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Las señales de alerta que indican que un perro no se encuentra bien: "Hay algunas sutiles, como cuando se lamen la trufa o bostezan"

Un perrito triste
Un perrito triste. Pexels
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El adiestramiento tradicional de perros se ha tratado desde hace más de un siglo de un adiestramiento centrado en su comportamiento, pero ¿qué hay de las emociones de los perros? ¿Se han tenido en cuenta? Numerosas investigaciones y estudios han demostrado que los perros también tienen emociones y que, por lo tanto, también podemos conseguir que nuestro perro sea feliz. ¿Cómo? Existen muchas maneras, pero una de ellas es comprendiendo su comportamiento, y, sobre todo, no olvidar que se trata de un animal no de un humano. En esto hacen hincapié Alba Fernández y Víctor Padilla de 'Olfateando el Mundo', una comunidad que nació de la pasión por los perros y de la necesidad de escucharlos, entenderlos y comunicarnos con ellos, y que hoy en día es todo un referente en lo que adiestramiento no tradicional se refiere.

"La parte del adiestramiento tradicional en el que no coincidimos es todo lo que se basa en corregir las conductas, toda la parte visible de lo que hacen los perros y no ir realmente a la base emocional que genera esas conductas. Sobre todo también utilizado a través del control y la obediencia simplemente para callar esas conductas y no atendiendo lo que hay debajo. Además también el adiestramiento tradicional utiliza herramientas normalmente dañinas para los perros tanto a nivel físico como emocional" expresan a la web de 'Informativos Telecinco'.

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Su método, del que hablan en su nuevo libro 'Tu perro habla' (Grou, 2026) no pretende generar miedo en los perros ni intimidarlos sino que sugieren atender al perro según su diccionario entero de señales, posturas, movimientos y gestos. Como dicen ellos, de esta manera nos están dando muchas pistas de lo que necesitan. Por tanto, si quieres un perro feliz quizá no deberías centrarte tanto en adiestrarlo, sino en comprender sus emociones.

"Realmente no nos acaba de gustar utilizar la palabra adiestrar precisamente por eso, porque realmente el adiestrar implica controlar al perro a través de la obediencia y no tanto valorar sus necesidades, sus preferencias y todas esas causas emocionales que generan precisamente esos comportamientos que a veces no nos gustan".

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Entonces, ¿qué deberíamos tener en cuenta y de qué hay que huir? "Sobre todo pues creo que hay que huir de profesionales que se basan simplemente en acallar esa parte visible que nos muestra el perro, como ladridos, gruñidos, incluso ataques. No ir a la profundidad de lo que el perro necesita. Hablarnos, por ejemplo, de conceptos como la dominancia, que es un concepto que ya lleva mucho tiempo desactualizado, que durante mucho tiempo nos sirvió para justificar ciertas conductas de los perros, pero que incluso el propio autor de ese concepto, digamos, ya se desdijo hace muchísimos años y lo seguimos utilizando", añaden.

Así que si estás buscando un adiestrador o profesional que te ayude a convivir mejor con tu mascota, ten en cuenta lo siguiente:

  • Que no utilice herramientas que dañen a tu perro física o emocionalmente
  • Que sepa dar recursos y herramientas para ayudar a tu perro de forma efectiva y duradera
  • Que apueste por herramientas cómodas de paseo como arnés o correas largas de 3-5 metros
  • Que sepan también dar una buena estimulación a sus perros
  • Que tengan herramientas para bajar los niveles de estrés
  • Que tengan en cuenta que al final las conductas de los perros vienen de un todo

Normalmente, los dueños de los perros acuden a los profesionales porque están desesperados, pero si estás pensando en adoptar un perro o es estás en el inicio de esta larga amistad (ya que hay perros que pueden llegar a los 16 años de vida o más) conviene pedir ayuda a un profesional antes de caer, precisamente, en esa desesperación. "Cuando las familias nos contactan pidiendo ayuda, normalmente es porque sus perros tienen dificultades a nivel emocional, por ejemplo, que reaccionan en la calle o en casa, ladran a otros perros, a otras personas, a otros estímulos... En estos casos, suelen ser perros muy desbordados a nivel de energía, a los que les cuesta gestionar la soledad y ladran, rompen cosas en casa...".

