible de las actuaciones. 

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A ese paraguas estatal se suma en 2026 una segunda capa de convocatorias autonómicas que amplía tanto el número de municipios que pueden acceder a ayudas como los porcentajes de cobertura. 

La más reciente procede de Cataluña, donde la Agencia Catalana del Agua abrió el 9 de julio de 2026 una nueva línea de ayudas de 3 millones de euros para financiar actuaciones de mejora y renovación de las redes municipales de abastecimiento en baja, con plazo de solicitud abierto hasta el 21 de septiembre de 2026. 

Pueden acceder los entes locales y agrupaciones de municipios que tengan atribuida o delegada la competencia del servicio de abastecimiento o sean titulares de las infraestructuras. La subvención máxima que puede recibir cada municipio, sumando esta convocatoria y la anterior de la ACA, es de 300.000 euros, con un porcentaje de financiación que varía en función del número de habitantes. 

En Galicia, el mismo debate tiene un componente de urgencia añadida, ya que Vigo declaró la prealerta por sequía a comienzos de julio de 2026, y la Consellería de Medio Ambiente convocó la Mesa da Seca para valorar la situación en tres cuencas consideradas sensibles. La diferencia entre el agua que entra en los sistemas de abastecimiento municipales gallegos y la que figura como suministrada ronda los 26,4 millones de metros cúbicos, equivalentes al consumo anual de una población de 500.000 habitantes.

El contexto ha acelerado las medidas de la Xunta y este 2026, Augas de Galicia ha reforzado sus dos líneas principales de ayuda para obras de minimización de fugas en redes de abastecimiento y reducción de infiltraciones, con un presupuesto inicial de 3,43 millones de euros por cada línea, frente a los 2,5 millones con los que se convocaron en 2025, lo que supone un incremento de casi el 40%. La cobertura para comunidades de usuarios de suministros locales llega al 80% de los costes elegibles, con un límite de 15.000 euros por solicitud

Lo que está cambiando respecto a convocatorias anteriores no es solo la cuantía de los fondos disponibles, sino la arquitectura del acceso. El PERTE priorizó explícitamente a los municipios de menos de 20.000 habitantes, que históricamente carecían de capacidad técnica y financiera para acometer renovaciones de red por su cuenta, y fijó un porcentaje de cobertura de hasta el 90% para esas entidades. 

Las comunidades autónomas que han trasladado esos fondos al territorio han añadido sus propias convocatorias complementarias, de modo que, para muchos municipios rurales, la combinación de ayudas estatales y autonómicas puede cubrir la práctica totalidad del coste de sustituir tramos de red deteriorada. 

La condición de acceso en todos los casos es la misma: acreditar técnicamente el estado de la red y el porcentaje de pérdidas, algo para lo que las propias administraciones han habilitado líneas específicas de financiación de auditorías, como los 200.000 euros destinados por Augas de Galicia a ese fin en 2026. El diagnóstico previo, en este sistema, no es un trámite burocrático: es la llave que desbloquea el acceso al resto de la financiación.