Entrevistas

Tomás Navarro, psicólogo, sobre cómo recordar las cosas con el paso del tiempo: "Es posible hackear la curva del olvido"

Tomás Navarro, psicólogo
Tomás Navarro, psicólogo. Carlos Ruiz
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Nadie quiere perder la memoria, los recuerdos, aunque sean recuerdos del día a día, referentes a las rutinas, pero con la edad perdemos memoria. Mucho más con el desgaste cognitivo que generan las nuevas tecnologías, con el estrés y la multitarea, que están comprobados que no ayudan en absoluto a una buena salud cerebral. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), el 8% del total de defunciones que se produjeron en el año 2023 en España fueron debidas a demencias, siendo el Alzheimer una de las más comunes. La Sociedad Española de Neurología (SEN) asegura en un estudio de 2024 que afecta, en España, a más de 800.000 personas y es la responsable de entre el 50 y 70% de los casos totales de demencia. Al menos se produce en 1 de cada 10 personas mayores de 65 años y en un 33% de las mayores de 85 años.

¿Qué tiene que ver nuestra atención en el cuidado de la memoria? ¿Influye perderla constantemente en que se desgaste más? Daniel Kahneman, psicólogo israelí-estadounidense, descubrió en 1973 que la atención es un recurso cognitivo limitado, es decir, que se cansa, necesita recuperarse y tiene que gestionarse. También descubrió que algunos aspectos internos o externos pueden ejercer diferentes niveles de control sobre nuestra atención. Nuestro estado de activación, de motivación o de interés por una tarea puede activar o desconectar nuestra atención, pero también dependemos de ciertos elementos contextuales, como el ruido, la intensidad o la variación de estímulos. Otra de las contribuciones clave de Kahneman al concepto de atención es que requiere un esfuerzo y, además, en función del tipo de estímulo y de la motivación que tengamos, ese esfuerzo puede ser mayor o menor. Pero la atención también se satura, con el exceso de información y de estímulos, por ejemplo. Por lo tanto, aquellos que tienden a tener un estilo de vida más tranquilo, tienden a tener a poder mantener la atención en algo durante más tiempo y de una forma más relajada, que los que no. Como señala, el psicólogo Tomás Navarro, en esto puede ayudar mucho tener un refugio de calma hiposensorial; que puede ser un lugar físico en tu casa, pero también puedes filtrar la información que te proporciona el teléfono o controlar la información que consultas en redes.

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Tomás Navarro ha escrito un libro 'La zona' (Zenith, 2026) donde habla precisamente de la atención, de la memoria y de la curva del olvido. Esta fue formulada por Hermann Ebbinghaus en 1885, y hablaba de cómo la memoria humana pierde información con el paso del tiempo. Es decir, que nuestro cerebro desecha datos rápidamente y al cabo de una hora se puede olvidar hasta el 50% de lo aprendido, y al día siguiente hasta el 70% a menos que se refuerce. Así lo explica Tomás Navarro a la web de 'Informativos Telecinco' cuando le preguntamos qué es la curva del olvido: "La atención y la memoria son procesos que están muy próximos, de tal manera que es muy difícil acordarnos de algo a lo que no le hemos prestado atención. Hay una tendencia a olvidar siempre de la misma manera. De tal manera que cuando aprendemos algo, al día siguiente, lo recordamos bastante bien, perdemos algunos detalles, a los tres días perdemos muchos más detalles y es una curva exponencial. Cuanto más tiempo pasa, más detalles olvidamos. Lo que pasa es que esa curva se puede hackear".

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¿Cómo es posible hacerle frente a la curva del olvido?

Lo que sugiere a la web de 'Informativos Telecinco', es ponerle atención a lo que queremos recordar. Pone como ejemplo el estudio para un examen o la preparación de la Selectividad. Si no volvemos a repasar, seguramente se nos habrá olvidado lo que hemos estudiado. "En cambio, si mañana hago un repaso, pasado mañana hago otro, de aquí tres días hago otro, en una semana hago otro, hago que esa curva, en vez de ser exponencial, se alargue en el tiempo y recuerdes más. Si ese aprendizaje es significativo, nos interesa y le damos sentido y lo vinculamos a otros aprendizajes que tenemos, estamos provocando que esa curva del olvido todavía sea menor y nos acordemos de más detalles. Por lo tanto, vamos a hackear la curva del olvido, que es posible, haciendo recordatorios puntuales".

