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Heredar una vivienda con hipoteca en 2026: ¿Te conviene más aceptarla, venderla o renunciar?

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Un albacea de un testamento. Unsplash
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Heredar una vivienda puede parecer un alivio tanto a nivel emocional como patrimonial. Pero si ese inmueble arrastra una hipoteca pendiente, la sorpresa inicial puede transformarse en una gran carga financiera. En 2026, los herederos deben valorar con calma tres posibles opciones: aceptar la vivienda junto a la deuda, venderla para cancelarla o renunciar al legado. Cada opción tiene una serie de implicaciones fiscales, legales y económicas que conviene conocer al detalle.

Una deuda que viene de serie

Cuando se hereda una vivienda con hipoteca, la deuda no desaparece. Según el Banco de España, “los herederos se subrogan en todas las deudas del fallecido. Por tanto, si queremos que uno o varios herederos se adjudiquen la deuda, debemos negociar con la entidad financiera”. En la práctica, aceptar la herencia implica hacerse cargo de la cantidad restante del préstamo hipotecario pendiente.

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Los expertos legales advierten que aceptar la herencia pura y simplemente obliga a asumir tanto los bienes como las deudas. Por eso, antes de tomar cualquier decisión, conviene solicitar un inventario de bienes y cargas. En el caso de que las deudas (hipoteca, impuestos, mantenimiento) superen el valor del bien, heredar podría convertirse en un problema financiero.

Opción 1: aceptar la vivienda y la hipoteca

Aceptar la herencia con la vivienda hipotecada es viable si el valor del inmueble supera holgadamente la deuda y los gastos derivados, que serían el impuesto de sucesiones, la plusvalía municipal, etc. En ese escenario, conservar el bien puede tener sentido como inversión, vivienda habitual o legado familiar.

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Sin embargo, deben tenerse en cuenta varios elementos. Por un lado, la entidad financiera puede solicitar la subrogación del préstamo. Esto supone que el banco debe aprobar a los nuevos deudores y podría exigir garantías adicionales. Aunque, eso sí, la entidad financiera no podrá alterar ninguna de las condiciones establecidas anteriormente.

Por otro lado, no basta aceptar: las cuotas de la hipoteca continúan mientras se tramita la herencia. Si los herederos no pueden afrontarlas, la vivienda podría ser embargada. Además, heredar implica también tributar el Impuesto de Sucesiones y la plusvalía municipal, lo que eleva los costes iniciales. Por tanto, aceptar es una señal de compromiso financiero y patrimonial.

Opción 2: vender la vivienda para cancelar la hipoteca

En muchos casos la opción más pragmática es vender la vivienda heredada para cancelar la hipoteca y repartir el posible remanente. 

La venta permite convertir un bien complejo y cargado de obligaciones en liquidez disponible. De esta manera, vender el inmueble para cancelar la hipoteca pendiente y evitar endeudarse es una alternativa a tener en cuenta. Aun así, esta vía requiere que el valor de mercado sea suficiente y que los frutos de la venta abarquen la deuda más los impuestos. Si la vivienda está en mal estado o el mercado es débil, vender puede incluso generar pérdidas.

Opción 3: renunciar a la herencia

Renunciar a la herencia es la vía más radical, pero también la menos arriesgada en términos económicos. Al renunciar, se descartan tanto los bienes como las deudas pendientes. Aceptar la herencia conviene cuando el valor de los bienes supera las deudas; renunciar es recomendable si el patrimonio heredado trae más cargas que beneficios.

Para renunciar es necesario hacerlo “en bloque”, es decir, que no se puede aceptar solo la vivienda y rechazar la hipoteca, ni tampoco aceptar solo una parte de la herencia. Esta vía supone que otro heredero asuma la herencia o que ésta recaiga sobre el Estado. Aunque pierde el bien, se libra del riesgo de asumir una deuda mayor que el valor recibido.

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Qué variables conviene analizar antes de decidir

La decisión más adecuada para cada caso depende de varios factores: el saldo pendiente de la hipoteca, el valor real del inmueble, el estado del mercado inmobiliario, la existencia de seguros de vida vinculados al préstamo (que pueden servir para amortizar la hipoteca a fallecimiento del titular). La clave para que los herederos no tengan que asumir las cuotas de una hipoteca radica en la previsión del fallecido al contratar un seguro de vida vinculado al préstamo.

También conviene valorar los plazos de tributación, los costes notariales, los posibles herederos implicados y el plazo para decidir. Si este último transcurre sin actuación, la herencia se entiende aceptada tácitamente a efectos de cargas.

Una decisión estratégica

Heredar una vivienda con hipoteca en 2026 ya no es simplemente recibir un bien; es enfrentarse a una decisión patrimonial estratégica. Aceptar exige capacidad financiera, vender puede ser la opción de prudencia y renunciar a la de autoprotección. Cada alternativa debe valorarse con datos reales, asesoría profesional y con plena conciencia de que “heredar” también significa “asumir”.

Ante la herencia con hipoteca, el silencio o la inacción no son opciones: el proceso continúa, los impuestos vencen y la hipoteca sigue generando obligaciones. Por eso, actuar con conocimiento es la mejor herencia que puedes recibir.