Hijos de famosos

Empresarios, historiadoras y deportistas: así es la nueva generación de los Botín

Ana Patricia Botín y su sobrina, Carmen Ballesteros
Ana Patricia Botín y su sobrina, Carmen Ballesteros. instagram @carmenballesterosbotin_
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La apertura de Faro Santander devuelve a la familia Botín a uno de los escenarios que mejor explican su historia. El antiguo edificio del Banco Santander en el Paseo de Pereda, durante décadas territorio reservado a banqueros, consejeros y grandes operaciones financieras, acaba de transformarse en un espacio cultural abierto a todos.

Allí donde Emilio Botín y las generaciones anteriores dirigieron buena parte de la expansión del banco, ahora se exhiben obras de Tiziano, El Greco, Rubens, Velázquez o Goya, junto a piezas de Frida Kahlo y Diego Rivera. Ana Botín, presidenta de Banco Santander y primogénita de Emilio Botín y Paloma O’Shea, ha reconocido en la inauguración que no resultaba sencillo transformar un edificio tan cargado de historia.

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En ese sentido, Faro Santander funciona casi como una metáfora de la saga. El banco sigue siendo el gran apellido profesional de la familia, pero alrededor de él han ido creciendo negocios, inversiones, arte, deporte y nuevas iniciativas empresariales. Emilio Botín y Paloma O’Shea tuvieron seis hijos, Ana Patricia, Carmen, Emilio, Carolina, Paloma y Francisco Javier. Cuando murió el banquero, en septiembre de 2014, dejó además 19 nietos.

Emilio Botín
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Ana Patricia Botín

Es, naturalmente, el nombre central de esta generación. Nacida en Santander en 1960, estudió Economía en Bryn Mawr College y comenzó su carrera profesional en EEUU antes de incorporarse al Santander. Tras la muerte de su padre, asumió la presidencia del grupo. Casada con Guillermo Morenés, tiene tres hijos, Felipe, Javier y Pablo. Cuarta generación de la familia al frente del banco, su trayectoria es la continuidad más evidente de la tradición financiera de los Botín.

Carmen Botín

Siguió un camino mucho más alejado de los despachos bancarios. Su matrimonio con Severiano Ballesteros convirtió a la familia en una de las parejas más conocidas del deporte español de finales del siglo XX. Tuvieron tres hijos, Javier, Miguel y Carmen. La rama Ballesteros-Botín conserva así una conexión especialmente intensa con Cantabria y con el mundo del golf.

Emilio Botín O’Shea

Segundo hijo varón del matrimonio, trabajó durante años en el banco y posteriormente desarrolló su trayectoria empresarial y financiera fuera de la primera línea del Santander. Su rama familiar ha tenido un perfil mucho más discreto, aunque varios de sus hijos han comenzado a aparecer en la estructura patrimonial de la familia.

Carolina Botín

Eligió el mundo del arte y la historia. Especialista en manuscritos medievales, se formó en Historia del Arte y desarrolló estudios en Cambridge. Está casada con el médico Christian Shin y tiene dos hijas, Tatiana y Claudia. Su rama representa quizá la conexión más clara entre la sensibilidad artística de la familia y el nuevo escenario cultural que acaba de abrirse en Santander.

Paloma y Carmen Botín

Paloma Botín

Otra figura estrechamente vinculada al arte. Licenciada en Historia del Arte y Filología Rusa por Wellesley College, trabajó en el sector del seguro y asesoramiento de obras de arte y fundó Es Arte Deleitosa. Está casada con Ricardo Gómez-Acebo, marqués de Deleitosa, y tienen cuatro hijos, Ricardo, Carla, José María y Jaime.

Francisco Javier Botín

El menor de los seis hermanos, es quien ha mantenido una relación más directa con las finanzas después de Ana. Licenciado en Derecho, fundó JB Capital Markets y preside la Fundación Botín, además de participar en distintas instituciones vinculadas al deporte y la cultura. Está casado con Marta Ríos y tienen tres hijos, Javier, Jorge y Marta.

Los nietos toman el relevo

La fotografía de los 19 nietos de Emilio Botín resulta bastante más diversa que la de la generación de sus padres. Hay empresarios, inversores, deportistas y profesionales relacionados con el arte. Algunos han buscado deliberadamente un perfil bajo y otros han empezado a ocupar posiciones visibles en los últimos años.

Entre todos destaca Felipe Morenés Botín, primogénito de Ana Botín y Guillermo Morenés, que representa de algún modo una evolución natural del apellido. No ha seguido el camino clásico de incorporarse al Santander, sino que ha construido su propio espacio en el mundo de la inversión. Está casado con Julia Puig, heredera del gigante multinacional de perfumes y moda de lujo Puig.

Javier Ballesteros

Javier Ballesteros pertenece a otra rama especialmente reconocible de la saga. Es hijo de Carmen Botín y del legendario Severiano Ballesteros. Su trayectoria profesional ha estado ligada al deporte de competición y a la continuidad del legado deportivo de su padre en el golf.

Su hermana pequeña Carmen estudió Marketing en Londres y ha desarrollado su carrera profesional en el mundo empresarial, vinculada en los últimos años a la compañía de aviación The Yugen Group. En 2024 se casó con Juan Diego García y un año después nacía su primer hijo, Seve, en recuerdo de su abuelo.

Tatiana Shin Botín es otro de los nombres que más han ganado visibilidad. Hija de Carolina Botín y del médico Christian Shin, se ha centrado en inversiones del sector inmobiliario, de lujo, arte y proyectos sostenibles. En 2015 protagonizó una de las bodas más comentadas de la familia al casarse con Alexander Stamatiadis.

Diego Botín, uno de los rostros más populares de la generación joven, no forma parte de los 19 nietos de Emilio Botín. Es nieto de Jaime Botín, hermano de Emilio, e hijo del armador Gonzalo Botín. Su inclusión en la historia familiar resulta, sin embargo, inevitable. Campeón olímpico de vela en París 2024 y uno de los grandes nombres del deporte español actual, representa a esa otra rama de los Botín que también ha convertido Santander y el mar Cantábrico en parte esencial de su identidad.

Diego Botín

El resto de los nietos ha vivido, en general, bajo una regla que la familia parece haber respetado durante décadas, la discreción. En la rama de Ana están, además de Felipe, Javier y Pablo Morenés. Carolina tiene a Tatiana y Claudia. Paloma y Ricardo Gómez-Acebo son padres de Ricardo, Carla, José María y Jaime. Carmen y Severiano tuvieron además de a Javier y Carmen, a Miguel. Francisco Javier y Marta Ríos tienen a Javier, Jorge y Marta. Y la rama de Emilio suma a la generación que en 2026 empieza a asumir responsabilidades en las sociedades familiares.