La crisis de la vivienda hace que los jóvenes busquen mejorar su calidad de vida y querer ahorrar viviendo con sus padres unos años más
Precios excesivos y ahorros imposibles: casi la mitad de jóvenes de entre 26 y 34 años vive con sus padres al no poder alquilar o comprar vivienda
Uno de los problemas sociales que parece no encontrar una solución es la dificultad de muchos jóvenes para acceder a una vivienda, ya sea a través del alquiler o la compra. Los precios siguen siendo demasiado desorbitados para ellos y muchos se ven obligados a continuar viviendo con sus padres hasta que consigan un ahorro lo suficientemente seguro para dar el paso.
José Rocamora ha mostrado los datos actuales del alquiler y compra de vivienda a través del porcentaje de jóvenes que ya han podido dar el paso y otros que siguen intentándolo: "Con los años se ha pasado de querer independizarse a no poder hacerlo. Principalmente porque el precio de la vivienda evoluciona a un ritmo distinto al de los salarios"
"Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), casi la mitad de quienes tienen de 26 a 34 años están en el punto de salida en comparación con el 34,6% de todos ellos que no pueden permitirse un alquiler y el 12,7% que no puede optar a la compra de una vivienda. De hecho, solo el 13% del total están ahorrando para alguno de estos objetivos. Si nos centramos en las rentas de estos jóvenes, para el 55% de quienes ganan menos de 6.000 euros en netos al año, es muy difícil plantearse la emancipación".
Los sueldos no acompañan a los precios de la vivienda
"En España solo 30% de quienes superan los 24.000 euros anuales también están obligados a vivir en la casa familiar. Por tanto, los datos reflejan que la vivienda sigue siendo una imposible de alcanzar, por lo que han decidido centrar todos sus esfuerzos en otras prioridades".
Es el caso de Alonso, un joven de 26 años que no tiene más remedio que seguir viviendo junto a sus padres en A Coruña: "Económicamente todavía no me da para irme solo y estamos asustados con los precios que hay ahora mismo, así que cuando consiga ahorrar sí que pienso en irme fuera", explica. Su padre, Fernando, no tiene más remedio que aceptar que su hijo tiene que vivir con ellos en el mismo techo durante unos años más: "Nosotros encantado de tenerle en casa todo lo que quiera".
Antonia es una mujer que también puede contar lo que supone en su familia el problema del acceso a la vivienda, porque su hija Julia sigue viviendo con ella. Ambas viven en Sevilla, donde los precios tampoco acompañan a los sueldos que muchos jóvenes ganan durante sus primeros años trabajando. madre sigue con su hija: "Es difícil, está mucho más caro que hace cinco años".
Los intereses de los más jóvenes más allá del dinero
La única opción que queda es vivir unos años más en casa de los padres para poder ahorrar. Una solución que muchas veces no gusta, pero que es la más viable para los más jóvenes, al reducir los gastos y pudiendo ahorrar mucho más que pagando un alquiler de una habitación o un piso compartido: "Hay bastante que vive con sus padres para poder ahorrar porque si no es imposible", añade otra de las jóvenes preguntadas por el equipo.
Lo que les podría ayudar, más que bajen el precio de las casas, es que aumenten los sueldos, pero las encuestan han revelado que sus intereses van mucho más allá del dinero por mucho que cueste creerlo. La generación Z apuesta por una calidad de vida mayor: "Pensamos más en la conciliación de la vida familiar y la comodidad, es decir, la calidad de vida".
Los jóvenes tienen muy claro que no se van a comprometer con una empresa de por vida, ni que van a regalar su tiempo por poco dinero o por poco tiempo: "Para ellos el trabajo no es algo de por vida, es un medio para vivir. Les gusta mucho la flexibilidad, cambiar de empresa y cambiar de proyecto", explica la doctora en psicología Isabel Aranda.
