Los jóvenes denuncian los innumerables requisitos que deben cumplir tan solo para visitar una vivienda
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Los colectivos vulnerables y los jóvenes viven un calvario a la hora de encontrar piso. Y ya no es por el precio disparatado o el tener que compartir piso, sino que todos los que quieren alquilar se encuentran con un montón de requisitos que cumplir. Nuria, Natalia y Diana son un ejemplo de esto.
Las tres trabajan en el sector del cine y no suelen haber contratos indefinidos. "Necesitamos 100% un aval, contrato fijo, las tres últimas nóminas, la vida laboral e incluso una vez nos pidieron los movimientos bancarios de nuestros padres", explica una de ellas.
Y todos estos requisitos no son para alquilar, sino tan solo para que puedan ir a ver una vivienda de 1.400 euros. "Hay dos días de visitas y cada día van 13 o 14 personas para verlo", señala Diana. A veces, son casas donde cuesta imaginarse cómo vivir allí.
Ellas, como todos los jóvenes, piden soluciones. "Construir vivienda pública o premiar a los constructores que construyan vivienda social", afirma Natalia. "Tiene que cambiar de alguna manera porque es insostenible", añade Nuria.
"He llegado a pagar 600 euros por una habitación", dice Ángela
José y Ángela no tienen ni un metro separados. Ambos comparten un piso de 50 metros cuadrados y allí lo hacen todo: cocinan, trabajan y duermen. Cada habitación les cuesta 400 euros, lo que supone casi el 50% de sus sueldos. El casero les pidió condiciones razonables pero ellos ya llevan a sus espaldas otras experiencias negativas.
"He llegado a pagar 600 euros por una habitación en un piso para compartir con cuatro personas", sostiene Ángela. "Para alquilar una habitación de 400 euros se te pide un sueldo de más de 3.000 euros", denuncia José.
Lamentablemente, ellos creen que la esperanza de nuestra generación es heredar.

