La noria de la Semana Grande de Bilbao se vuelve viral en redes por alcanzar los 60 kilómetros por hora: "Una centrifugadora"

La atracción ha llegado a ser presentada como una de las norias más rápidas del Estado
La atracción comienza con un ritmo aparentemente tranquilo, pero va acelerando hasta llegar a alcanzar los 60 kilómetros por hora
BilbaoLa noria del recinto de barracas del Parque Etxebarria se ha convertido este año en una de las atracciones que más comentarios está generando durante Aste Nagusia. El motivo no está tanto en las vistas que ofrece sobre Bilbao como en la velocidad que alcanza durante el recorrido. La atracción comienza con un ritmo aparentemente tranquilo, pero va acelerando hasta llegar a alcanzar los 60 kilómetros por hora.
El cambio no ha pasado desapercibido entre quienes se acercan al recinto. Desde fuera, el movimiento llama especialmente la atención y ha provocado que algunos visitantes graben vídeos de la atracción, unas imágenes que posteriormente se han difundido en redes sociales. La comparación más repetida entre quienes la han visto es la de una centrifugadora, una descripción que resume la impresión que causa su funcionamiento este año.
La velocidad también se percibe de forma diferente desde las propias cabinas. Algunas de las personas que han probado la atracción explican que desde dentro el movimiento parece menos intenso que cuando se observa desde el suelo. Aun así, durante las fases de mayor aceleración sí se hacen notar los cambios de ritmo, especialmente en las subidas y bajadas.
De la sorpresa al mareo
Las experiencias recogidas entre los visitantes son variadas. Hay quienes aseguran que se han tenido que agarrar durante algunas vueltas y otros que reconocen haber terminado algo mareados. En uno de los casos, un niño llegó a sentirse indispuesto durante el recorrido, mientras que otros pasajeros describieron la sensación como "extraña" o compararon el movimiento con el que se experimenta al pasar un bache en coche.
También hay quien decidió prepararse antes de subir, llevando una bolsa de plástico por si el movimiento terminaba provocándole náuseas. Otros, en cambio, bajaron de la atracción con ganas de repetir.
La primera experiencia puede resultar especialmente llamativa para quienes no conocen el funcionamiento de la noria. Una de las personas que se subió por primera vez explicó que, al comenzar a moverse, pensó que algo no iba bien por la rapidez que adquirió poco después. Pese al susto inicial, su valoración tras completar el recorrido fue positiva y aseguró que volvería a subir.
Otros usuarios que ya conocían la atracción de años anteriores sí han percibido una diferencia. Algunos consideran que este año se mueve más rápido que en ediciones anteriores, hasta el punto de que, de haberlo sabido antes, quizá no se habrían animado a subir. También hay visitantes que, después de probarla, aseguran que desde fuera parece mucho más rápida de lo que realmente se siente desde la cabina.
Una noria para quienes buscan emociones fuertes
La velocidad se ha convertido así en uno de los principales atractivos de la instalación. Lo que tradicionalmente se asocia con una atracción para contemplar el paisaje y disfrutar de las vistas de Bilbao adquiere en esta ocasión un componente más intenso.
Desde las cabinas, además de las sensaciones provocadas por la aceleración, los pasajeros pueden contemplar buena parte de la ciudad. Algunos de los usuarios destacan precisamente las vistas y explican que, cuando la cabina alcanza altura, se puede apreciar Bilbao desde una perspectiva diferente. El movimiento, sin embargo, hace que la experiencia tenga poco que ver con la imagen de una noria tranquila en la que los pasajeros disponen de tiempo para disfrutar relajadamente del paisaje.
Entre quienes no se sienten atraídos por las emociones fuertes también hay reticencias. Algunas personas que observaban la atracción desde el recinto aseguraban que no se subirían precisamente por la velocidad, mientras otras advertían de que una atracción en la que participan muchos niños requiere especial atención. También hubo quien, pese a reconocer que las imágenes le habían impresionado, se animaría a probarla.
La popularidad de la noria ha crecido además gracias a los vídeos publicados en redes y a las imágenes tomadas desde el exterior. La atracción ha llegado a ser presentada como una de las norias más rápidas del Estado, con una velocidad máxima de 60 kilómetros por hora, lo que ayuda a explicar el interés que está despertando entre quienes visitan las barracas.
