No todo es descansar más: los psicólogos señalan que aburrirse de vez en cuando también puede ser bueno para el cerebro
La psicología señala que los momentos sin estímulos constantes no son un tiempo perdido ya que pueden favorecer la creatividad y el pensamiento espontáneo
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MadridEsperar unos minutos en una cola, viajar en autobús o sentarse en el sofá sin nada concreto que hacer. Hasta hace poco, estos momentos formaban parte de nuestra vida. Ahora existe una solución inmediata para casi cualquiera de estos momentos: sacar el teléfono.
Las redes sociales, los vídeos cortos o la mensajería instantánea hacen que resulte cada vez más sencillo evitar cualquier instante vacío. El aburrimiento tiene tan mala fama que parece algo que haya que eliminar. Pero, los psicólogos llevan años intentando entender para qué sirve esta emoción y han llegado a una conclusión: aburrirse puntualmente no tiene por qué ser algo negativo y, en algunas circunstancias, puede incluso empujar al cerebro a buscar nuevas ideas y actividades.
El aburrimiento no es exactamente descansar
Aburrirse y descansar son dos experiencias diferentes. Una persona puede estar tumbada en el sofá viendo vídeos durante una hora y sentirse entretenida, mientras que puede aburrirse esperando diez minutos en una sala aunque físicamente no esté haciendo ningún tipo de esfuerzo.
Una de las definiciones utilizadas por los investigadores describe el aburrimiento como una dificultad para implicarse de manera satisfactoria en una actividad pese a querer hacerlo. Es una sensación incómoda que actúa como señal de que aquello que se está haciendo no está proporcionando suficiente estimulación, implicación o significado.
Es ahí donde podría estar su utilidad. El aburrimiento empuja a buscar otra cosa, es una especie de señal relacionada con la necesidad de recuperar el compromiso con el entorno. No indica necesariamente que haya que descansar, sino que la actividad actual ha dejado de ser satisfactoria. Por eso, una tarde aburrida puede derivar a una nueva afición, una receta improvisada o una idea que no hubiera aparecido.
Cuando no hay nada que hacer, la mente sigue trabajando
El cerebro no se apaga cuando desaparecen las tareas. Durante los momentos de descanso despierto y pensamiento espontáneo interviene, entre otros sistemas, la denominada red neuronal por defecto. Esta red se relaciona con procesos internos como recordar experiencias, imaginar situaciones futuras, pensar sobre otras personas y dejar que la mente divague.
Los periodos sin una tarea definida dejan espacio a pensamientos menos dirigidos y pueden favorecer que aparezcan conexiones inesperadas. Esto no quiere decir que la red por defecto sea la zona de la creatividad ni que tampoco se active exclusivamente cuando alguien está aburrido. El funcionamiento cerebral es bastante más complejo. Sí existe una relación consistente entre esta red y la divagación mental, un proceso que puede permitir que los pensamientos se alejen temporalmente de lo que pasa en el exterior.
El experimento que relacionó aburrimiento y creatividad
Una de las investigaciones más conocidas fue realizada por las psicólogas Sandi Mann y Rebekah Cadman. En un primer experimento participaron 80 personas. Algunas tuvieron que realizar previamente una actividad deliberadamente aburrida para medir el pensamiento creativo. En un segundo experimento participaron otras 90 personas.
Los resultados señalaron que quienes habían pasado por determinadas tareas aburridas generaban después respuestas más creativas en algunos ejercicios. Las autoras plantearon que la divagación mental podía ser una de las explicaciones.
Otra investigación publicada en 2019 llegó a conclusiones similares. En uno de los experimentos, un grupo tuvo que realizar durante media hora una tarea monótona consistente en clasificar judías por colores. Posteriormente, estas personas generaron más ideas y algunas fueron valoradas como más creativas que las del grupo que había realizado previamente una actividad más entretenida.
No obstante, el mismo trabajo encontró algo importante: el aburrimiento no aumentaba la creatividad de todo el mundo ni en cualquier tarea. Ciertos rasgos personales, como la apertura a nuevas experiencias o la predisposición a pensar y aprender, modificaban el resultado.
Las personas creativas parecen llevarse mejor con los momentos vacíos
Una investigación más reciente ofrece otro enfoque interesante. En un experimento, 81 adultos permanecieron durante diez minutos sin una tarea estructurada mientras iban expresando en voz alta aquello que pasaba por su mente.
Las personas que habían obtenido puntuaciones más altas de originalidad en una prueba creativa tendían a sentirse menos aburridas durante esos diez minutos y mostraban pensamientos más libres y asociativos. En otro estudio con más de 2.600 personas, quienes se describían como más creativos también declaraban haber experimentado menos aburrimiento durante los periodos sin estructura de la pandemia.
La interpretación resulta interesante: quizá las personas creativas no necesiten tanta estimulación exterior porque encuentran más material en sus propios pensamientos.
El móvil ha cambiado el aburrimiento
Esperar ya casi nunca significa simplemente esperar. Basta con observar una parada de autobús o la cola de un supermercado para saberlo. Pero, el tener entretenimiento ilimitado no ha hecho que el aburrimiento desaparezca. De hecho, existen indicios de que las personas están declarando más aburrimiento que en décadas anteriores. Entre las posibles causas están la fragmentación de la atención, la abundancia de opciones y el uso de dispositivos continuo.