Más del 92 % del alumnado afirma utilizar la Inteligencia Artificial en el ámbito escolar: "El uso abusivo de la IA puede empeorar el aprendizaje"
La Inteligencia Artificial cada vez es más utilizada tanto entre el profesorado como entre el alumnado
David, un joven ingeniero español con parálisis cerebral, desarrolla una IA "para que nadie se quede atrás en el colegio"
La Confederación de Sindicatos de Trabajadoras y Trabajadores de la Enseñanza (STEs-I) ha presentado los resultados de su macroestudio estatal sobre la irrupción de la Inteligencia Artificial en la educación, un trabajo que pone de manifiesto la rápida implantación de estas herramientas en el ámbito educativo y el creciente uso que hace de ellas el alumnado.
Según los datos expuestos durante una rueda de prensa, más del 92,74 % del alumnado afirma utilizar herramientas de Inteligencia Artificial en el ámbito escolar.
Varias etapas educativas
El estudio, realizado durante el mes de mayo de 2026 en colaboración con la Unión Sindical de Trabajadores y Trabajadoras de la Enseñanza de Cataluña. USTEC-STEs IAC, se basa en 5.866 encuestas completas realizadas al profesorado y 1.054 al alumnado de enseñanzas no universitarias de todo el Estado, abarcando las 17 comunidades autónomas y las dos ciudades autónomas.
La encuesta incluye etapas educativas que van desde Educación Primaria y ESO hasta Formación Profesional, ciclos formativos, escuelas para personas adultas, Escuelas Oficiales de Idiomas y enseñanzas artísticas.
El objetivo del trabajo es analizar, desde un enfoque cuantitativo, el grado de implantación de la Inteligencia Artificial en el entorno educativo, así como sus implicaciones pedagógicas, sociales y laborales.
Uso creciente de la IA en los colegios
Los datos reflejan una implantación cada vez mayor de la Inteligencia Artificial tanto entre el profesorado como entre el alumnado. El 86,23 % de los docentes asegura haber utilizado alguna vez herramientas de IA en su labor educativa o conocer mínimamente sus posibilidades. Sin embargo, el estudio también pone de manifiesto una percepción crítica sobre estas herramientas, ya que el 93,83 % del profesorado considera que la IA no es totalmente fiable y asegura no aceptar los resultados generados sin realizar previamente una revisión o análisis crítico.
No obstante, únicamente el 25,97 % afirma utilizarlas frecuentemente para el conjunto de las labores docentes concretas entre las que destacan la generación de contenidos didácticos, el diseño de actividades, la creación de recursos multimedia, la generación de rúbricas, la adaptación de materiales para la inclusión educativa y el trabajo burocrático.
Respecto a los obstáculos para introducir la IA en la práctica docente, la principal barrera señalada por el profesorado es la sobrecarga laboral. El 33,09 % de las respuestas apuntan a la falta de tiempo como principal impedimento, seguido de la falta de formación (32,87 %) y de la falta de medios técnicos y recursos (21,11 %).
Uso intensivo de las pantallas
Cabe destacar que el alumnado dedica, de media, 1 hora y 1 minuto diarios al uso de IA para tareas relacionadas con el aula. Entre los principales usos destacan la realización de esquemas y resúmenes, la resolución de dudas mediante explicaciones personalizadas y la generación de trabajos de búsqueda de información. Además, el alumnado considera que la IA le sirve realmente para aprender y mejorar su rendimiento académico en el 64,71 % de los casos.
Al hilo de ello, también cabe destacar que el alumnado reconoce utilizar la IA para fines privados durante 54 minutos al día, que se suman a las 3 horas y 3 minutos de dedicación diaria a las redes sociales. Se trata de un uso intensivo de las pantallas que puede repercutir en el rendimiento académico al afectar, en algunos casos, a la capacidad de atención, el procesamiento de la información, la memoria de trabajo, el control inhibitorio o la calidad del sueño, llegando incluso a la adicción en situaciones extremas. En este sentido, la IA puede amplificar los efectos asociados al uso indiscriminado de las pantallas por parte del alumnado.
La “delegación cognitiva” como principal preocupación
Uno de los aspectos que más preocupa a STEs-I es el fenómeno conocido como “delegación cognitiva”, es decir, la sustitución de procesos propios del aprendizaje como la pensar, escribir, recordar o resolver, por respuestas generadas automáticamente por la IA.
En este sentido, el alumnado reconoce aceptar sin revisión crítica los resultados generados por la IA en un 27,51 % de las ocasiones y copiarlos directamente en las tareas entregadas.
Además, el 74,80 % del profesorado considera que el alumnado ya utiliza IA en casa para realizar tareas y trabajos escolares o, al menos, tiene la percepción de que así es. En este contexto, el 44,64 % del alumnado asegura que el profesorado prohíbe de forma expresa el uso de la IA para la realización de tareas, trabajos y producciones académicas.
“Existe ya evidencia científica que apunta a que el uso abusivo de la IA puede empeorar el aprendizaje, la memoria e incluso generar una atrofia o deuda cognitiva. No se trata de demonizar la herramienta, pero sí de actuar con prudencia y responsabilidad. En este sentido, deberíamos poner en cuarentena su uso en las aulas mientras no sepamos con certeza cómo afecta al aprendizaje y al desarrollo cognitivo del alumnado”, ha explicado Lorenzo Alberca García, coordinador del área de IA de STEs-I.
Impacto social y sesgos
El estudio refleja igualmente que el 60,21 % del profesorado considera que la IA introduce sesgos de género, culturales, lingüísticos o socioeconómicos. Por otra parte, el 47,97 % del profesorado considera que la IA podría contribuir a desburocratizar la labor docente y reducir el tiempo dedicado a tareas administrativas.
Desde STEs-I apuntan a la necesidad de abrir un debate educativo y social sobre las implicaciones de la Inteligencia Artificial, así como de formar al alumnado y al profesorado sobre el funcionamiento, las limitaciones y los sesgos de estas herramientas. No obstante, insisten en la necesidad de preservar la relación alumnado-profesorado, una relación fundamentalmente emocional y, como tal, no reemplazable por ninguna máquina o sistema.