El empresario que escribió un libro para sus hijos ante el miedo de morir a los 49 como su padre y su abuelo: "Hago un manual de vida con el fútbol"

Mark-Philipp presenta 'Stay in the game', un manual de vida para sus cuatro hijos antes de enfrentarse a una edad maldita para él, en la que murieron su padre y su abuelo
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Hay historias que pasan de puntillas a nuestro lado, de esas que apenas nos damos cuenta que están. Y sin embargo, si somos capaces de escucharlas, tienen una potencia y un volumen que silencian al resto por su capacidad de transformarnos. Es el caso de Mark-Philipp, empresario e inversor alemán que hace unos días presentó su libro ‘Stay in the game’ en el World Football Summit de Madrid.
Un libro que no habla de fútbol. Habla de vida. Es el testimonio vital de un hombre que ha decidido dejar este legado a sus hijos ahora que está a punto de cumplir 49 años. Una cifra que para Philipp nunca ha sido un número ordinario. Es una barrera invisible pero omnipresente en su vida. Tanto su abuelo como su padre fallecieron a esa edad, dejando vacíos repentinos y profundos en la memoria del hogar.
Al verse a las puertas de ese momento vital, Phillip se negó a reaccionar con resignación o temor paralizante. Al contrario, la cercanía del momento de su 49 cumpleaños encendió en él la necesidad acuciante de redactar un mensaje imperecedero para sus cuatro hijos, garantizando que su voz y sus enseñanzas perdurasen en el tiempo.
Lo que arrancó como una serie de cartas íntimas y privadas pronto mutó en un proyecto editorial de mayor alcance al ser compartido con sus allegados. "El libro nació de una pregunta muy personal al ver que mi padre y mi abuelo murieron a los 49 años. Al estar a punto de cumplir esa edad, me pregunté qué querría dejarles a mis hijos si ya no estuviese aquí. Empecé a escribirles cartas y, tras mostrárselas a mi mujer y a varios amigos, me convencieron de que era un mensaje universal que podía ayudar a todos los niños", recuerda el autor.
“Yo estoy aquí a través del libro”. Ese es el mensaje que Mark quiere dejar a sus hijos con su libro, más allá de lo que pueda suceder. “No quiero dar respuestas a si tienen que hacer esto o aquello. Quiero que me encuentren a mi. Cuando mi padre murió yo tenía 18 años y no tengo muchos recuerdos. Cuando estás creciendo y te pasa algo así sientes que te falta alguien importante con quien hablar, que resuelva algunas de tus dudas. Mi idea al escribir era que si no puedo estar presente, dejarles una forma de buscar respuestas”.
Aquellas primeras líneas escritas con el corazón acabaron convirtiéndose en una estructura pedagógica sólida articulada en diversos capítulos que recorren de forma práctica la disciplina, la gestión de la ansiedad, el valor de la gratitud o la correcta administración financiera. Su intención prioritaria era construir un manual accesible que permitiese a sus hijos hallar una guía lógica frente a las adversidades de la vida cotidiana.
El libro no sólo ha servido para dejar por escrito un legado. También ha servido para unir más a su familia. “Ha cambiado un poco la relación que teníamos. Ahora hay más amor y más cariño”, reconoce Philipp sobre su forma de convivir ahora con sus cuatro hijos.
El fútbol como mapa vital
Buscando una metáfora poderosa y cercana a la infancia, Philipp encontró en el deporte el escenario perfecto para canalizar sus conceptos de resiliencia y desarrollo del carácter. La vinculación de su familia con la disciplina de la pelota de cuero le dio la clave. "Escogí el fútbol porque mi hijo juega en Lisboa desde hace siete años y considero que es una gran escuela de la vida. Ahí lo tienes todo: aprender a ganar y perder, gestionar emociones, convivir con los demás o afrontar la frustración de no ser seleccionado", explica Phillip sobre los motivos de esta contextualización.

Esa voluntad pedagógica se puso a prueba de forma reciente tras una experiencia amarga sufrida por su hijo de 12 años al quedarse fuera de una convocatoria deportiva. Frente a la lógica desilusión, la asimilación del mensaje del libro fue inmediata y asombrosa para la familia. "Le preguntamos si estaba triste o enfadado y nos respondió que no tenía sentido enfadarse por algo que él no podía controlar. Ese momento fue muy especial porque comprendí que el mensaje había calado: no hay que enfocar la energía en lo incontrolable", relata el empresario.
Con ‘Stay in the game’, Philipp no solo pretende ofrecer un consuelo doméstico, sino impulsar una corriente transformadora dentro del propio deporte formativo. En un entorno donde las entidades profesionales suelen centrar su atención exclusivamente en el rendimiento físico y el talento técnico, el autor reclama una atención urgente hacia la fortaleza mental y la educación ética de los jóvenes.
Un canto a la vida
Más allá de la sombra de los 49 años, el mensaje de Mark-Philipp se proyecta como un canto a la vida, aunque reconoce que ahora que se acerca la fecha el miedo acecha. “Mentiría si dijera que no. Mi padre y mi abuelo murieron a los 49 años, y acercarme a esa misma edad tiene para mí un peso especial. Sé que eso no significa que vaya a pasarme lo mismo, pero emocionalmente no es una edad cualquiera. No quiero que ese miedo dirija mi vida, aunque tampoco voy a fingir que no existe. Me hace pensar en cuánto tiempo dedicamos a preparar el futuro y en las cosas que dejamos para después, como si ese después estuviera garantizado”.
No quiero que ese miedo dirija mi vida, aunque tampoco voy a fingir que no existe. Me hace pensar en cuánto tiempo dedicamos a preparar el futuro
Pero no lo está y por ello Phillip hace una invitación a reordenar las prioridades afectivas. Para el autor, el verdadero valor reside en aprovechar la cotidianeidad y el contacto diario con las personas queridas, perdonando disputas insignificantes y evitando habitar en el miedo a un mañana incierto.
"A las personas de mi edad solo puedo decirles que tengan fe y piensen en positivo, porque la negatividad nos priva del valor para superar los obstáculos. Hay que planificar cada día pensando en qué nos hace bien y cómo ayudar a nuestros hijos. No podemos vivir con miedo al futuro, pero sí puedes hablar más con tu familia, estar con tus amigos. No puedes estar sufriendo pensando que vas a morir mañana", reflexiona este empresario, que eso sí, evitará ir a Hamburgo este año. Es su localidad natal, pero también el lugar donde murieron su padre y su abuelo.
Su motor cotidiano continúa siendo el aprendizaje incansable, la humildad para asumir los problemas sin arrogancia y la pasión por crear cosas nuevas a través del arte, los viajes y la educación abierta. Con su testimonio y su libro, Mark-Philipp demuestra que cumplir 49 años no es una sentencia condicional ni una cuenta atrás aterradora, sino la oportunidad perfecta para ganar la partida más importante de todas: la de dejar una huella imborrable de amor, sentido y sabiduría en quienes nos rodean.
