El salto de Carlos Franganillo a 4.000 metros de altitud en paracaídas desde el avión del EZAPAC: "Da impresión tirarte al vacío"
El presentador de Informativos Telecinco se ha embarcado en el avión T-12 y ha saltado con los militares en paracaídas
'EZAPAC', luchar en la sombra: el trabajo y el entrenamiento del Escuadrón de Zapadores Paracaidistas desde dentro
Informativos Telecinco ha conocido de primera mano cómo trabajan en España las unidades de élite especializadas en misiones de alto riesgo. En concreto, un equipo liderado por Carlos Franganillo se ha adentrado en el trabajo diario del EZAPAC, el Escuadrón de Zapadores Paracaidistas del Ejército del Aire y del Espacio, una de las principales unidades españoles de operaciones especiales y una de las más desplegadas internacionalmente, con presencia en escenarios como Bosnia, Irak o Afganistán.
Franganillo ha acompañado a uno de los equipos en una maniobra de infiltración aérea desde la Base Aérea de Alcantarilla, en Murcia, y ha embarcado en un avión T-12. El periodista ha saltado con ellos en paracaídas como un miembro más de la unidad, desde 4.000 metros de altitud.
"Lo que se va a practicar es un salto HAHO, de gran altitud y de gran apertura, que se hace normalmente a 10.000 metros de altitud", explica el propio Franganillo en el vídeo, instantes antes de despegar. Ya a bordo del avión se escuchan las instrucciones. "Una vez que tomemos, iremos hasta el target, el objetivo el poblado africano a pie. El objetivo es capturar a un objetivo de alto valor", señala el militar.
10 meses de entrenamiento físico y técnico
El vídeo muestra el impactante momento del salto desde 4.000 metros de altura. "Qué pasada, qué locura,", se escucha decir al presentador de Informativos Telecinco en el descenso en paracaídas. "Da impresión tirarte al vacío", dice antes de iniciar la maniobra de aterrizaje.
La preparación para formar parte de esta unidad figura entre las más exigentes de las Fuerzas Armadas. Los aspirantes deben superar 10 meses de entrenamiento físico y técnico que culminan con una dura prueba final de supervivencia de alrededor de quince días en plena naturaleza, en invierno, con apenas dos utensilios para subsistir.