El aventurero que ha recorrido el mundo durante 28 años regresa a casa: "Perdonad que os haya hecho esperar"
Karl Bushby cumplió su promesa y volvió a Hull, en el norte de Inglaterra, donde le esperaba su madre, Angela
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Partió de viaje en 1998 con una idea que parecía una locura. Recorrer el mundo a pie y regresar a casa sin utilizar ningún medio de transporte para avanzar. Este 2 de noviembre de 2026, Karl Bushby cumplió su promesa y volvió a Hull, en el norte de Inglaterra, donde le esperaba su madre, Angela. Entre aplausos y lágrimas, el aventurero británico, de 57 años, puso punto final a una de las expediciones más extraordinarias de nuestro tiempo.
El abrazo con su madre, Angela, fue muy emotivo. No en vano, habían pasado 28 años desde la última vez que se vieron, los mismos que él tenía entonces. Ella le esperaba en la calle, rodeada de familiares, amigos, periodistas y numerosos vecinos que habían salido a recibir al aventurero. Cuando ambos se encontraron, Angela rompió el momento con una pregunta tan sencilla como cargada de emoción. "¿Dónde te has metido?", le dijo, según recogió la agencia Associated Press
La bienvenida había comenzado unas horas antes en el centro de Hull, donde una multitud recibió al antiguo paracaidista militar como a un héroe. Él, fiel a su sentido del humor, se dirigió a los asistentes con una frase que arrancó sonrisas: "Perdonad que os haya hecho esperar".
Dos reglas que no estaba dispuesto a romper
La historia comenzó el 1 de noviembre de 1998, cuando abandonó Punta Arenas -en el extremo sur de Chile- con el propósito de regresar andando hasta su ciudad natal, Hull. Era un antiguo paracaidista británico con espíritu aventurero y una idea que había empezado a tomar forma después de una conversación.
Su padre, Keith, también militar, le había hablado de la posibilidad de cruzar a pie el estrecho de Bering, la franja marítima que separa Alaska de Rusia y que, durante las glaciaciones, había constituido un puente natural entre Asia y América. Aquella posibilidad despertó su imaginación y terminó convirtiéndose en el germen de una expedición bautizada como Goliath Expedition.
Pero Bushby no quería limitarse a viajar alrededor del mundo. Quería hacerlo bajo unas condiciones muy concretas. Se impuso dos reglas fundamentales. No podía utilizar ningún medio de transporte motorizado para avanzar en su recorrido y no podía regresar a casa hasta completar el trayecto a pie.
En una entrevista concedida a CBS News antes de completar el recorrido, explicaba hasta qué punto había cambiado su relación con el lugar al que regresaba. "Es casi como llegar a un país extranjero", reconocía. Después de tantos años viviendo con otras monedas, costumbres y referencias culturales, Hull se había convertido en un destino tan lejano emocionalmente como lo había sido geográficamente.
50.000 kilómetros, cuatro continentes y 30 países
Las cifras de la aventura impresionan por sí solas. Bushby ha recorrido aproximadamente 50.000 kilómetros, atravesando cuatro continentes y 30 países. Una distancia que equivale a dar más de una vuelta completa a la Tierra por su circunferencia.
Su itinerario comenzó en la Patagonia chilena y avanzó hacia el norte por Sudamérica y Centroamérica. Uno de los tramos más complicados fue el paso por el Tapón del Darién, una región selvática entre Colombia y Panamá sin carreteras que conecten ambos países. La zona, conocida por sus condiciones extremas y sus peligros, puso a prueba su resistencia física y mental. En Panamá llegó a permanecer 18 días detenido tras cruzar una zona fronteriza restringida.
Después continuó por Norteamérica hasta Alaska, donde le esperaba uno de los grandes desafíos de toda la expedición. En 2006, acompañado por el aventurero Dimitri Kieffer, intentó cruzar el estrecho de Bering sobre el hielo. No fue una travesía sencilla. El hielo se desplazaba, las temperaturas eran extremas y ambos estuvieron a punto de perder sus suministros cuando sus trineos cayeron al agua. También tuvieron un peligroso encuentro con un oso polar. Tras sufrir varios contratiempos, lograron completar el cruce, aunque posteriormente fueron detenidos por las autoridades rusas por entrar en el país sin la documentación adecuada.
Rusia se convirtió en uno de los mayores quebraderos de cabeza de Bushby. Los problemas para conseguir visados y las condiciones meteorológicas hicieron que avanzar por el territorio se convirtiera en una tarea interminable. En 2012, después de que le denegaran un permiso, llegó a caminar desde Los Ángeles hasta Washington para protestar ante la Embajada rusa. La burocracia, más que las distancias, terminó siendo uno de sus adversarios más persistentes.
Desde Rusia continuó hacia Mongolia y China, atravesó diferentes regiones de Asia central y se dirigió hacia el mar Caspio. Allí tuvo que afrontar otro desafío extraordinario, cruzarlo a nado para mantener su compromiso de no utilizar embarcaciones como medio de transporte.
La ruta prosiguió por Azerbaiyán y Europa hasta alcanzar el Reino Unido. Antes de regresar a Hull todavía tuvo que superar una última gran barrera acuática, el canal de la Mancha, que también cruzó nadando.
Durante estos 28 años, personas de diferentes países le ofrecieron alojamiento, comida, asistencia y compañía en momentos complicados. "El mundo ha sido mi red de apoyo", aseguraba en Sky News. A pesar de las fronteras, las diferencias culturales y los conflictos, Bushby encontró una enorme generosidad en personas que no le conocían de nada: "Dicen que hace falta un pueblo, pero literalmente ha hecho falta un mundo para traerme hasta aquí".
Un desafío muy diferente
El regreso también ha supuesto un reencuentro familiar especialmente significativo. Su hijo Adam tenía ocho años cuando su padre abandonó Inglaterra. Ahora tiene 36. Durante la expedición, ambos apenas pudieron verse en contadas ocasiones, aunque Bushby ha explicado que han conseguido mantener una relación cercana. Además, el aventurero ha conocido por primera vez a su nieta, de 12 años.
Ahora, después de casi tres décadas con una rutina marcada por caminar, buscar comida, encontrar un lugar donde dormir y preparar la siguiente etapa, tendrá que acostumbrarse a una vida mucho más sedentaria. "Estoy en casa, pero no es la casa a la que estaba acostumbrado desde hace tanto tiempo. Es una sensación extraña. Incluso siento cierta culpabilidad", confesaba a CBS News.
Entre sus planes figuran una gira de conferencias, un nuevo libro y un documental sobre su aventura que prepara el cineasta Werner Herzog. También sabe que necesitará encontrar otra misión que le permita mantener la motivación que ha guiado su vida durante tantos años.
