Hipotecas

Un experto avisa sobre la situación de las hipotecas en abril tras la subida del euríbor: "No sería descartable verlo sostenido"

Una persona con una libreta y dinero. Europa Press
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El euríbor sigue su tendencia al alza como consecuencia del estrangulamiento energético por la guerra de Irán. Los expertos ya hablan de una tasa en torno al 3 % lo que encarecerá especialmente las hipotecas a tipo variable, pero también las mixtas

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Así lo apunta Manuel A. Velázquez, Senior Partner de ERA Group, -consultora especializada en optimización de costes y gestión de proveedores- para quien la reacción del índice no es un movimiento aislado, sino la consecuencia directa de un cambio profundo en las expectativas del mercado. Su diagnóstico es claro: el euríbor está anticipando un escenario más duro para la política monetaria del Banco Central Europeo (BCE), y eso tendrá un impacto inmediato en las hipotecas.

Velázquez recuerda que la lógica del euríbor es, en esencia, sencilla. "El euríbor es el tipo de interés al que los bancos de la eurozona se prestan dinero entre sí y refleja de forma bastante directa las condiciones financieras del momento". Sin embargo, subraya que su comportamiento no depende solo del presente. "Más allá de ese componente actual, está muy influido por las expectativas del mercado sobre lo que hará el BCE en los próximos meses".

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"El petróleo vuelve a condicionar a Europa"

El detonante de esta nueva escalada ha sido el conflicto en Oriente Próximo y su efecto inmediato sobre el precio del crudo. Para Velázquez, el vínculo entre energía e inflación sigue siendo determinante en Europa. "Un 'shock' geopolítico como el de Oriente Próximo, que ha impulsado al alza el precio del petróleo, introduce rápidamente presión inflacionista en esas expectativas, especialmente por el peso de la energía en la inflación europea".

Esa presión se traslada de forma casi automática al euríbor, que actúa como un indicador adelantado. "El resultado es un ajuste casi inmediato: el mercado empieza a descontar menos bajadas de tipos o incluso retrasos en los recortes previstos", explica. Por eso el índice ha reaccionado con tanta intensidad pese a que el BCE no ha modificado formalmente sus tipos. "No está reflejando tanto lo que hace hoy el BCE, sino lo que el mercado cree que tendrá que hacer en los próximos meses ante un escenario de inflación potencialmente más persistente".

El experto insiste en que el problema no es un deterioro del sistema financiero europeo, sino un cambio en las previsiones que "está condicionando de forma muy clara, porque el mercado interpreta que una energía más cara puede trasladarse a inflación en bienes y servicios", señala. Ese cambio de percepción es suficiente para alterar el coste del dinero y, con él, las hipotecas.

Además, subraya que el conflicto no actúa por una vía estrictamente financiera. "En este caso, el conflicto no actúa tanto por un daño directo sobre el sistema financiero europeo como por su capacidad de alterar las previsiones sobre inflación y política monetaria".

¿Exageración o fundamentos sólidos?

El repunte del euríbor ha sido tan abrupto que muchos analistas se preguntan si el mercado está sobrerreaccionando. Velázquez cree que la respuesta está en un punto intermedio. "Hay una parte de reacción emocional propia de cualquier episodio geopolítico, pero también hay fundamentos reales", matiza. El encarecimiento de la energía no es un riesgo teórico: puede trasladarse a toda la economía.

"Si el petróleo se mantiene alto durante semanas, el impacto puede trasladarse a carburantes, transporte, costes empresariales y, con algo de retraso, a la inflación general", explica. Y aunque reconoce que "la magnitud del salto puede parecer excesiva en lo inmediato, la dirección del movimiento sí tiene una base económica clara".

Por ahora, el BCE mantiene su hoja de ruta. Pero el euríbor, como recuerda Velázquez, funciona como un radar adelantado. "El BCE no ha cambiado aún su política por este episodio, pero el euríbor se adelanta a lo que el mercado cree que puede pasar". La clave está en la inflación: si la energía vuelve a empujarla al alza, el margen para bajar tipos se estrecha.

"Lo que está interpretando ahora es que, si la energía vuelve a presionar la inflación, al BCE le resultará más difícil bajar tipos en el ritmo que se esperaba hace unas semanas", apunta. No implica subidas inmediatas, pero sí un banco central más prudente. "Es decir, el euríbor está leyendo un BCE potencialmente más cauteloso, no necesariamente más agresivo de forma inmediata".

Hipotecas más caras y un abril bajo vigilancia

La media provisional de marzo se ha situado en el 2,479 % y por encima del 2,221 % de febrero. Las hipotecas variables lo notarán de inmediato. En un préstamo tipo de 170.000 euros a 30 años, la cuota podría subir casi 100 euros al año. Pero el foco está en abril.

Preguntado por la posibilidad de un euríbor sostenido por encima del 3 %, Velázquez no lo descarta. "Sí, es un escenario realista si la tensión energética se prolonga y el mercado consolida la idea de que el BCE tendrá que mantener una política monetaria más dura durante más tiempo". Y advierte: "La propia información publicada apunta a que abril podría acercarse ya a esa cota, y con un contexto geopolítico deteriorado no sería descartable verlo sostenido en ese entorno".

Impacto en nuevas firmas y en el mercado de vivienda

Como consecuencia, el encarecimiento del euríbor afectará tanto a nuevas hipotecas como a las ya existentes, aunque de forma distinta. "Afecta a ambos frentes, pero de forma distinta. En las nuevas hipotecas, encarece la financiación y puede endurecer las condiciones de acceso", explica.

El mercado inmobiliario también podría enfriarse. "A corto plazo puede enfriar parte de la demanda, sobre todo en compradores más sensibles a la financiación". Y si el euríbor se mantiene alto, el ritmo de compraventas podría moderarse. "No implica necesariamente un frenazo brusco, pero sí un entorno menos favorable para la expansión del mercado residencial", concluye.