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Riesgos de calcular los impuestos de una vivienda con ChatGPT: de datos incompletos a alteraciones de resultados

Los asesores fiscales no solo aplican fórmulas, sino que analizan la situación global del contribuyente.. Pixabay
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Cada vez más propietarios recurren a herramientas de inteligencia artificial para resolver dudas fiscales relacionadas con la compra, venta o alquiler de una vivienda. La promesa es tentadora: obtener en segundos una estimación del IRPF, del Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales o de la plusvalía municipal sin acudir a un asesor.

Sin embargo, lo que parece una solución rápida puede convertirse en un problema serio si se toman decisiones basadas únicamente en respuestas automatizadas.

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El auge de la IA generativa ha democratizado el acceso a información tributaria, pero también ha generado una falsa sensación de seguridad. Calcular impuestos inmobiliarios no es una operación matemática simple, sino un ejercicio que depende de variables legales, normativas autonómicas y situaciones personales concretas. Un error en la interpretación puede derivar en liquidaciones complementarias, sanciones e intereses de demora.

La complejidad real de la fiscalidad inmobiliaria

El sistema tributario español en materia de vivienda combina impuestos estatales, autonómicos y municipales.

La compra de un inmueble puede implicar IVA o ITP según se trate de vivienda nueva o usada, además de Actos Jurídicos Documentados.

En el ámbito local, la plusvalía municipal depende del valor catastral y del tiempo de tenencia. A ello se suman posibles implicaciones en el IRPF si se trata de una transmisión con ganancia patrimonial.

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Cada comunidad autónoma establece tipos impositivos y bonificaciones diferentes en el ITP y en el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones. Las reducciones por vivienda habitual, discapacidad o familia numerosa varían según el territorio. Un cálculo genérico que no tenga en cuenta estas particularidades puede ofrecer cifras inexactas.

Las herramientas de IA trabajan con información estadística y normativa general, pero no acceden a bases de datos actualizadas en tiempo real ni interpretan matices jurídicos complejos.

Una modificación normativa reciente o una interpretación específica de la Dirección General de Tributos puede quedar fuera del alcance del modelo.

El riesgo de datos incompletos o mal planteados

Uno de los principales problemas al utilizar asistentes automáticos para calcular impuestos es la calidad de los datos introducidos. Una omisión aparentemente menor, como no especificar que la vivienda es habitual o que ha sido heredada, puede alterar radicalmente el resultado.

En operaciones de compraventa, el cálculo de la ganancia patrimonial exige considerar el valor de adquisición, los gastos asociados, las mejoras realizadas y la actualización de valores conforme a la normativa vigente.

La IA puede ofrecer una fórmula estándar, pero no siempre advertirá sobre requisitos formales o documentación necesaria.

Además, algunos contribuyentes pueden interpretar las respuestas como asesoramiento fiscal definitivo. Sin embargo, la responsabilidad ante la Agencia Tributaria recae siempre en el obligado tributario.

Si la declaración resulta incorrecta, el argumento de haber seguido una recomendación automática no exime de posibles sanciones.

Sanciones, intereses y comprobaciones vía ChatGPT

La Agencia Tributaria dispone de mecanismos de verificación y cruces de datos cada vez más sofisticados. Las escrituras públicas, los valores declarados y los datos catastrales se contrastan de forma sistemática. Una discrepancia en el cálculo del impuesto puede dar lugar a una liquidación complementaria.

En caso de infracción, las sanciones pueden oscilar entre el 50% y el 150% de la cuota dejada de ingresar, dependiendo de la gravedad y de si existe ocultación o negligencia. A ello se suman intereses de demora. Un ahorro aparente obtenido por un cálculo incorrecto por ChatGPT puede transformarse en un desembolso mucho mayor meses después.

En el caso de la plusvalía municipal, la jurisprudencia reciente ha introducido cambios relevantes sobre la base imponible y la posibilidad de acreditar que no existe incremento de valor. Estos matices requieren un análisis técnico que va más allá de una respuesta genérica.

La diferencia entre información y asesoramiento

La inteligencia artificial puede ser una herramienta útil para obtener una orientación inicial o comprender conceptos básicos. Pero los asesores fiscales no solo aplican fórmulas, sino que analizan la situación global del contribuyente, valoran alternativas legales y documentan adecuadamente cada operación. También asumen responsabilidad profesional y están sujetos a normativa específica.

La digitalización de la fiscalidad es una tendencia imparable, y la IA formará parte de ella.

Sin embargo, cuando se trata de decisiones patrimoniales relevantes, especialmente en operaciones inmobiliarias que pueden implicar decenas o cientos de miles de euros, delegar el cálculo exclusivamente en un sistema automatizado puede ser arriesgado.