El precio del alquiler en España baja en cuatro ciudades, según un informe reciente: de Málaga a Sevilla
El precio del alquiler sube en tres ciudades y baja en cuatro, mientras el alquiler por habitaciones sigue ganando peso en ciudades como Valencia
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El mercado del alquiler en España ha arrancado 2026 con fuertes contrastes. Mientras grandes ciudades como Madrid o Barcelona siguen encareciéndose, otras como Granada o Málaga registran caídas importantes. La falta de vivienda disponible y la alta demanda siguen marcando el ritmo.
Así lo refleja el último informe de la plataforma Spotahome, que analiza la evolución de los precios del alquiler de media estancia —una modalidad cada vez más habitual, especialmente entre inquilinos internacionales o personas que buscan flexibilidad—.
Los datos muestran una clara división. Por un lado, los grandes núcleos urbanos mantienen subidas:
- Madrid: +8,1% (por encima de los 2.000 euros al mes)
- Barcelona: +7,0% (también supera los 2.000 euros)
- Alicante: +11,5%, una de las mayores subidas
En el lado contrario, otras ciudades registran descensos:
- Granada: -19,3%
- Málaga: -15,8%
- Bilbao: -8,4%
- Sevilla: -4,8%
Valencia, por su parte, se mantiene más estable, con una subida moderada del +3,3%.
Los 10 barrios con los alquileres más caros de España
El informe también señala que los barrios más caros de España se encuentran exclusivamente en Madrid y Barcelona.
Encabeza la lista Recoletos, en Madrid, con un alquiler medio de 3.125 euros al mes. Le sigue Sant Gervasi-Galvany, en Barcelona, con 2.770 euros.
El resto de zonas más caras —todas por encima de los 2.000 euros— se reparten entre ambas ciudades. En Madrid los barrios de Ríos Rosas, El Viso, Goya, Nueva España y Lista, mientras que Barcelona alos barrios de La Dreta de l'Eixample, El Fort Pienc y L'Antiga Esquerra de l'Eixample, todos ellos con precios que oscilan entre los 2.180€ y los 2.400€ mensuales.
El alquiler por habitaciones, cada vez más habitual
Más allá de los pisos completos, el alquiler por habitaciones gana peso, especialmente en grandes ciudades.
En Madrid, los barrios céntricos como Chamberí o Centro registran subidas en habitaciones de hasta el +9%. En Barcelona ocurre algo similar en zonas como El Poble Sec o Sants-Badal.
Valencia muestra una tendencia clara: mientras los precios de los pisos apenas suben, el alquiler por habitaciones aumenta un +6,1%. Esto refleja que compartir vivienda se está convirtiendo en una opción cada vez más utilizada ante el encarecimiento general.
España, más barata que Europa… pero con matices
En comparación con otras capitales europeas, Barcelona se sitúa entre las cinco capitales más caras para alquilar una habitación, a la altura de Milán, mientras que Madrid y Valencia se encuentran entre las opciones más asequibles.
El ranking de las 5 ciudades más caras para alquilar una habitación lo lideran Londres (1.200€), Dublín (980€), París (920€), Milán (850€) y Barcelona (730€). En el otro extremo, Valencia se posiciona como la más asequible de las analizadas, seguida de Lisboa, Madrid, Roma y Bruselas. En cuanto a la evolución, París (+9%) y Dublín (+6%) registran las mayores subidas interanuales, mientras que mercados como Londres (-2%) y Lisboa (-3%) corrigen ligeramente sus precios.
Sin embargo, hay un factor que puede encarecer el coste real: los suministros. En muchas ciudades españolas, gastos como luz, agua, gas o internet no están incluidos en el precio. Por ejemplo, en Madrid solo la mitad de los anuncios los incorporan, y en Valencia apenas un tercio.
Esto significa que una habitación anunciada por 500 euros puede acabar costando cerca de 600 al mes. Por eso, los expertos recomiendan comprobar siempre si estos gastos están incluidos antes de alquilar.
Un mercado con poca oferta y alta demanda
En conjunto, el alquiler en España sigue condicionado por un problema estructural: hay más demanda que viviendas disponibles. Esto explica por qué los precios siguen subiendo en muchas ciudades, pese a los intentos de regulación.
Mientras tanto, el alquiler de media estancia gana terreno como alternativa, tanto para inquilinos que buscan flexibilidad como para propietarios que quieren mantener la rentabilidad sin recurrir al alquiler turístico.