Josep Borrell aboga por hacer ejércitos capaces de combatir juntos: "Hace falta voluntad política y no la veo"
EL ex Alto Representante de la UE propone tener ejércitos interoperables que compartan munición, entrenamiento y doctrina militar
Las claves de la guerra en Ucrania, cuatro años después: drones, desgaste ruso y un frente que cambia
La invasión rusa de Ucrania ha provocado un profundo cambio en la arquitectura de seguridad europea. Desde 2021, el gasto militar de los países del continente se ha incrementado cerca de un 75%, impulsando el mayor proceso de rearme desde el final de la Guerra Fría.
Sin embargo, para el ex alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Josep Borrell, el aumento de la inversión en defensa no será suficiente si Europa no avanza hacia una auténtica integración militar.
"Hacen falta armas y que las sepamos utilizar. Hace falta industria, pero también dirección política. Hasta ahora lo hacíamos cada uno en su país y ahora hay que hacerlo a escala europea, y eso es lo que echo en falta", afirmó durante las II Jornadas Geopolíticas organizadas por el Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE).
Borrell defendió la necesidad de construir una verdadera defensa común europea basada en fuerzas armadas interoperables. "Hace falta hacer nuestros ejércitos capaces de combatir juntos, con el mismo entrenamiento y equipos, con la misma disciplina. Pero hace falta mucha voluntad política y, francamente, no la veo. Veo mucha confusión en Bruselas", aseguró.
Sus palabras llegan en un momento en el que varios países europeos han acelerado sus planes de rearme ante el deterioro del entorno estratégico y la persistencia de la guerra en Ucrania. Alemania, por ejemplo, estudia reforzar su industria de defensa y aumentar sus capacidades militares en los próximos años. Una estrategia que, para Borrell, no resolverá por sí sola el principal desafío europeo: construir una capacidad militar común capaz de actuar de manera coordinada.
La reflexión sobre el futuro de la defensa europea ha sido uno de los ejes de las II Jornadas Geopolíticas celebradas en La Granja de San Ildefonso (Segovia), un encuentro organizado por el IEEE que ha reunido a responsables institucionales, militares, académicos y expertos para analizar los grandes desafíos estratégicos de un mundo en transformación.
Durante la clausura del foro, el director del Instituto Español de Estudios Estratégicos, el general de brigada Víctor Bados, subrayó la creciente importancia de la geopolítica en la vida cotidiana de los ciudadanos. "La geopolítica ha cobrado relevancia. Siempre la tuvo, pero ahora los ciudadanos están sintiendo la importancia de tener seguridad, que es el paraguas bajo el cual se tienen derechos, libertades, desarrollo y, sobre todo, democracia", afirmó.
Bados defendió además la necesidad de fortalecer la cultura de defensa y la conciencia estratégica de la sociedad en un contexto internacional marcado por la incertidumbre. No en vano, recordó que la guerra de Ucrania ha demostrado que "la guerra siempre es el fracaso de la diplomacia y de la disuasión", una realidad que obliga a Europa a reforzar tanto sus capacidades militares como su capacidad de anticipación ante las amenazas.
Con un orden internacional en plena transición y una creciente competencia entre potencias, las jornadas han servido para poner sobre la mesa la necesidad de que Europa combine inversión en defensa, capacidad industrial y voluntad política para garantizar su seguridad y preservar los valores democráticos que sustentan el proyecto europeo.