Una experta en protocolo habla de las normas básicas al utilizar WhatsApp y las redes sociales
La educación también se nota en WhatsApp y redes sociales, pequeños gestos como respetar los horarios, no exigir respuestas inmediatas o saludar correctamente con esenciales
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Durante mucho tiempo, la buena educación estuvo asociada a gestos muy concretos: saludar al entrar en un sitio, no interrumpir, mirar a los ojos, dar las gracias, no invadir el espacio de los demás o saber cómo comportarse en una mesa. Ahora, hay que tener en cuenta que gran parte de nuestra vida social no ocurre en persona. También ocurre en WhatsApp, Instagram, en chats de trabajo, en mensajes privados y en historias que desaparecen a las 24 horas.
Por eso, hablar hoy de protocolo es también hablar de cómo utilizamos el móvil. La cortesía también se ha trasladado a lo digital, aunque en ciertas ocasiones no lo percibamos. La experta en protocolo María José Gómez y Verdú, creadora de @protocoloyetiqueta.es, ha llegado este debate a redes y medios con una sencilla idea: la educación también se nota por WhatsApp.
La regla del horario, ¿llamarías a esa hora?
Una de las recomendaciones más repetidas por María José es escribir dentro de un horario razonable. La experta propone una franja clara: entre las nueve de la mañana y las nueve de la noche. La regla práctica es todavía simple: antes de mandar un WhatsApp, pensar si llamarías por teléfono a esa persona a esa hora. Si la respuesta es no, mejor esperar.
La comparación con una llamada es muy útil porque ayuda a recuperar el sentido común. Aunque WhatsApp parezca menos invasivo que el teléfono, también puede molestar. La excepción son las urgencias reales, un problema de salud, un asunto familiar grave o una situación laboral crítica.
No todo requiere respuesta inmediata
Otra norma básica del protocolo digital es no exigir disponibilidad permanente. Que alguien haya leído el mensaje no quiere decir que tenga la obligación de contestar en ese preciso momento. El doble check azul, la hora de conexión o el “en línea” han generado una nueva ansiedad: la de vigilar constantemente si el otro está disponible.
Pero leer un mensaje no equivale a poder contestar. Una persona puede haber abierto el mensaje en medio del trabajo, en el transporte público, en una sala de espera o antes de entrar a algún lugar. Puede necesitar tiempo para pensar la respuesta, puede estar cansado, puede no tener energía para hablar, y todo eso debe ser respetado.
La buena educación digital consiste en enviar sin invadir. Cuando algo sea urgente, lo mejor es decirlo abiertamente. Si no lo es, hay que permitir que la otra persona responda cuando pueda.
Saludar y despedirse
Puede parecer algo obvio, pero una de las normas más olvidadas en WhatsApp es saludar. Enviar directamente una petición sin un “hola”, sin contexto y sin despedida puede sonar frío, sobre todo si no hay mucha confianza. Lo mismo pasa con escribir solo “hola” y desaparecer, dejando a la otra persona esperando.
Lo ideal es ser claro desde un principio. En lugar de un saludo aislado, lo mejor es saludar y seguidamente explicar por qué se le está escribiendo. Así la otra persona puede entender el motivo del mensaje y puede decidir cuando responder.
Audios sí, pero no eternos
Los audios son uno de los grandes temas de debate. Para quien los envía, pueden ser muy cómodos, rápidos y expresivos. Para quien los recibe, a veces son una carga: no siempre se pueden escuchar, requieren más tiempo que leer un mensaje y obligan a prestar más atención en un momento concreto.
Por eso, una norma básica es no enviar audios eternos sin preguntar antes. Si algo dura varios minutos, puede que lo más adecuado sea una llamada. Esto no quiere decir que no se puedan enviar notas de voz, pero un audio debe ser breve, útil, cercano y práctico.
Emojis y stickers
Maria José recomienda usarlos con contención, porque no siempre se interpretan igual. Un emoji para una persona puede ser simpático mientras que para otra puede parecer irónico. Por otro lado, un sticker puede ser gracioso en un grupo de amigos, pero inapropiado en un contexto laboral. Por supuesto, no deben ser la respuesta del mensaje, deben ir acompañándolo.
Mayúsculas y signos: puede parecer que se grita
Cuidado con escribir todo en mayúsculas ya que suele interpretarse como gritar, al igual que abusar de signos de exclamación puede también sonar agresivo. Por otro lado, responder con monosílabos puede ser seco, y un mensaje mal puntuado puede generar una interpretación diferente a la que se quería transmitir.
Los grupos de WhatsApp
Los grupos son muy útiles, pero también pueden ser un caos. Por eso, la norma básica es respetar la finalidad del grupo. Si un grupo fue creado para organizar un evento, no debería llenarse de contenido que no tiene relación. Tampoco se recomienda enviar audios largos, cadenas o memes y stickers, sobre todo, si el grupo es más formal, por ejemplo, el de trabajo. Si el grupo es de padres, no debería convertirse en un espacio de discusiones interminables o quejas públicas.