La presión social y la amenaza terrorista paralizaron el proyecto de esta central nuclear, que nunca llegó a funcionar
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BilbaoLa central nuclear de Lemoiz nunca llegó a funcionar, pero su esqueleto de mil toneladas de hierro y ocho millones de metros cúbicos de cemento se mantiene en pie en plena costa vizcaína, en la cala de Basordas. Tras décadas de abandono, el Gobierno Vasco descartó hace tiempo su desmantelamiento pero lleva años ideando qué hacer con ella. Euskadi ha decidido reutilizar esta mastodóntica infraestructura, aprovechando su acceso al mar, para convertirla una piscifactoría. Una propuesta que no es nueva, ya que otros países ya han destinado sus grandes infraestructuras industriales o energéticas en desuso, como plataformas petrolíferas, para actividades acuícolas.
La idea es que el esqueleto de la central nuclear, que pudo ser y nunca fue, se convierta en un parque acuícola que integrará todas las fases del ciclo productivo, desde la eclosión y cría larvaria hasta el engorde y la preparación para su comercialización de los primeros lenguados ‘made in’ Euskadi que estarán listos para su comercialización en 2030. Es decir, Euskadi quiere transformar este lugar en un criadero de lenguados, desde la que podrían salir los primeros ejemplares al mercado en solo cuatro años.
La central de Lemoiz es idónea, según el Gobierno vasco, por sus infraestructuras y su salida directa al mar para acoger este centro de acuicultura e investigación con una inversión público-privada de 170 millones y capacidad para producir 3.000 toneladas al año. "El proyecto permitirá diversificar la producción, fortalecer la cadena de valor y generar empleo cualificado vinculado al medio marino", augura el Ejecutivo autonómico.
"Herencia incómoda"
La central de Lemoiz se empezó a construir hace 54 años, durante la dictadura franquista. ETA asesinó a varios trabajadores e ingenieros de la central nuclear de Lemóniz (Vizcaya) entre 1978 y 1982, lo que, sumado a la presión social, paralizó definitivamente el proyecto. Aquí nunca llegó material nuclear, pero su silueta de hierro y hormigón ha sido durante estas cinco décadas una “herencia incómoda”, como la ha calificado el propio lehendakari Imanol Pradales.
El proyecto de parque acuícola, permitirá reforzar el sector alimentario de Euskadi mediante la incorporación de nuevos modelos productivos basados en la acuicultura, contribuirá a recuperar la zona y generará en los próximos 10 años, 200 empleos directos altamente cualificados.
La primera fase está prevista para iniciar su construcción a partir de 2027, con un desarrollo inicial de tres años que permitirá iniciar la cría de los primeros lenguados en 2029. "Lo hacemos de la mano de Europa y su Pacto por el Océano, que establece la economía azul como sector clave para la soberanía alimentaria, la descarbonización o la protección de la biodiversidad”, señalan desde el Gobierno vasco.

