Vuelta al pueblo: el fenómeno de los jóvenes que rehabilitan las casas de sus abuelos y lo cuentan en redes

En muchos pueblos de la España vaciada las viviendas abandonadas durante años están viviendo una segunda juventud gracias a las nuevas generaciones
Quiero rehabilitar mi casa del pueblo: ¿qué subvenciones puedo pedir?
Durante mucho tiempo han sido casas cerradas durante once meses al año. Persianas bajadas, muebles cubiertos de polvo y telarañas, una cocina que aún conservaba el olor de las comidas familiares y habitaciones que parecían esperar a alguien que ya no iba a volver. En muchos pueblos españoles, la casa de los abuelos quedó convertido en eso, en una especie de cápsula de la memoria familiar, pero ahora muchas están viviendo una segunda juventud.
Estas viviendas rurales han empezado a resultar atractivas para una generación, la de los nietos de aquellos abuelos, que ha tenido más dificultades que sus padres para acceder a un hogar. La rehabilitación de casas antiguas en pueblos de la llamada España vaciada por parte de los jóvenes es una tendencia al alza en el país que combina el deseo de una vivienda asequible, el teletrabajo y la oferta de ayudas a la reconstrucción.
Un documento de 2021 del Ministerio de Transportes sobre rehabilitación energética señalaba que en los municipios y núcleos de menos de 5.000 habitantes el 9,7% de las viviendas se encontraba en estado ruinoso, malo o deficiente. En las viviendas vacías de estos municipios el porcentaje ascendía al 24,4 %. El mismo documento apuntaba que las viviendas secundarias y vacías suponían el 44% del parque residencial de los municipios y núcleos de menos de 1.000 habitantes.
Ahí aparece una oportunidad que hace veinte años podía parecer poco atractiva y que hoy empieza a mirarse de otra manera. Una casa antigua que necesita tejado, instalaciones, aislamiento y una buena dosis de paciencia puede seguir siendo una carga. Pero también puede convertirse en una vivienda familiar sin la factura inmobiliaria de una gran ciudad. Y además no se parte de cero, se parte de una historia. Porque hay quien quiere conservar las vigas, las puertas, la cocina de leña o incluso los muebles.
Pero, además, este fenómeno tiene una segunda parte que sucede las redes sociales. Estos jóvenes no solo levantan una pared, quitan escombros, plantan un huerto o arreglan una ventana, sino que además lo graban. Las obras que antes se enseñaban a familiares y amigos durante las vacaciones ahora se convierten en capítulos de un serial transmitido en Instagram o TikTok. Cada avance genera un nuevo vídeo. La reforma se convierte en una especie de tutorial colectivo en el que se comparte cuánto cuesta arreglar una pared, cómo recuperar una puerta antigua o qué hacer con una cocina de hace medio siglo. El antes y el después tiene una fuerza narrativa evidente.
Sorprendiendo a su abuelo
Por ejemplo, Rodrigo Balisa es un cineasta y actor que se ha hecho muy popular en redes por documentar la reforma paso a paso de una antigua vivienda con más de un siglo de antigüedad ubicada en un pequeño pueblo de Castilla de menos de 25 habitantes. La misma casa en la que su abuelo organizaba de joven las primera fiestas patronales. “Creo que no hay nada que me haga más ilusión que darle esta sorpresa a mi abuelo y que él pueda estar conmigo para vivirlo”, dijo en sus redes.
Esta casa rural en ruinas se ha convertido en el escenario principal de sus contenidos, donde documenta paso a paso el complejo proceso de rehabilitación con una mirada nostálgica y profundamente respetuosa hacia la arquitectura tradicional, rescatando además el valor histórico y emocional de los materiales originales y la vida en el campo. A través de su serie por episodios los espectadores asisten a la transformación manual de estancias como el baño o la cocina, al mismo tiempo que presencian la creación de un huerto ecológico y un gallinero tradicional. Además, el abuelo no aparece solamente como personaje entrañable, sino que tiene algo que compartir con las nuevas generaciones.
