La acampada en Sol continúa pese al ultimátum de Ayuso y rechaza las acusaciones de violencia

El alcalde de Madrid acusa a los manifestantes de Sol de violentos en contraste con su defensa del asedio a la sede del PSOE en 2023
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Se cumple el plazo dado por la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, para el desalojo de la acampada de la Puerta del Sol, pero la protesta no solo continúa, sino que, según los propios participantes, sigue creciendo. Los manifestantes defienden el carácter pacífico de la movilización y reivindican su derecho a permanecer en el lugar. “Esto es una protesta pacífica y tenemos derecho a estar aquí”, aseguran, convencidos de que “no nos pueden desalojar”.

El Sindicato Unificado de policía acusa a los manifestantes de "violencia verbal"
Mientras tanto, Ayuso exigía a los acampados que “desalojen por lo menos lo suficiente para que puedan pasar las ambulancias”, al tiempo que acudía a los tribunales solicitando el desalojo inmediato.
Desde la Comunidad de Madrid, el Ayuntamiento de la capital y distintos sindicatos policiales se han lanzado acusaciones de violencia contra los manifestantes. Ana Alarcón, portavoz del Sindicato Unificado de Policía (SUP), afirmó que “hemos escuchado una violencia verbal, estamos viendo un clima de hostilidad que va creciendo conforme pasa el día”.
Estas denuncias contrastan con la valoración realizada por el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, sobre los altercados registrados en Ferraz en noviembre de 2023. Entonces, redujo los daños ocasionados a unos 2.000 euros y sostuvo que “la inmensa mayoría eran manifestantes que lo hacían de manera pacífica”. Ahora, sin embargo, acusa a los acampados de poseer armas: “Han hecho acopio de adoquines, pueden ser utilizados como armas arrojadizas. Hemos podido documentar que hay cuchillos de gran dimensión”.
Los participantes en la protesta rechazan esta interpretación. Sostienen que el cuchillo al que se hace referencia se utiliza para cocinar y que los adoquines sirven para sujetar las tiendas de campaña. “Sí, sacamos vídeos en los que se ven cuchillos que están en la cocina para cortar un fuet”, explican. A su juicio, “quieren dar una imagen de nosotros que no es; la gente solo ayuda, colabora”. Por ello insisten en que “si hay un cuchillo es para cortar pan, si hay un adoquín es para poner peso”.
Lo que sí se ha constatado son medidas para evitar posibles daños al patrimonio urbano. La Policía ha vallado la estatua del Oso y el Madroño con el objetivo de protegerla frente a posibles pintadas.