Precio de la luz

Un experto alerta del cambio en la factura de la luz: "Aunque el precio de la energía baje, muchos hogares no verán el ahorro"

Factura luz
Muchas renovaciones directas implican subidas que pueden alcanzar el 30%. Unplash
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Cada mes de enero se repite la misma duda entre los contribuyentes: ¿habrá subida del precio de la luz este año? Las previsiones del mercado mayorista y los mensajes del Gobierno apuntan a un escenario de descenso en el precio de la energía, lo que conlleva, como es normal, cierto alivio en millones de hogares y pequeñas empresas.

Sin embargo, el funcionamiento real del recibo eléctrico y el tipo de contratos más habituales dibujan una realidad muy distinta. Y que pocas personas conocen.

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El importe final que pagan los consumidores no depende solo de la evolución del mercado energético. La factura incorpora una parte regulada que no deja de ganar peso, y que además se ha incrementado desde el 1 de enero de 2026.

Esta combinación provoca que, aunque la energía pueda abaratarse, el ahorro prometido no se traslade automáticamente al bolsillo de la mayoría.

La clave está en cómo contratan los consumidores

Manuel Palacín, fundador de Zonox, pone el foco en un dato estructural del mercado eléctrico español. “Entre el 60% y el 70% de los hogares y pequeñas empresas están en el mercado libre y, dentro de ese grupo, la gran mayoría tiene contratos a precio fijo”, explica el experto. Este patrón se repite año tras año y responde, según su análisis, a la búsqueda de estabilidad frente a la volatilidad del mercado.

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Los datos que maneja la compañía refuerzan esta idea. Tras analizar 18.588 facturas eléctricas en 2025, Zonox detectó que el precio fijo es la opción dominante. “El consumidor pacta un precio durante doce meses para evitar sobresaltos, pero eso implica que cualquier bajada del mercado mayorista no le afecta mientras dure el contrato”, comenta Palacín.

Una bajada que no beneficia al consumidor

La posible reducción del precio de la energía sí tiene efectos, aunque no necesariamente para el cliente final. “Si el coste de la energía baja, las comercializadoras compran más barato, pero no están obligadas a trasladar esa rebaja a quienes ya tienen un precio cerrado”, señala. Según el experto, esa diferencia se convierte en margen empresarial y no en ahorro para el consumidor.

Este escenario explica por qué el mensaje general de que la luz bajará puede resultar engañoso. “Se habla de una previsión del mercado mayorista, no de la factura real que pagan la mayoría de los hogares”, matiza, subrayando que solo los clientes con tarifas indexadas o en el mercado regulado notan los cambios de forma inmediata.

El efecto directo de los peajes y cargos regulados

A esta situación se suma un elemento clave que suele pasar desapercibido. Desde el 1 de enero de 2026 han entrado en vigor nuevas actualizaciones regulatorias que afectan al término fijo del recibo. Los peajes de transporte y distribución, junto con los cargos del sistema eléctrico, han aumentado y lo hacen al margen del consumo.

“Estos conceptos tienen un peso muy relevante en la factura y su subida incrementa directamente la parte fija”, indica Palacín. Según estimaciones, el aumento se sitúa entre el 2,8% y el 4,8% en ese componente. “Da igual cuánto consuma el hogar, ese importe se paga todos los meses”, añade el experto.

La paradoja del recibo en 2026

La consecuencia es una paradoja difícil de explicar al consumidor medio. “Para la mayoría, la energía puede ser más barata en origen, pero su precio está congelado por contrato, mientras que la parte fija sí sube”, resume. En la práctica, esto significa que el recibo no baja e incluso puede subir.

Según el experto, el mensaje institucional no distingue entre perfiles de consumidor. “La bajada sí beneficiará a quienes están en PVPC o tienen tarifas indexadas, que representan alrededor del 30% o 40%, pero no al resto”, comenta. Para el grueso del mercado, la promesa de ahorro no se materializa.

Pagamos de más sin darnos cuenta

Otro de los riesgos señalados por Zonox es el de pagar de más por simple inercia. “No hablamos de errores conscientes, sino de pasividad”, aclara Palacín. “Las eléctricas hacen ofertas muy atractivas para captar clientes, pero cuando llega la renovación anual, las condiciones empeoran”, explica.

Según su experiencia, muchas renovaciones implican subidas que pueden alcanzar el 30%. “Es en el segundo y tercer año cuando las compañías empiezan a recuperar margen”, comenta, apuntando a renovaciones automáticas, potencias sobredimensionadas y tarifas poco competitivas como los principales factores de sobrepago.

Qué hacer ante el nuevo escenario

Ante este contexto, Palacín considera que el inicio de 2026 es un momento clave para actuar. “Un hogar que busca tranquilidad debería aprovechar ahora para contratar una nueva oferta de precio fijo”, señala. Según explica, las comercializadoras están compitiendo con tarifas muy agresivas para nuevos clientes, apoyadas en un aprovisionamiento más barato de energía.

En el caso de pequeñas empresas, el enfoque puede variar. “Si tienen capacidad para seguir el mercado y gestionar activamente su contrato, una tarifa indexada permite aprovechar directamente las bajadas”, apunta.

En cualquier caso, la importancia de revisar potencia contratada y condiciones antes de que se produzcan renovaciones automáticas.