La Ertzaintza ya patrulla con casi 900 cámaras corporales por las calles vascas: estas son las pautas para su uso
La autonomía de las cámaras es de 12 horas y se guardarán durante 3 meses, salvo en casos de delitos graves
La madre relata la brutal paliza que dos ertzainas dieron a su hijo en Vizcaya: "Lo pusieron bocabajo y casi lo dejan sin testículo"
Vitoria-GasteizCasi 900 ertzainas llevan cámaras en sus uniformes para grabar las intervenciones que realizan en la calle, un número que se incrementará en las próximas semanas hasta los 1.387 agentes con bodycams. Un sistema que se anunció desde el departamento vasco de Seguridad como un “elemento de transparencia y de seguridad jurídica para todos”, agentes y ciudadanos y que ha costado dos millones de euros.
Las cámaras corporales van prendidas al uniforme, tienen 12 horas de autonomía y las imágenes que graban se guardan durante tres meses, salvo en los casos de delitos graves, y pueden ser utilizadas en procesos judiciales.
Claro que para que la cámara individual funcione, el agente debe activarla. Algo que no hicieron los ertzainas investigados por una agresión denunciada durante una actuación policial en Sestao. Seis agentes han sido expedientados aunque alegaron que no activaron las cámaras porque acudieron para ayudar a unos compañeros de paisano y la actuación ya había terminado.
Los primeros policías en incorporar estos dispositivos en sus uniformes fueron a finales de 2024, precisamente, los ertzainas de la comisaria de ese municipio vizcaíno, tras recibir un curso de formación para aprender a manejar las bodycam.
Vitoria, Irun y, poco a poco, el resto de comisarías: Bilbao, Donostia, Ondarroa, Durango, Laudio, Urola Kosta y Oria, fueron recibiendo y equipando a los agentes con las cámaras. Las 510 cámaras que aún faltan por repartirse, para alcanzar los 1.387 sistemas de grabación individual, las usarán las patrullas de Protección ciudadana, las unidades territoriales de tráfico y la Brigada Móvil, así como el resto de comisarías vascas a las que aún no han llegado.
En casos de "peligro concreto"
Al inicio de cada turno de trabajo, a cada ertzaina se le asigna una cámara personal. Cada policía es responsable de asegurarse de que la cámara está cargada y en las condiciones correctas para su uso. Las bodycam se colocan en la parte frontal del uniforme y deberán estar dispuestas para poder ser activadas con celeridad. Serán los propios agentes quienes activen la grabación tras valorar las circunstancias en las que se está llevando cada actuación y, siempre que se pueda, avisarán de que se está grabando. Nunca se usarán en viviendas, pero sí ante casos de “peligro concreto para la seguridad ciudadana”, como infracciones penales o administrativas que tengan una afectación grave de la seguridad ciudadana, riesgo para la vida o la integridad física, amenazas o posibilidad de agresión, detenciones con actitudes de enfrentamiento, acciones tumultuarias, indicios de violencia o intimidación.
Las grabaciones que contengan hechos que pudieran ser constitutivos de infracciones penales, se pondrán a disposición judicial y si son infracciones administrativas relacionadas con la protección ciudadana, se remitirán a la Secretaría General de la Ertzaintza para el inicio del oportuno procedimiento sancionador, adjuntadas al informe de denuncia correspondiente.
Las imágenes de las bodycam se almacenarán durante máximo tres meses, después “serán destruidas”, salvo aquellas grabaciones relacionadas con infracciones penales o administrativas graves o muy graves en materia de seguridad pública, con una investigación policial en curso o con un procedimiento judicial o administrativo abierto, no se destruirán hasta que así lo determinen los órganos competentes.