Las señales que indican cómo se encuentra nuestro perro

Los perros cuentan con un diccionario de señales y posturas que nos pueden alertar de que algo no está bien, o por el contrario, de que todo está bien. Hay algunas que son muy importantes, como, por ejemplo, cuando nuestro perro está ladrando o gruñendo. Esta es clara: no debemos acercarnos. Esta sería una de las más clara, pero hay otras que corresponden a la comunicación sutil que pasan desapercibidas. "Nos referimos a señales sutiles como, por ejemplo, entender el lamido. Cuando se lamen "la trufa" nos pueden estar mostrando incomodidad o inseguridad, cuando bostezan, lo mismo. Rascarse o sacudirse pueden ser señales de estrés; mientras que la posición de juego no implica siempre ganas de jugar, a veces puede incluso suponer tensión o una necesidad de poner límites a otro perro. Más cosas: mover la cola no siempre implica felicidad, puede implicar tensión y nerviosismo, y puede que un perro esté moviendo la cola justo antes de atacar", subrayan Alba y Víctor.

En el caso de perros miedosos, muchas personas tienen muchas dudas de cómo actuar o se frustran porque no les entienden. En este sentido, ellos explican que hay que tener en cuenta que el miedo no solo se expresa de la manera que nosotros entendemos por miedo. "Cuando pensamos en un perro miedoso, pensamos en un perro que se hace pequeño, que se hace como un ovillo y se esconde, huye, pero no tenemos claro que un perro que ladra, que gruñe, que incluso muerde también puede estar sintiendo miedo, pero lo que lo está gestionando de otra forma".

¿Cómo podemos ayudarles, entonces? Primero de todo, encontrar cuáles son las distancias que necesitan respecto a sus estímulos. Si son perros que tienen miedo a los ruidos del tráfico, debemos intentar buscar un entorno más tranquilo, más alejado de los coches, del tráfico, de tanto movimiento. Les podemos dar una buena estimulación y regular mucho los niveles de estrés. Pero, si por el contrario, y nuestro perro tiende a desbordarse de energía, quizá no debemos sobreestimularlo físicamente. "Un perro que desborda energía a veces nos parece un perro feliz o contento, un poco cabra loca, pero no tenemos en cuenta que realmente está sobrepasado a nivel de cantidad de estímulos. A veces estos perros tienen poca capacidad para regularse y para volver a un estado de calma y de equilibrio, y eso es lo que les hace que se sobrepasen tanto. Sobre todo para nosotros es clave que las familias entiendan de dónde viene ese comportamiento o esas conductas, qué es lo que lo está generando".

"Los perros ven el mundo a través de su nariz, no de la vista"

Cómo hacer feliz a nuestro perro

Llegados a este punto, ¿qué es aquello que realmente hace feliz a un perro? Muchos profesionales aseguran que un perro feliz es aquel que pasa tiempo de calidad con sus dueños, que realiza ejercicio físico, que tiene un entorno donde pueda estar tranquilo y descansar. El veterinario Víctor Algra es creador del podcast 'Un Veterinario - Divulgación Veterinaria', premiado como mejor podcast sobre salud (Las Provincias, 2025) y autor de la novela 'Animales de ciudad' (Plaza& Janés, 2026) sugiere precisamente que un perro feliz es aquel que sale a la calle y que es el protagonista de sus paseos. Salir con prisas y no dejarles olfatear es un muy mal hábito.

Y en esto también coinciden Alba Fernández y Víctor Padilla de 'Olfateando el Mundo': "Durante mucho tiempo no entendíamos la importancia del olfato para los perros y eso implicaba, junto con las prisas que siempre llevamos los humanos, ver a perros pasear a un ritmo frenético sin poder pararse, sin poder olfatear, sin poder conectar y recibir información del entorno, y es lo que necesitan hacer cuando salen a la calle". Por lo tanto, para que un perro sea feliz debe poder canalizar sus instintos y conductas más primarias, olfatear es una de ellas porque los perros ven el mundo a través de su nariz, no de la vista.

Por lo tanto, dentro de las conductas normales de un perro que a nosotros nos parecen terribles están la de husmear en la basura, olfatear el trasero de otros perros, los orines y los excrementos. "Creemos que los perros se esfuerzan muchísimo por entendernos, por hacerse entender y nos lo ponen muy fácil porque, a pesar de todo lo mal que solemos hacerlo, no hay ni la mitad de problemas que podría haber por cómo son las ciudades y por cómo gestionamos a los perros en general, así que creemos que no es para nada difícil hacer feliz a un perro. La base es entenderlos, acompañarles desde el respeto, aprendiendo también a buscar el equilibrio entre las necesidades de la parte humana, de la familia, y de la parte canina. Para nosotros ahí es donde está la felicidad para todos".