El vínculo emocional con los veranos de la infancia
La valenciana Irene Vila compró una casa por 9.000 euros en el pueblo de su abuela materna, en la provincia de Cuenca, el mismo donde ella y sus hermanos pasaban veranos enteros. Motivada por ese fuerte vínculo emocional y el deseo de tener un refugio lejos de la ciudad, adquirió el inmueble consciente de que requería una rehabilitación integral. A través de sus redes sociales, bajo el perfil @irenevilaurra, comparte de forma transparente todo el proceso, visibilizando tanto las alegrías como los duros retos económicos de la obra, como los 12.000 euros invertidos solo en arreglar el tejado o la previsión de gastar entre 30.000 y 40.000 euros en total para dejarla habitable.
Uno de sus mayores obstáculos ha sido la grave escasez de mano de obra y albañiles en la zona, lo que la ha llevado a asumir personalmente tareas como picar paredes, pintar y limpiar el corral. A pesar de los contratiempos, su experiencia desmonta prejuicios sobre el aislamiento rural gracias a la disponibilidad de fibra óptica, lo que le permite planificar un modelo de teletrabajo híbrido entre Valencia y Cuenca.
El sacrificio compensa la falta de experiencia
La historia de Gabi y Tomás, una pareja de veinteañeros, se ha convertido en otro fenómeno viral que retrata la cara más extrema y romántica de la repoblación rural en el norte de España. Adquirieron por menos de 50.000 euros una casa completamente en ruinas que llevaba más de 40 años abandonada en la pintoresca localidad de Doiras, en el concejo asturiano de Boal. A través de su cuenta de Instagram y TikTok @manostotheobra, comparten un diario visual y transparente de su día a día donde demuestras cómo la ilusión compensa la falta de experiencia previa en la construcción. El núcleo de su proyecto radica en el esfuerzo y el sacrificio personal, ya que la pareja compagina la reforma integral con sus respectivos empleos fuera de la región.
De los orígenes al diseño contemporáneo
Por su parte, la historia de la pamplonesa Ane Mendinueta y su proyecto Casa Mamin aporta una perspectiva profundamente creativa, estética y de arraigo familiar al fenómeno de la renovación rural. La joven de 26 años, fundadora de la firma de moda From AM to PM, decidió embarcarse en la rehabilitación integral de antigua cuadra familiar ubicada en un pueblo de Navarra. A través de su perfil @casamamin, Ane comparte de manera muy visual cada etapa del proceso, capturando la evolución de los muros de piedra originales y el desafío de convertir una estructura ganadera en desuso en una vivienda moderna y acogedora de diseño contemporáneo.
El 'háztelo tú mismo' llevado al extremo
El proyecto VidaInusual, liderado por Emilio, se ha consolidado como un referente para quienes buscan construir su propia casa con poco dinero y bajo la filosofía del 'háztelo tú mismo'. Su estrategia se centra en la optimización extrema del espacio, el uso intensivo de materiales reciclados y de segunda mano y la autoconstrucción. Su última iniciativa es la compra de una casa de piedra completamente derruida por 15.000 euros con la intención de convertirla en una vivienda funcional para su madre. El arduo proceso de poner suelo, techo, ventanas, fontanería y electricidad lo documenta en una serie de vídeos en Youtube e Instagram que abogan por un estilo de vida sostenible en plena naturaleza.
Durante décadas, para muchas familias el pueblo significaba vacaciones. Se llegaba en julio, se pasaba agosto y se volvía a la ciudad en septiembre. Los hijos crecían y, poco a poco, dejaron de ir. Los abuelos envejecieron. La casa quedó cerrada. Pero algunas nietos están haciendo el viaje contrario. Estas historias individuales visibilizadas en las redes son la prueba de que hay una generación que mira hacia el pueblo con ojos nuevos, decidida a recuperar la vieja casa familiar y, mientras, convertir el proceso en contenido digital.
