El vacío legal del lobby y la prohibición de los expresidentes de ser 'lobistas': "Tendríamos transparencia"

Expertos explican al Informativos Telecinco la diferencia entre 'lobby' y el tráfico de influencias: qué es delito y qué es legal
Zapatero y sus hijas, principales beneficiarios de la red de Plus Ultra, según la UDEF
El Gobierno defendía a José Luis Rodríguez Zapatero tras su imputación por lo que ya se ha denominado como 'Operación Tíbet', pero han confesado que están expectantes a su declaración el próximo día 2 de junio ante el juez José Luis Calama. Además, han explicado que esperan que el expresidente se defienda y despeje todas las dudas.
Hace unos meses, Zapatero se defendía con uñas y dientes de las mismas acusaciones por las que hoy está imputado. Y aunque el día que se conoció el auto del juez que instruye su causa, Zapatero grabó un vídeo manteniendo su postura, la polémica se encuentra en un limbo entre el 'lobby' y el tráfico de influencias.
¿Pero cuál es la diferencia entre lobby y tráfico de influencias? La vicepresidenta de la Asociación de Profesionales en Relaciones Instituciones APRI, Irene Matías Campano, ha despejado esta duda para el equipo de Informativos Telecinco: "Lobby es una actividad legítima, es el derecho de participación en los asuntos públicos, mientras que el tráfico de influencias es un delito".
Conociendo ya la diferencia, Zapatero podría encontrar su salvavidas en este término si su defensa así lo argumenta, ya que ahora es uno de los acusados de una red de tráfico de influencias para conseguir las ayudas y subvenciones que recibió la aerolínea Plus Ultra.
El salvavidas de Zapatero si no hubiese un vacío legal
Los expertos han asegurado que una ley relacionada con el lobby evitaría casos como el que se ha generado en el entorno del expresidente, tal y como confirma la presidenta de la plataforma 'España Mejor', Miriam González Durántez: "Creo que al partido político le interesa. Lleva en un cajón desde 2022 porque aquí prefieren la opacidad".
La ley por ejemplo hubiese obligado a Zapatero a registrarse como 'lobista' e impedirían esas reuniones secretas porque "no solo tendrían que saber quién es un lobista, sino que tendrían que saber cuál es su actividad", añade Irene Matías. "Tendríamos trasparencia", explica Mirian González, una trasparencia que le hubiese ayudado al socialista a salir del embrollo de la trama.
Esta ley está claro que ayudaría a evitar los casos de tráfico de influencia, pero el debate sigue: ¿Habría que prohibir a los expresidentes que fuesen lobistas? Para esta pregunta hay respuestas de todo tipo, unos a favor porque así se acabaría con los casos de corrupción como el de la 'Operación Tíbet', pero otros defienden que "ni los expresidentes deberían ser lobistas, ni cualquier otro alto cargo", confiesa el portavoz del Sindicato de Técnicos de Hacienda de GETSHA, Carlos Cruzado.
