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Ni el aire acondicionado ni la lavadora: otro electrodoméstico es el culpable de que suba la factura en verano

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El electrodoméstico que hace que suba la factura. Pexels
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La subida de la factura eléctrica vuelve a preocupar a millones de hogares españoles. Desde el 1 de junio de 2026 ha finalizado la rebaja temporal del IVA de la luz y se ha recuperado también el impuesto eléctrico habitual, un cambio que se nota. En este contexto, con el calor llegando con fuerza, los expertos lanzan un aviso que sorprende a la mayoría: no es el aparato que más preocupa el que más factura genera.

El "enemigo silencioso" que nunca se apaga

Muchos hogares tienen un enemigo silencioso funcionando las 24 horas del día. Aunque el aire acondicionado suele ser el aparato que más preocupa en verano, los frigoríficos antiguos deben preocuparnos aún más, ya que pueden convertirse en uno de los mayores focos de gasto eléctrico de toda la vivienda.

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La razón es fácil de entender: los frigoríficos no destacan por su elevada potencia instantánea, como sí ocurre con un horno o un microondas, pero jamás se apagan. Mientras el aire acondicionado se enciende unas horas y la lavadora hace un par de ciclos al día, el frigorífico no descansa nunca, así que cualquier pérdida de eficiencia se convierte en un gasto continuo durante los doce meses del año.

A esto hay que sumar el factor antigüedad. Algunos modelos con más de 15 años pueden llegar a consumir hasta tres veces más electricidad que uno moderno con buena clasificación energética. Por eso, el típico frigorífico de la abuela que se usa para guardar bebidas o congelados en garajes o segundas residencias es el gran enemigo. Puede parecer inofensivo, pero acaba teniendo un fuerte impacto en el recibo anual. 

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Por qué el verano lo agrava todo

Una de las causas principales por las que una nevera consume más en verano es que la abrimos más a menudo para sacar bebidas frescas. Cada apertura deja entrar aire caliente, lo que obliga al compresor a activarse más veces y durante más tiempo. En un frigorífico antiguo, con el aislamiento ya degradado, ese sobreesfuerzo se multiplica.

A esto se suma un factor que pasa desapercibido: la acumulación de hielo o escarcha en frigoríficos sin sistema "no frost" aísla el interior del sistema de refrigeración y puede aumentar el consumo hasta en un 30%.

Una lavadora

Las cifras: de 22 a 84 euros al año según la etiqueta

Según la clasificación energética, el consumo anual aproximado varía radicalmente: un modelo A+++ ronda los 175 kWh al año (unos 23 euros), mientras que uno con etiqueta C puede llegar a 646 kWh anuales, cerca de 84 euros solo en electricidad. La diferencia entre el frigorífico más eficiente y uno de gama baja puede multiplicar por más de tres el gasto anual del aparato, sin cambiar ningún hábito de consumo. Los modelos fabricados hace 10 o 15 años no tienen la tecnología actual, sus compresores son menos eficientes y su aislamiento térmico es peor, lo que los sitúa entre los electrodomésticos más consumidores del hogar.

La Unión Europea impulsó en 2021 un nuevo etiquetado energético que eliminó las categorías A+, A++ y A+++ para volver a una escala de la A a la G, precisamente por la enorme diferencia de consumo entre aparatos antiguos y modernos. Según la Comisión Europea, sustituir un electrodoméstico antiguo por uno eficiente puede reducir el consumo entre un 40% y un 60%.Los expertos consideran que cambiar una nevera vieja "se amortiza solo": el ahorro mensual permite recuperar la inversión con el tiempo, y los modelos nuevos incorporan motores inverter y mejor aislamiento.

Lo que puedes hacer sin cambiar de frigorífico

La recomendación sería mantener la nevera en torno a entre 4 y 6°C, y -18°C en el congelador. Bajarla más no mejora la conservación, solo dispara el gasto. También importa la ubicación: dejar unos 10 cm entre la pared y la parte trasera para que el aire circule, alejarla de hornos o ventanas con sol directo, revisar la goma de la puerta si no cierra bien, y limpiar el condensador trasero al menos dos veces al año. Evitar meter comida caliente o dejar la puerta abierta más de lo necesario completa la lista.

No conviene usar varios electrodomésticos potentes a la vez —lavadora, horno, secador, microondas— porque pueden generar picos de consumo que obliguen a contratar más potencia, lo que encarece la factura en decenas de euros al año aunque apenas se use unos minutos al día.