Mayte Vázquez, psicóloga, sobre cómo prepararse para la jubilación: “Hay cuatro etapas, pero lo más importante es la resiliencia”
La experta habla de las cuatro etapas por las que solemos transitar cuando dejamos atrás nuestras obligaciones laborales
La jubilación flexible entra en vigor: quiénes pueden acogerse y cuáles son las claves de la normativa para compatibilizar trabajo y pensión
Cuando se acerca la hora de la jubilación, muchas personas lo viven con expectación. Se entra en una nueva etapa en la que dejamos atrás la actividad profesional, y con ella entramos en una dimensión desconocida. ¿Cómo prepararse para ese momento? Hemos hablado con Mayte Vázquez Resino, psicóloga y autora del libro ‘Mindfulness para personas mayores’, en el que ofrece pautas para envejecer con éxito.
Una dimensión biológica, otra psicológica y otra social
Desde el punto de vista psicológico, la jubilación es “un proceso de transición o etapa vital que implica dejar atrás el rol laboral, determinado fundamentalmente por la edad”. Esto, explica la experta, requiere para muchas personas “una adaptación emocional profunda para redefinir la identidad y el propósito de vida”.
En este sentido, esta etapa tiene varias dimensiones. Una es la biológica; aquí, Vázquez habla de la importancia de mantener o adquirir hábitos saludables para lograr un envejecimiento exitoso. Otra es la psicológica, y aquí es señala “la pérdida de estimulación mental laboral", que "puede acelerar el declive cognitivo si no se realizan actividades intelectuales alternativas”. Por último, habla de una dimensión social: con la jubilación se va a perder red social, en especial en el ámbito laboral; pero “la jubilación no significa aislamiento, sino seguir alimentando los contactos diarios, y en algunos momentos incluirse en la comunidad”.
Mayte Vázquez indica que “este es el momento para plantearse esas actividades recreativas, de ocio o viajes que no llegamos a hacer”, o para plantearse nuevos retos; eso sí, “con significado y propósito”, señala, que doten de significado nuestra vida.
Redefinir la vida: las cuatro etapas de la jubilación
Cuando nos jubilamos lo habitual es que transitemos por cuatro etapas, que la psicóloga divide en luna de miel, desencanto, reorientación y estabilidad. En la primera vamos a sentir una “euforia inicial y sensación de alivio o libertad por no tener obligaciones laborales”. Luego llega el desencanto, donde se comprueba que el tiempo libre no basta para dar sentido a los días. La tercera etapa, la de la reorientación, consiste en “construir una nueva rutina realista y la búsqueda de nuevos propósitos”, tras la cual llega la estabilidad, donde aceptamos el nuevo rol y regresamos al bienestar cotidiano.
Para lograr ese envejecimiento exitoso del que nos habla la psicóloga, hay una serie de factores a tener en cuenta: planificación financiera y psicológica, es decir, el diseño de un nuevo proyecto de vida; mantenimiento de la actividad, sustituyendo la jornada laboral “por actividades significativas”, y la flexibilidad y resiliencia, es decir, adaptarse a nuestros nuevos límites físicos y sociales. Mayte Vázquez insiste en este factor, el de la resiliencia, e invita también a continuar con hábitos saludables y a vivir este nuevo ciclo con plenitud.
La jubilación flexible, una oportunidad para poner en práctica ciertas capacidades
No obstante, esta etapa es también una etapa de pérdidas. “La jubilación no es solo un duelo laboral”, explica. “Es un duelo también financiero; además, pierdes amigos, porque dices que los vas a ver, pero luego a menudo se abandonan esos contactos”, y añade: “Hay tantas resiliencias como duelos: para llegar a ese momento tienes que haber adquirido una resiliencia financiera, planificar con tiempo ese ‘colchoncito’ de dinero”. También es importante la resiliencia física: “Perderás funcionalidad, pero puedes adaptar tu actividad a esas nuevas capacidades”. Por último, subraya que “la jubilación no son todo pérdidas: también nos da la oportunidad de hacer otras cosas”.
Y ¿cómo afrontar esta etapa si optamos por la llamada jubilación flexible, que nos permite seguir trabajando y cobrando parte de la pensión? “Creo que es muy importante poder seguir una vez haya llegado esa edad, que al final lo que crea es edadismo”, afirma. La propia especialista tiene 62 años y dice creer en ese tipo de “envejecimiento exitoso”, para el que está formada y para el que imparte clases. “Si estás bien, ¿por qué no vas a seguir, como es mi caso?”. “Es una oportunidad para poder poner en práctica esas capacidades que tenemos”, concluye, y nos cuenta que, cuando llegue su propia jubilación, será el momento para concluir el doctorado que inició.