Existen también otras técnicas para aplazar la curva del olvido que es explicar lo que estás aprendiendo, es decir, sería efectivo grabar vídeos o audios de lo que te interese recordar, o escribirlo. La memoria tiene tres frases: la primera nos permite decidir qué vamos a guardar, la segunda dónde y la tercera nos permite poder recuperarlo. "La memoria con la edad suele perder facultades, pero tú con tus habilidades cognitivas y, especialmente, con el entrenamiento de la memoria puedes evitar esa pérdida tan grande. Mi consejo es que entrenemos la memoria y la podemos entrenar, como la atención, en el día a día, de manera integrada en nuestras rutinas, memorizando, por ejemplo, números de teléfono, direcciones, escribiendo, etc.".

Estar en "la zona": una manera de preservar tu memoria y paz interna

El psicólogo Tomás Navarro, fundador de una consultoría y de un centro de bienestar emocional, además de autor de 'Tus líneas rojas', 'Piensa bonito', 'Wabi sabi', 'Kintsukuroi' y 'Fortaleza emocional', nos habla de llegar a "la zona" para poder cultivar mejor nuestra atención, y, en consecuencia, fortalecer esa curva del olvido y la memoria. Pero, ¿qué es exactamente "la zona"? "Cuando estás en la zona, lo que piensas y sientes pasa a un segundo plano, ya que estás completamente enfocado en lo que estás haciendo. Lo que estás haciendo organiza todo tu caos psíquico y todos tus temores y ansiedades para que no interfieran ni incordien en lo que te ocupa en esos momentos. Una característica importante de la zona, como buen estado mental que es, es que es un estado, no un rasgo, lo cual quiere decir que se entra y se sale de la zona. Eso es una gran noticia, ya que se puede aprender, entrenar y potenciar la entrada en la zona, así como el tiempo que permaneceremos en ella", explica. Por lo tanto, la zona es un estado mental que nos permite estar enfocados en lo que estamos haciendo: en una conversación, en el trabajo, cocinando, jugando con nuestros hijos o escribiendo. Y, también, libre de preocupaciones y ruido mental. Parece imposible, ¿verdad?

Para llegar a la zona podemos practicar y entrenar, una vez más. Pero tendremos que dejar la prisa a un lado, no se consigue de la noche a la mañana. Estas son los consejos de Tomás que podemos ir aprendiendo en el día a día, o como él señala, las distintas rutas para entrar en la zona:

  1. Sé paciente, ya que la impaciencia es enemiga de la zona. Camina paso a paso, disfrutando del proceso, sin agonías, sin prisas, con paciencia y autorregulación. Las cosas tardan lo que tardan y no es malo, ni bueno; tan solo es la vida. "Además, ¿para qué tienes tanta prisa? ¿Para pasarte una hora al teléfono viendo vídeos de gente que no te interesa para nada?".
  2. Concéntrate. "El futuro será de las personas que sean capaces de perseverar y mantener su atención".
  3. Practica la lectura profunda. Cuando leemos en profundidad, sea prosa o verso, ficción o ensayo, nos sumergimos en el texto a nivel cognitivo y emocional, conectamos con el autor y transformamos nuestra vida. También activamos procesos cognitivos de muy alto nivel.
  4. Practica sexo de calidad. El objetivo no es llegar rápidamente al orgasmo. El placer no entiende de competiciones, por lo que puedes dejar a tu voz más competitiva fuera de la habitación. En algunas culturas, de hecho, se juega a retrasar el orgasmo tanto como sea posible.
  5. Dedica cada día un ratito a entrenar tu atención. Al principio será costoso pero será recompensado a largo plazo.
  6. Recupera la concentración en momentos de crisis. "Cuando estamos en crisis, sea del tipo que sea, necesitamos más que nunca poder concentrarnos, poder aparcar durante un rato nuestras tribulaciones y focalizar nuestra atención. Para centrarnos y gestionar la crisis, entrar en la zona es siempre la mejor opción".
  7. Dejar de procrastinar. El mejor antídoto contra la procrastinación es empezar, ya que, al iniciar una tarea pendiente, esa voz crítica que tanto nos tortura no tiene nada que decirnos, no tiene nada que hacer y pierde todo su poder. "Cuando empiezas a hacer lo que estabas aplazando, te sientes bien, te sientes enfocado y activo".