Los pensionistas españoles cobrarán menos en febrero: el motivo y los más afectados
Pese a que la subida prevista era del 2,7%, la derogación del decreto ha generado incertidumbre entre los jubilados y beneficiarios de prestaciones
Félix Bolaños tras decaer el decreto de revalorización de las pensiones: "hoy es el día de recordar quién ha perjudicado a los pensionistas"
La jornada parlamentaria de este martes dejó un impacto inmediato en millones de hogares. El Congreso de los Diputados rechazó la revalorización de las pensiones prevista para 2026. Una decisión que ha generado incertidumbre entre jubilados y beneficiarios de prestaciones.
El rechazo al decreto impulsado por el Gobierno ha provocado que la subida anunciada quede sin efecto legal, al menos de forma temporal, abriendo un escenario de dudas sobre los importes que se abonarán en las próximas nóminas.
Aunque muchos pensionistas ya habían percibido en enero una actualización en sus ingresos, la votación celebrada esta semana lo cambia todo.
La norma que contemplaba un incremento del 2,7% para las pensiones contributivas y subidas mayores para las mínimas y no contributivas fue tumbada por una mayoría parlamentaria contraria al Ejecutivo, lo que deja en el aire el mantenimiento de ese aumento y amenaza con reducir el importe que se cobrará en febrero.
Qué ocurrió en el Congreso y por qué se paralizó la subida
El rechazo se produjo durante la votación de un real decreto ley que incluía, además de la revalorización de las pensiones, un paquete más amplio de medidas sociales.
El resultado fue ajustado: el bloque del Gobierno no logró sumar los apoyos necesarios frente a los votos en contra de PP, Vox y Junts. Esta negativa no estuvo centrada exclusivamente en las pensiones, sino en el conjunto de iniciativas incluidas en el texto.
Los grupos que votaron en contra argumentaron que el Ejecutivo utilizó la revalorización como elemento de presión para sacar adelante otras medidas que consideran ajenas al debate de las pensiones.
Entre ellas figuraban la prórroga de la moratoria de desahucios, el bono social eléctrico o la prohibición de cortes de suministros. Esta estrategia, ya utilizada en ocasiones anteriores por el Gobierno de Pedro Sánchez, acabó bloqueando el decreto en su totalidad.
¿Qué implica para los pensionistas en febrero?
La consecuencia inmediata de esta decisión es que la subida pierde su cobertura legal.
Aunque el incremento ya se había aplicado en enero, la anulación del decreto abre la puerta a que en febrero las pensiones vuelvan a la cuantía anterior, es decir, a los importes vigentes en 2025.
Esto afectaría tanto a pensiones contributivas como a no contributivas, salvo que el Gobierno logre aprobar una nueva norma en las próximas semanas.
El Ejecutivo aún dispone de margen para reaccionar. Puede presentar un nuevo decreto, bien con la subida de las pensiones de forma independiente o con un texto modificado que resulte aceptable para una mayoría parlamentaria.
Sin embargo, hasta que eso ocurra, el escenario es de máxima incertidumbre para millones de personas que dependen de estos ingresos como principal sustento.
Un precedente reciente que invita a la cautela
La situación recuerda a lo ocurrido a comienzos de 2025, cuando una votación similar bloqueó temporalmente la revalorización de las pensiones.
En aquel momento, la presión social y el desgaste político obligaron a rectificar y a aprobar posteriormente un nuevo decreto que permitió mantener el aumento previsto.
Ese precedente hace pensar que podría repetirse una solución similar, aunque el calendario juega ahora en contra de los pensionistas.
Si no hay acuerdo antes del cierre de las nóminas de febrero, los pagos se realizarán sin la actualización prevista.
En ese caso, la única vía sería aplicar la subida con carácter retroactivo más adelante, algo que aliviaría el impacto económico pero no evitaría el perjuicio inmediato para muchos hogares.
La inflación vuelve a poner el foco en el poder adquisitivo
Más allá del bloqueo político, el problema de fondo es la evolución del precio de la vida.
Aunque la subida prevista era del 2,7%, las previsiones de inflación para este año se sitúan cerca del 3%, lo que ya supone una pérdida de poder adquisitivo incluso con la revalorización en vigor. La paralización del incremento agrava aún más esta situación.
Los gastos básicos como la alimentación, la energía o la vivienda siguen tensionando los presupuestos familiares, especialmente entre quienes dependen de una pensión media.
Para este colectivo, cualquier retraso o reducción en los ingresos mensuales tiene un impacto directo en su capacidad para afrontar el día a día.
Los pensionistas más afectados por el bloqueo
Aunque el recorte se notará en todas las pensiones, el efecto será más duro para quienes se sitúan en la franja media.
Las pensiones más bajas cuentan con mecanismos de protección adicionales, mientras que las más altas disponen de mayor margen económico.
En cambio, quienes cobran importes intermedios suelen quedar fuera de ayudas complementarias y dependen casi por completo de la revalorización anual.
Un escenario abierto a nuevas negociaciones
El Gobierno mantiene la posibilidad de volver a llevar la revalorización al Congreso en un nuevo texto normativo.
La clave estará en si opta por separar la subida de las pensiones del resto de medidas sociales o insiste en un paquete conjunto.
Mientras tanto, los pensionistas afrontan febrero con la duda de si su nómina reflejará la subida prometida o si deberán esperar a una corrección posterior.